28/4/15

Mis imprescindibles de Berlín

Sabía que Berlín me iba a gustar. Lo sabía antes de viajar allí por primera  y espero no última vez, en 2007. Fuimos con ganas de disfrutar la primera escapada que hacíamos solos mi marido y yo después de tener a Javier y, a pesar del frío que hacía ese mes de diciembre, fue un viaje estupendo.





Es Berlín una ciudad vibrante, variada, avanzada y avanzadilla de la innovación en Europa, disputándole a Londres su papel innovador. 

Animo a todo aquel que no conozca esta magnífica ciudad a visitarla y a sentir en muchos de sus rincones la huella de nuestra historia europea y mundial más reciente. Historia de la que a veces no estamos orgullosos como seres humanos, pero sin duda historia al fin y al cabo.

Aquí van mis Imprescindibles de la capital alemana.


1. La Puerta de Brandemburgo: quien va a Berlín pasará necesariamente por este monumento-emblema de la ciudad. Completada en estilo neoclásico a finales del siglo XVIII y basada en la entrada de la Acrópolis ateniense, se erige orgullosa al final de la avenida Unter den Linden y da paso a la zona del Reichstag y del Tiergarten. 

Una cuadriga la corona como símbolo de paz al principio, y más tarde de triunfo. Ha sido testigo de la convulsa andadura de Berlín, desde los fastos del Tercer Reich a la toma soviética de parte de la ciudad y finalmente la caída del Muro en 1989.



Parte alta de la Puerta de Brandemburgo
Los caballos de la cuadriga que remata la Puerta de Brandemburgo se asoman por encima de los remates dóricos.


2. El Reichstag: edificado como símbolo de la unidad alemana durante el siglo XIX, este singular edificio nos da otra lección de historia. Otra más en esta ciudad que es como un libro abierto.

Desde aquí se declaró la República de Weimar en 1918. Aquí ondeó la bandera soviética como símbolo de la caída del régimen nazi y no se inició su reconstrucción hasta  1972.

Fue envuelto por el artista Christo en 1995 y se rehabilitó en parte por Norman Foster entre 1995 y 1999, cuando se añadió la espectacular entrada y la cúpula helicoidal de espejos que cubre la sala del parlamento, en un juego múltiple y originalísimo.



Interior del Reichstag
Interior del Reichstag con el añadido de Norman Foster y sus múltiples espejos.


3. Sus Museos: como en toda capital que se precie, son muchos y de calidad. La gran mayoría se concentran en la Isla de los Museos, lo que facilita trasladarse de unos a otros.

El Bodemuseum, el Pergamon, la Alte Nationalgalerie y el Altes Museum se concentran en esta isla del río Spree. Si yo tuviera que quedarme sólo con uno, quizás elegiría el Pergamon. Se trata de un magnífico edificio que acoge una de las mejores colecciones de arte antiguo. 

Obras imprescindibles como el Altar de Pérgamo que da nombre al museo, la Puerta de Ishtar de Babilonia o los restos de palacios asirios hacen que la visita sea ineludible para reencontrarnos, una vez más, con la historia.



Puerta de Ishtar
Detalle de la reconstrucción con ladrillos originales de la Puerta de Ishtar de Babilonia, siglo VI a.C.


4. El Dom o catedral luterana: edificada entre 1747 y 1750 en el lugar de una antigua iglesia dominica, es un edificio erigido a mayor gloria de la dinastía Hohenzollern. Actualmente podemos contemplar su estructura neobarroca de finales del siglo XIX. Tras los daños sufridos en la II Guerra Mundial se ha reconstruido, y la capilla memorial de la familia reinante ha sido desmantelada.

Aún y todo, es de gran interés por la importancia que los elementos luteranos tienen en su interior, desde los reformadores y sus apoyos políticos hasta el gran púlpito y el impresionantes órgano de más de 7.000 tubos.



El Dom de Berlín
El impresionante edificio de la Catedral luterana, Dom, de Berlín.


5. El Este del distrito de Mitte: aquí nació la ciudad y aquí se ha reconstruido el distrito más antiguo, el Nikolaiviertel con su iglesia, sus calles de inspiración tardomedieval y sus coquetas plazas que recuerdan otras poblaciones alemanas.

Muy cerca se encuentra otro emblema de la ciudad, en este caso de la ciudad dividida, la Alexanderplatz y su Torre de la Televisión, que se levanta en un lugar mítico y recordado por la literatura y el cine.

Vista de la Torre de la televisión
La Fernsehturm, Torre de la televisión, que se puede ver
casi desde cualquier sitio de Berlín.


6. La avenida Unter den Linden (Bajo los Tilos): este poético nombre nos lleva a la calle quizás más famosa de Berlín. Se sitúa en el distrito de Mitte y, aunque en 2007 estaban muchos edificios rehabilitándose y con grúas por doquier, llamaba la atención por su belleza y por su carácter neoclásico. Si mirabas a un lado, estaba la Puerta de Brandemburgo, si mirabas hacia el otro el Dom y al fondo la Torre de la televisión.

