29/6/14

De torneo medieval en Belmonte

El  1 de mayo de 2014 comenzó en Belmonte, y más concretamente en su Castillo, el Mundial de Combate Medieval. Yo había tenido la oportunidad de asistir a la presentación de dicho evento en el mes de marzo y me gustó bastante, tanto el bello entorno del Castillo como el original deporte que en él se iba a desarrollar, así que nos pareció una buena opción para pasar un día festivo, el 1 de mayo, a apenas una hora y cuarto de Albacete. Un entretenimiento diferente que, seguro, a nuestro peque de 7 años iba a gustar.


Vista de Belmonte
Vista de Belmonte.
El público aplaudía entregado a los luchadores, quienes lanzando gritos de ánimo se dirigían a la palestra donde se inició la ceremonia de bienvenida. Verlos bajar por la polvorienta cuesta era en sí mismo un espectáculo, con sus ropas de época, sus armaduras y estandartes. En la zona de lucha, después del recibimiento, también desfilaron recibiendo el ánimo y los aplausos de los asistentes.

Como los combates no empezaban hasta después de comer, decidimos subir a visitar el Castillo. Al igual que me había gustado a mi en marzo, no decepcionó ni a mi marido ni a mi hijo. Javier, en concreto, estaba entusiasmado con las almenas, y la vista que desde allí hay, con los corredores y las imponentes salas.


Vista de la palestra
Vista de la palestra, del estrado principal y del público
 ya preparado,
desde las almenas del Castillo.


Aún tuvimos tiempo, después de comer unos bocadillos en la sombra de la muralla, de deambular entre las tiendas más cercanas donde se preparaban luchadores de algunos de los equipos más fuertes, como el de Estados Unidos. Impresionaban con su altura y envergadura, sus curiosas armaduras y los adornos fieros de los yelmos que les daban todavía más sensación de poderío.

Lo mejor de la lucha medieval es que es una combinación de deporte y recreación histórica. Se intenta ser riguroso al máximo con la ambientación en cuestión de armas y ropajes, ciñéndose a aquellos elementos utilizados durante los siglos XIV o XV.


Luchadores suecos
Miembros del equipo sueco en la palestra.


En el aspecto deportivo, cabe señalar que no se trata en ningún momento de una lucha coreografiada y preparada, sino de un combate en el que cada participante aporta lo mejor de sí mismo, eso sí, con una normativa estricta, como en todo deporte. La lucha entre dos bandos, puede ser como duelo -entre dos combatientes- o melés de grupo, que son espectaculares. Destaca la fiereza de los luchadores que cargan con armaduras de más de 30 kilogramos de peso, además de las armas: espadas, mazas, hachas... todas ellas romas. En cuanto un oponente es derribado, se queda quieto en la palestra y ya no es objeto de lucha, con lo cual, es fundamental resistir lo más posible para mantener todos los elementos humanos del equipo y así ganar.


De la fuerza que se emplea con las armas y los cuerpos, nos dio cumplida cuenta el árbitro cuando se acercó a las personas que estábamos en la zona de prensa y nos dijo "you're in danger", pues corríamos el riesgo de que alguna parte de las armas se pudiera soltar y caer allí. No soy especialmente arriesgada, así que me retiré prudentemente para intentar hacer fotos sin mayores problemas.




Escudero polaco
Escudero polaco descansando a la sombra.
Los combates se fueron sucediendo durante toda la tarde, con el público más o menos entregado y con bastante calor. Buscábamos todos la sombra de los pinos, que además permitía una buena visión de la palestra al estar en cuesta. 

Quizás esto fue lo que menos nos gustó en general a los asistentes, hubiera estado bien colocar más zonas de sombra y gradas o asientos entre el pinar. La asistencia de público fue más grande de lo esperada por la organización y así adolecía de zonas a cubierto que se hicieron necesarias en un día inusitadamente caluroso.

Aún y todo, el día fue interesante y muy diferente de lo habitual. Javier disfrutó con los combates, con el mercado medieval y con los animales que allí se exponían, como las aves rapaces.

Después, también jugó con unos amigos del colegio que andaban por allí, claro está a caballeros y batallas, que todo se pega, e incluso dio un paseo en burro, un poco accidentado porque se fue resbalando de su montura hasta que acabó en el suelo...¡cosas de aprendiz de caballero!


Armadura descansando
Hasta los más avezados guerreros necesitan
descansar y quitarse su armadura un rato.

En definitiva, un día muy bien aprovechado con lucha medieval, visita al Castillo, paseo por el pueblo de Belmonte y sobre todo la oportunidad de hacer algo muy distinto a lo habitual y de conocer un deporte que trasciende el mero ejercicio físico y es capaz de trasladarnos a tiempos muy, muy lejanos.


Lo mejor del día de Combate Medieval en Belmonte: el ambiente logrado con el Castillo, los caballeros, escuderos, damas y estandartes.
Lo peor del día de Combate Medieval en Belmonte: el calor y la falta de más zonas de sombra.


4 comentarios :

  1. Vaya! Nunca había oído hablar de este evento!! Muchas gracias por compartir :-)

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    1. Gracias a ti, la verdad es que es un acontecimiento muy curioso y además desarrollado en un castillo de la época muy bien conservado. Sin olvidar el pueblo de Belmonte, lleno de historia y con una colegiata muy bonita.

      Algo diferente para un fin de semana.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Este año, en la fiesta del pueblo de Montblanc, pudimos apreciar este tipo de combate durante la Semana Medieval. Es increíble la fuerza y la habilidad que se requiere para manejar estas armas. Estaré pendiente del calendario de fiestas de Belmonte, por si acaso me acerco el próximo año.
    Gracias por compartir.

    Saludos,
    Hely

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    1. Hola Hely: la verdad es que es un deporte muy original y complicado (en cuanto a fuerza y destreza). Además lo curioso de la ambientación histórica hace que mucha gente se anime a verlo.

      Me alegro de que te haya gustado el post.

      Un saludo.

      Cristina.

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