1/6/14

Hacienda Zorita, Salamanca

Hay un lugar cerca de Salamanca a apenas 14 kilómetros, junto al río Tormes, que pasa por debajo de su edificio principal y que tiene un montón de historia, una historia de siglos: es la Hacienda Zorita.

Un día de la Navidad de 2008 lo pasamos allí. Dejamos a Javier con mis padres e hicimos una escapada bien cercana a Valverdón, próxima a Ledesma, para disfrutar de un entorno natural único (aunque recuerdo que ese día había nevado y hacía mucho frío) y conocer este lugar tan mágico.



Hacienda Zorita fachada

Este lugar fue el primer proyecto del grupo Haciendas de España, conjunción histórico-vinícola de diferentes lugares con solera que se han recuperado para el enoturismo de la mano de un grupo de emprendedores arriesgados.

A lo largo de muchos siglos la Hacienda Zorita ha estado ahí. En el siglo XII está documentada la primera referencia a este lugar, y en 1366 pasó a manos dominicas y se levantó un convento. Fue lugar de descanso para Cristóbal Colón cuando andaba buscando apoyos y dinero para su conquista de las Indias. 

En el siglo XIX se construyó en este lugar la primera fábrica de harina del Valle del Duero, que más adelante fue destruida por un incendio. Tras un largo deterioro durante el siglo XX, se hicieron con este lugar los actuales propietarios que iniciaron una cuidadosa labor de restauración, basándose en los planos originales. Como veis, un sitio lleno de historia y de historias particulares.

En nuestra estancia tuvimos la oportunidad de asistir a una cata del estupendo vino que se cría en la Hacienda, en las barricas que descansan bajo la bóveda de madera con forma de quilla de barco invertida, diseñada por el arquitecto José María Pérez, "Peridis". También nos enseñaron la antigua capilla del convento dedicada a San Nicolás de las Viñas.



Hacienda Zorita San Nicolás de las Viñas

Las habitaciones se reparten entre la Casa Grande, que es el edificio principal, y las Estancias de las Viñas con habitaciones enormes y jardín privado. Nuestra habitación era estándar, decorada con muebles lineales de forja, tapicerías confortables y unas vistas espectaculares al río. Todas las estancias llevan el nombre de frailes dominicos, de vinos del Duero o de personajes relacionados con la visita de Colón a estos lares.


Hacienda Zorita vistas desde habitación


Las zonas comunes se distribuyen entre un confortable salón desde el que divisar el río, el restaurante especializado en "slow food" con productos de la zona, el spa de vinoterapia y la quesería.

El paseo de álamos, arces, castaños y demás árboles (como algunas de las secuoyas más antiguas de Europa) junto al Tormes es una delicia en cualquier época del año. De hecho nosotros ya hemos visitado la Hacienda en más ocasiones, simplemente para disfrutar del jardín y de su tranquilidad tomando un café o una copa de vino.


Hacienda Zorita paseo junto al Tormes





Por todo esto, la Hacienda Zorita es en sí misma un destino estupendo para un fin de semana de buen descanso, gastronomía y spa. Si además, Salamanca está a un tiro de piedra, se convierte en una estupenda opción para alojarse, lejos del bullicio salmantino pero cerca para disfrutar de todo su encanto.


Lo mejor de la Hacienda Zorita: el ambiente de todo el conjunto.

Lo peor de la Hacienda Zorita: el estar a 14 kilómetros de Salamanca puede ser un inconveniente.

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