25/2/14

Museo Cerralbo


Hace casi dos años pude visitar el Museo Cerralbo. Llevaba tiempo con ganas de ir, pero en las últimas visitas a Madrid no lo había logrado, bien por el horario de apertura en fin de semana, bien porque estaba en obras. La cuestión es que ya lo daba por imposible hasta que la Navidad de 2013, cogimos el tren y fuimos a pasar el día a Madrid para visitar el museo y dar una vuelta por la capital.

El Museo se encuentra en un sitio muy céntrico, en la calle Ventura Rodríguez,  entre Ferraz y Princesa, junto a la plaza de España. El palacete, en diciembre con andamios en la fachada y con la entrada principal un tanto camuflada, ocupa toda una manzana y cuenta con un amplio chaflán que es aprovechado en el interior por diversas estancias.

Fue residencia de don Enrique de Aguilera y Gamboa, aristócrata, arqueólogo y activo miembro del partido carlista, quien decidió donar su casa y toda la colección que albergaba al Estado, con la finalidad de preservarla y ponerla al servicio de los "aficionados a la ciencia y el arte".




Museo Cerralbo
Cuadros en el Salón de Billar.

La sensación que tuve constantemente durante la visita es que estaba recorriendo la morada de un amante de las artes y de la arqueología. Un gran conocedor que deseaba mostrar sus aficiones y sabiduría a todo aquel que lo visitara. Para ello no dudaba en llenar paredes y habitaciones con un claro sentimiento de "horror vacui".

Pinturas, esculturas, armas, vajillas, libros, monedas, dibujos, relojes… se van mostrando al visitante estancia tras estancia, en una sucesión de salas y corredores decorados en un estilo "hiperbarroco"de dorados, mármoles y estucos.


Toda la suntuosidad con la que están decorados los espacios "públicos" de la casa contrastan con la austeridad de la recreación del dormitorio del marqués. Una sencilla cama con cabecero de madera torneada, un aguamanil, un brasero, un armario y un escritorio han servido para recomponer la estancia tal y como se supone fue originalmente. 

Hablo de recreación, ya que durante los años 40 del siglo XX se intervino en las habitaciones originales para crear galerías donde exponer mejor las piezas. Esto hace que el entresuelo, dónde hacía vida la familia, se haya tenido que recrear posteriormente para mostrar de la manera más aproximada las estancias de esta zona de la casa.

A través de la escalera de honor se accede desde el amplio zaguán al entresuelo antes mencionado y en un segundo tramo con balaustrada de forja a la planta noble. Destaca la lámpara que ilumina el espacio dotándolo de gran suntuosidad, así como los blasones de los marqueses.


Museo Cerralbo escalera de honor


La planta noble era el espacio público de la casa y refleja perfectamente la composición de las mansiones decimonónicas que guardaban lo mejor para mostrar a las visitas, primando la apariencia por encima de todo. De hecho, esta planta sólo se abría para bailes y recepciones.

Se distribuye este piso a lo largo de tres galerías que van repartiendo las estancias y que permiten recorrerlo siempre entre obras de arte.

Éste es el espacio de la casa más interesante, donde el visitante puede recorrer a sus anchas la armería, el pasillo de dibujos, la Salita de Estilo Imperio tan femenina, el Salón de Billar masculino y lleno de retratos, el Salón del Chaflán, el despacho y la biblioteca, así como tres estancias que me llamaron mucho la atención.

La primera es la Sala de las Columnitas, espacio de reunión para los hombres y que recibe su nombre de la colección de pequeñas columnas dispuestas sobre una mesa central. De distintos materiales como el mármol y las ágatas, su colocación armoniosa realza el salón dándole un toque muy original.


Museo Cerralbo colecciones

La segunda es el Comedor de Gala, donde el ambiente parece detenido hace más de cien años, se tiene la sensación de habernos colado en una novela de Galdós o de Dickens, y si viéramos pasar un fantasma no nos parecería extraño. Podemos imaginar que alrededor de la mesa de caoba se reunieron los personajes más influyentes de la época y, como en todo el palacete, las obras de arte abundan.


En tercer lugar merece la pena detenerse en el Salón de Baile, al que se accede por distintas galerías y que se abre a la escalera de honor para poder observar a los invitados según suben. Está revestido de sedas, estucos y espejos venecianos.

Desde el techo, las pinturas alegóricas de la música y la danza ambientan el salón y aparece el propio marqués retratado con levita roja haciendo de anfitrión.


Museo Cerralbo exterior



Lo más interesante del Museo Cerralbo es la posibilidad de recorrer un palacete decimonónico perfectamente ambientado y conservado hasta en sus más mínimos detalles gracias a las importantes tareas de restauración y ambientación que se han realizado.

Además se cumple a la perfección con los designios del marqués de mantener unida la colección y ponerla a disposición de los amantes del arte y la ciencia.


Datos prácticos del Museo Cerralbo

Dirección: calle Ventura Rodríguez, 17

Horario: martes a sábado: de 9:30 a 15:00
              jueves: de 17:00 a 20:00
              domingos y festivos: de 10:00 a 15:00
               
Precio de la entrada: general: 3€
                                 reducida: 1.5€

2 comentarios :

  1. Intereante artículo. La última vez que estuve en Madrid (medio por trabajo) tenia una tarde libre y estuve tentado de acercarme, pero al final fui al Sorolla, que también lo tenía pendiente. Vamos, que a ver si la próxima vez lo puedo incluir!
    Un saludo!

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    1. Hola Jordi: el Sorolla es otro museo que tengo pendiente. Cuando visites el Cerralbo te sorprenderá su ambiente, a veces un tanto fantasmagórico, pero que da buena idea de lo que debió ser vivir en esta casa que ha llegado bastante bien conservada hasta nuestro siglo XXI.

      Un saludo.
      Cristina

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