18/6/14

Parador de Mojácar

¡Qué agradable es el Parador de Mojácar! No está situado en un entorno histórico de castillo, monasterio o alcazaba pero no importa, ya que su localización hace que sea un Parador muy a tener en cuenta para descansar un fin de semana de verano, primavera u otoño.

Parador Mojácar vista


Estuvimos en Mojácar durante el puente de San Juan del año 2011. Los días del solsticio de verano nos permitieron disfrutar de varias tardes largas, bien en la playa, bien en el jardín con juegos infantiles del Parador.

El precioso pueblo de casitas encaladas se sitúa en una colina a unos cuantos minutos del Parador, en coche o autobús. La red nacional se ha establecido junto a la playa de arena oscura y aguas templadas, en un edificio de poca altura y extenso a lo ancho, que cuenta con espacios verdes y varias piscinas de tamaño considerable.

La entrada al Parador y la recepción son amplias, decoradas con estilo y sobre todo con un personal de lo más amable y simpático. Las habitaciones habían sido reformadas poco tiempo antes de nuestra visita. 

En colores claros, mediterráneos y con sencillos muebles, son amplias, con cabecero de la cama entelado y con un confortable baño. Prima sobre todo la sensación de serenidad que se respira por el Parador. Todas cuentan con una balcón que, en las de la planta baja, permite además el acceso directo al jardín.

Parador de Mojácar terraza


La estrella del Parador es sin duda su amplia terraza. Se asoma sobre la piscina, el jardín y el mar y nos dejó disfrutar de ella mientras vigilábamos a Javier en sus baños. Siempre solicitada, conseguimos cenar en ella una noche con el fresquito de la brisa del mar y con una estupenda atención por parte del personal del restaurante.



Entre todas las visitas que se pueden hacer desde el Parador, en los dos días que estuvimos, más de relax que de otra cosa, sólo hicimos la del pueblo. Precioso ejemplo de arquitectura andaluza de casas encaladas, en cuesta y con unas vistas impresionantes desde sus miradores hacia el árido campo que lo rodea o hacia el mar, es una visita imprescindible y con mucho encanto.

Parador de Mojácar playa



Las playas de la localidad son magníficas y especialmente disfrutamos de la que está justo frente al Parador, cruzando una carretera. De arena oscura, agua templada y con una estupenda temperatura ("microclima") gran parte del año, invita al paseo y al descanso.

En el aspecto gastronómico, decir que en el Parador de Mojácar se come muy bien. Pescado y marisco de la zona son protagonistas de los menús de adultos. Además, el infantil es estupendo y también está basado en los productos de la tierra.

A todo esto hay que añadir que recientemente se ha abierto un "mini-club" y que la zona "wellness", que no funcionaba hace 3 años, ahora está plenamente operativa. Ambas cosas aumentan las opciones de este parador para convertirse en destino de turismo familiar en la costa de Almería.

Un lugar, pues, para desconectar, relajarse y contemplar con tranquilidad el mar Mediterráneo.




Lo mejor del Parador de Mojácar: su terraza y su situación junto al mar.
Lo peor del Parador de Mojácar: puede estar algo saturada la zona de la piscina, a determinadas horas. Algunas habitaciones aún están sin reformar.


2 comentarios :

  1. Qué sitio más bonito! Tampoco conocía este lugar, me encanta ver posts como estos que te descubren sitios nuevos que visitar! Un saludo, te esperamos por nuestro blog!

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    1. Hola chicos: gracias por vuestro comentario. Este Parador, que no está situado en un sitio histórico como es habitual, tiene, sin embargo el encanto del mar y del buen hacer.
      Claro que me pasaré por vuestro blog.

      Un saludo.
      Cristina.

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