En medio se suceden innumerables lugares de interés como la Bebelplatz con la Ópera Estatal y la catedral católica de Santa Hedwig, la Universidad Humboldt, el edificio de la Neue Wache y calles que inevitablemente recuerdan a París.

Muy cerca se sitúa una maravillosa plaza: la Gendarmenmarkt, que no hay que dejar de visitar para disfrutar de su belleza y simetría.


Avenida Unter den Linden
Vista nocturna de Unter den Linden con adornos navideños.



7. Ir tras los vestigios de la historia: como ya he dicho son abundantes en Berlín, y es interesante ver que no es una ciudad que huya de su historia, sino más bien al contrario. La recuerda y rememora, la única manera de no repetirla.

Entre estos restos destacan sobre todo la Eastside Gallery, o lo que es lo mismo, lo que queda del Muro que ha sido pintado por artistas de medio mundo y que hay que buscar tras un trayecto en metro desde el centro de Berlín. 

El Memorial del Holocausto, muy cerca de la Puerta de Brandemburgo, las baldosas que nos llevan por el antiguo recorrido del Muro, el Checkpoint Charlie o la Bebelplatz, con su recuerdo a la quema de libros por los nazis en 1933, son otros de los muchos lugares en los que hacer un repaso a la historia contemporánea.


En la Eastside Gallery
La East Side Gallery.


8. Potsdamerplatz y alrededores: en lo que hasta hace poco era Berlín Occidental se encuentra esta plaza. Pero lo que fue el vibrante centro de la ciudad durante los años 20 ya no tiene nada que ver con lo que podemos ver casi un siglo después.

Hasta hace poco era un espacio vacío junto al Muro que separaba la ciudad y las mentalidades. Tras la caída de este se ha convertido en centro cultural, de negocios, de hoteles y un conjunto, en fin, de edificios vanguardistas diseñados por los arquitectos más punteros.

Durante la noche es todo bullicio y lugar para encontrar restaurantes variados. De día es más mesurada pero enorme, lugar de paso hacia lo que fue el centro cultural de Berlín Occidental: el Kulturforum y donde se encuentran el edificio de la Filarmónica y museos tan interesantes como la pequeña y preciosa Gemäldegalerie.

Recomiendo acercarse a distintas horas para pasear y admirarse de lo que ha conseguido ser, urbanísticamente, en pocos años.



9. Ku' damm: si Berlín oriental tenía la preciosa Unter den Linden, Berlín occidental no era menos, y una larga avenida la cruzaba de lado a lado: Kurfürstendamm o Ku' damm.

El antiguo corazón de la parte occidental es una calle elegante, con los grandes almacenes más famosos: KaDeWe (apócope de Almacenes del Oeste) y pequeñas vías que salen de ella, algunas con tanto encanto como la Fasanenstrasse.

En esta famosa calle destaca la Iglesia memorial del Kaiser Guillermo, con su torre semi-derruida como testimonio de la II Guerra Mundial y otro reconocible símbolo de la capital alemana.

Se trata de una edificación neorománica levantada a finales del siglo XIX. Tras la destrucción de 1943, del edificio primitivo sólo queda la torre en ruinas con algunos de los mosaicos originales, creados para mayor gloria de la dinastía Hohenzollern.

En los años 60 se añadió una nueva iglesia octogonal de cristal azul.



Torre de la iglesia memorial del Kaiser Guillermo
Torre del reloj en ruinas en la iglesia del Kaiser Guillermo.


10. Pasear, observar y en fin... disfrutar: si sois curiosos como yo, Berlín os deparará muchas sorpresas en cada esquina. Sorpresas agradables, o no tanto; testimonio de historia y por tanto de vida, es una ciudad en continuo cambio y que ha logrado reinventarse en muy pocos años. Hecha para caminar y vivirla intensamente, promete seguir siendo protagonista durante muchos, muchos años.



Vista navideña de Berlín
Vista navideña de Berlín.



4 comentarios :

  1. Yo también sabía que me encantaría Berlín antes de ir!! y veo que has hecho más o menos la misma ruta. Una ciudad genial, verdad??
    Netikerty del Blog Anden 27

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    1. Efectivamente, es una ciudad sorprendente y llena de vida. Me encanta y creo que repetiré más de una vez.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Cris, tengo la misma sensación. No sé porqué pienso que Berlín me caerá muy bien!!! Los puntos que marcas en este post ya los había seleccionado así que me viene genial tu mirada.
    Me quedo tranquila, porque veo que no estaba muy equivocada sobre lo que debo ver cuando vaya a conocer esta ciudad.
    Gracias!!!!
    Saludos Viajeros.

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    1. Seguro que te encantará Berlín. Es variado, moderno, abierto y muy, muy interesante. Nos dejamos alguna cosa en el tintero pero la próxima vez será.

      Un abrazo y feliz viaje.

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.