6/3/14

De Cafés por el Mundo (I)


Siempre me ha gustado viajar despacio. Lo que ahora se llama "Slow Travel" y que se ha convertido en una forma de realizar el viaje, de disfrutarlo mucho más.

Dentro de este modo de hacer me gusta pasear por las ciudades que visito y pararme de vez en cuando, en buena compañía, a tomar un café o lo que se tercie disfrutando del lugar y de sus habitantes.


En esta entrada del blog haré un breve recorrido por algunos de los cafés que más me han gustado, por su historia, decoración, localización o porque sí, porque tienen algo que los hace diferentes.




1. Café Tortoni, Buenos Aires. Está situado en la mítica Avenida de Mayo, calle llena de historia y de edificios bonitos, en pleno centro de la ciudad. Fue fundado allá por 1858 por un inmigrante francés que tomó el nombre de otro café parisino famoso por aquella época. Pronto se convirtió en lugar frecuentado por gente de letras y artes, quienes en 1926 forman La Peña con el pintor Benito Quinquela Martín a la cabeza. Cuando solicitaron al dueño del local el uso de la bodega para sus reuniones, éste aceptó encantado ya que según decía "los artistas gastan poco pero le dan lustre y fama al café".


Recuerdo que pasamos un par de ratos agradables en el Tortoni en nuestro viaje a Argentina, allá por 2004. Con personal amable, buen ambiente y estupendo café, os lo recomiendo para cualquier visita a la capital porteña.



Placa de entrada al Café Tortoni, Buenos Aires
Placa exterior del Café Tortoni, Buenos Aires.

2. Café Gambrinus, Nápoles. ¡Cómo me gusta esta ciudad! Me parece fascinante, llena de vida, de arte, de historia… Y uno de los rincones que más me gustó fue éste. El precioso Gambrinus forma chaflán entre la vía Toledo y la vía Chiaia, abriéndose a la Piazza Trieste e Trento y a la del Plebiscito, frente al Palacio Real. No puede estar en un sitio mejor para disfrutar de la ciudad y sus contrastes. Además está repleto de historias desde que abrió en 1860 como Gran Caffé. Fue en 1890 cuando se transformó y redecoró su interior conviertiéndolo en la joya que es hoy en día y renombrándose como Gran Caffé Gambrinus.

Pronto se convirtió en meca de artistas y escritores: Gabriele D'Annunzio, Oscar Wilde, Totó, Hemingway… Hasta personajes literarios como mi querido Comisario Ricciardi quien suele reunirse allí con su ayudante Maione.


Recomiendo además, probar su exquisita "sfogliatella", dulce típico relleno de crema. Está buenísima. Si el tiempo acompaña, merece la pena renunciar al interior decorado y descansar en la terraza disfrutando del bullicio napolitano.



Plaza del Plebiscito
Plaza del Plebiscito y basílica de San Francisco de Paula.
Junto al café Gambrinus.

3. Patisserie de Pera, Estambul. En el mítico Pera Palace hay dos cafeterías: por un lado está el espléndido Salón Kubbeli, donde se sirve el té en un escenario decadente y atractivo, y por otro la pequeña y coqueta Patisserie. Recientemente redecorada por Anouska Hempel, nosotros la visitamos en el año 2011 y nos encantó su mobiliario Art-Decó y su ambiente parisino. Ni que decir tiene que los pasteles, bombones, macarons etc. son refinados y exquisitos.


Azucarero de la Patisserie de Pera
Detalle del azucarero en la Patisserie de Pera.

4. Café Majestic, Oporto. Otra ciudad fascinante y decadente es Oporto. Sus calles en cuesta, sus iglesias de azulejos, las magníficas vistas del Duero y su gente la hacen un destino cercano a los visitantes españoles y no sólo geográficamente. En la rúa Santa Catarina, peatonal y comercial, se encuentra este precioso café emblemático en la ciudad desde que se inauguró en 1921. 

Como suele suceder, fue centro social de la capital del Duero con su decorada fachada Art-Decó, que realzaba aún más la bonita calle. En la actualidad es visita obligada en Oporto y además su agradable terraza invita a una charla veraniega acompañada de sus riquísimos dulces.



Exterior Café Majestic de Oporto
La magnífica fachada del Majestic de Oporto en una noche de verano. (Foto de Juan Francisco Vicente Becerro)

5. Café Novelty, Salamanca. Cierro este primer recorrido por los cafés que más me han gustado con uno emblemático de mi ciudad. En plena Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento está el Novelty. Conocidísimo entre los lugareños, también se ha hecho un hueco entre los visitantes que acuden atraídos por la espectacularidad de su situación en la Plaza y por sus ricos helados. 

Desde 1905 ha estado allí y por él han pasado diferentes personajes, incluso se ha fundado una radio en sus salones, Radio Nacional de España, por el general Millán- Astray, con el adjetivo nacional del bando sublevado. Asiduo al café fue don Gonzalo Torrente-Ballester, quien, siendo gallego, vivió 25 años en la ciudad universitaria y frecuentó el Novelty. Ahora una estatua lo recuerda sentado en su mesa favorita. Histórico café que ha visto pasar el siglo XX con sus luces y sus sombras y sigue agradándonos en el XXI.



Un café en la Plaza Mayor de Salamanca
Un buen café en la Plaza Mayor de Salamanca. (Foto de Sonia de Arriba Méndez)
Créditos:

Foto del Café Majestic de Oporto de Blog Juanfran


17 comentarios :

  1. Ana Alonso Martin7 de marzo de 2014, 0:29

    Creo que no conozco ninguno (salvo el Novelty, por supuesto, donde estuve por última vez en las Navidades pasadas). Y me gustaría, no tanto por conocer estas ciudades, como por disfrutar de eso que llamas "slow travel" y que yo asocio a cafeterías, cafés o tés, escribir postales o diario de viaje si se tercia. No he estado en Buenos Aires, ni Estambul, pero sí en Oporto y Napoles...y me los perdí, estos dos cafés.

    Mi recomendación en asunto cafés: el Café de Fiore en Venecia, donde disfruté del té mejor servido del mundo. Y seguro que hay alguno especialmente bueno en Barcelona, aunque ahora no caigo. Tendré que pensar en ello.

    Un abrazo.
    Ana Alonso

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    1. Yo también asocio el "slow travel" a ir sin prisas, a pararse donde a uno le apetezca y como el café nos gusta mucho y nos pone las pilas, pues las cafeterías son punto de referencia en los viajes y si son renombradas e históricas, pues mejor. El Café de Fiore lo tengo en la recámara, está en uno de los lugares más bellos del mundo….y es precioso!!
      Habrá una segunda parte de Cafés…porque siempre es un gusto pararse en ellos!!

      Un abrazo.
      Cristina.

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    2. Ana Alonso MArtin8 de marzo de 2014, 0:42

      Pensando pensando, creo que el Majestic de Oporto también lo conocemos. Una tarde inolvidable (aunque no recordaba el nombre del café).
      Respecto a Barcelona te ofrezco dos para futuras visitas; El Café de la Opera, justo enfrente del Liceo y el Zurich, en la mismísima Pza Cataluña. Quedar en el Zurich es para los barceloneses como quedar en el "reloj" para los salmantinos.
      A ver si vienes a conocerlos.

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  2. Pues todo es ponerse….tenemos ganas de volver a Barcelona!. Tomo nota de los consejos.

    Cristina

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  3. Creo que he visitado el Majestic de Oporto pero no estoy segura. Qué alegría me ha dado ver ese suelo empedrado portugués!! :D

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    1. El Majestic es una joya de la "belle-epoque" y la calle donde está también, como todo Oporto. El encanto antiguo de estos cafés es algo atractivo que acompaña al estar sentado relajado tomando algo viendo a la gente pasar, el ambiente de la calle y la vida, en definitiva.

      Gracias Diana.

      Un saludo.
      Cristina.

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  4. A mi el café no me gusta, pero visitar esos locales con sabor añejo y tanta magia es algo que me fascina. Y hay tantos de ellos... Buen post, ahora a ampliar la lista!

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    1. Hola Cristina: pues sí, son cafés pero también puedes tomarte otra cosa y sobre todo disfrutar del ambiente y del lugar. Tengo escrito unos meses después un segundo post sobre el tema y posiblemente escriba más porque es una costumbre la de ir a este tipo de establecimientos y parar un rato.

      Gracias por leer el blog.
      Un saludo.

      Cristina.

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    2. Si, claro, yo voy, y me tomo un té o lo que sea... pero me encanta ver a la gente ir a tomar café e incluso sentir ese aroma, que aunque el sabor no me gusta, el olor del café sí.
      Un abrazo y de nada tocaya!

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  5. Hola Cristina!! No suelo beber café, pero cuando viajo me encanta visitar las cafeterías y disfrutar del ritual, especialmente a media mañana. De los que mencionas, sólo conozco el Tortoni en Buenos Aires, y sí que es una visita obligada.

    Hay dos países que me sorprendieron gratamente por lo que se esmeran a la hora de servirte un buen café: Australia (Melbourne) y Nueva Zelanda. En este último me hice "adicta" a los mocachinos, acompañados con un muffin o un scone.

    Y en Italia, no puede faltar un buen capuchino :-)

    Pequeños placeres que permiten disfrutar aún más del viaje.

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    1. Exactamente, Mauxi. Esos pequeños placeres animan el viaje más de lo que parece "a priori". Vaya con Australia y Nueva Zelanda, ¡quién lo hubiera dicho!.

      Un saludo.

      Cristina.

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  6. Para quienes somos cafeteros y nos gusta viajar a través de los sabores del mundo este post es una joya. Estoy completamente de acuerdo con el concepto de "slow travel" y creo que de esa forma podemos disfrutar a profundidad de nuestros viajes. De los cafés que nos compartes ya conozco algunos y los que aún no he tenido la fortuna de conocer me los apunto para no perdérmelos en futuros viajes. Me encantó tu post. :)

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    1. Muchas gracias!. Me alegro de que os haya gustado el post. A veces los recuerdos viajeros que más permanecen son aquellos de los momentos de placer que da un buen café tomado en un lugar emblemático, sin prisa y disfrutando del ir y venir de la gente.

      A mí eso me encanta y no me duelen prendas en "perder" ese tiempo dejándolo transcurrir sin prisas.

      Gracias de nuevo por tus amables palabras.

      Cristina.

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  7. De todos que mencionas estuve en el de Oporto y es una delicia de sitio.
    Te añado a tu "very slow lista":
    Café París - Budapest
    Café en Hotel Negresco - Niza
    Cafetería de la Filmoteca Española - Cine Doré

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    1. Gracias María, tomo nota para próximos viajes. El de Madrid no me lo pierdo, seguro.

      Un abrazo.

      Cristina.

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  8. Que recuerdos del Pera Palace!! Ese sitio lo recuerdo muy mágico.
    Precioso post. Me apunto alguno que no conozco.

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    1. Ay, el Pera Palas....qué lugar tan decadente, tan de un momento ya pasado. Como me gusta viajar sin prisa, lo de tomar un café en un lugar histórico y ver pasar el tiempo y la gente del lugar me parece de lo más interesante.

      Un saludo.

      Cristina.

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