15/6/15

Fin de semana en Bruselas con amigas

Viajar es siempre un placer y si es acompañada de buenas amigas, la experiencia es redonda. La idea de hacer una escapada de fin de semana para desconectar de la rutina es también seductora y si además el destino es una ciudad atractiva como Bruselas, el plan es perfecto.

Ya he estado en Bruselas en varias ocasiones y es una ciudad que recomiendo a mis amigos cuando me preguntan si merece la pena ir. Por eso cuando vi el concurso de la Oficina de Turismo de Bélgica Bruselas-Valonia para imaginar y escribir cómo sería mi fin de semana ideal con amigas en la capital belga no lo dudé. ¡Puestos a soñar...!


Día 1. Arte e historia con chocolate:

Por la mañana estaría bien empezar en la Grand Place. Estoy segura de que a mis amigas les encantará porque ninguna ha estado antes aquí, y esta plaza es sin duda de las más bonitas del mundo.


En la Grand Place
Amigas en la Grand Place. (Foto: www.belgica-turismo.es)



Es el centro histórico y ciudadano de la ciudad y está formada por un magnífico conjunto de edificaciones del siglo XVII. El Ayuntamiento, del siglo XV, llama la atención por su esbelta torre y por la magnífica decoración de la fachada, tan rica en su gótico tardío.

De las casas que forman la plaza se puede destacar que muchas fueron encargos de las distintas agrupaciones gremiales de la ciudad: así La Maison des Boulangers (panaderos), que llama la atención por la cúpula de cobre que la corona.

El tiempo pasa despacio contemplando este magnífico salón que es la Grand Place y deteniéndonos en la casa Le Renard o en Le Cornet y ¡cómo no! en la espléndida Maison du Roi.

El pequeño Manneken Pis nos espera muy cerca de aquí. Pocas estatuas simbolizan a toda una ciudad como es el caso de ésta. Se construyó (la fuente) para abastecer de agua al barrio aunque hay innumerables leyendas sobre su origen. A veces se le puede ver ataviado con alguna de las múltiples prendas de vestir que le regalan.

Antes de comer en uno de los muchos restaurantes de la rue des Bouchers todavía tendremos tiempo para pasear por las preciosas Galeries St-Hubert. Se inauguraron en 1847 y fueron la primera galería comercial de Europa. Antes pasar por ellas costaba dinero, ahora costará el dinero que quieras gastarte en alguna de sus estupendas tiendas.


Dejamos para la tarde una visita realmente sabrosa y curiosa: la del Museo del Cacao y del Chocolate (Choco-Story Brussels). Aquí podremos conocer todo el proceso que sufre el cacao hasta convertirse en el riquísimo chocolate que tanto me gusta. Además, un maestro chocolatero nos hará una demostración y después tendremos una degustación. ¡Menos mal! porque ya se me hacía la boca agua sólo de pensarlo.


Maestro chocolatero
Maestro chocolatero en Bruselas. (Foto: www.belgica-turismo.es)



Para cenar esta noche, ¿por qué no probamos los ricos mejillones tan típicos de la ciudad, acompañados de una cerveza de las buenas? No sé si será un "delito" culinario mezclarlos a ambos, pero sí sé que aquí ambas cosas están estupendas.


Día 2: Museos en bicicleta:

Después de lo bien que hemos comido el primer día, hoy toca hacer algo de ejercicio a la vez que recorremos la ciudad. Así pues, podemos hacer una de las visitas organizadas para conocer Bruselas en bicicleta. Hay que aprovechar que no hay grandes cuestas y que es una ciudad preparada para los ciclistas. Además, vamos con guías, así que...¡perfecto!

En el camino podemos ir observando las maravillosas casas modernistas de Horta, los murales que decoran las fachadas con motivos de cómic o edificios históricos como la catedral de San Miguel y Santa Gudula. El Quartier Royal con el Palacio de la Nación es también una zona ideal para recorrer, con el verde del Parc de Bruxelles acompañando el pedaleo.



Detalle art decó
Decoración Art-Decó en un edificio de Bruselas. (Foto: www. belgica-turismo.es)

Después de tanto ejercicio y de comer algo es un buen momento para dedicarnos otro rato cultural; ¿qué tal si visitamos alguno de los magníficos museos de la zona? Hay mucho donde elegir: el Museo Horta, el Van Gogh, etc. Yo tengo claro que me quedaría con el Museo Magritte, este genio del Surrealismo siempre me ha fascinado y aquí se encuentra gran parte de su obra.

Creo que el Museo del Cómic será la opción de alguna de mis amigas a las que entusiasma esta forma de contar historias.

Después de cenar quizá sea buena idea acercarnos a algún espectáculo... Hay un montón de lugares donde poder disfrutar de ópera, teatro, conciertos y hasta un Circo Real.



Día 3: De mercadillo y visitas emblemáticas:

El último día lo dedicaremos a ir de mercadillo, sí. Pero a un mercadillo muy especial: el de la Place du Grand Sablon. Esta es la zona de los anticuarios y de las tiendecitas de curiosidades, con sus puestos los sábados y domingos. La Place du Petit Sablon es un rincón con mucho encanto que recuerdo de mi última estancia en la ciudad. 

¿Quién sabe? Lo mismo podemos encontrar algún detalle art-decó para llevarnos de recuerdo... Si no, podemos ir al rastro de Les Marolles, donde posiblemente algo nos llamará la atención.

Después de comer nos dividiremos en dos grupos (casi seguro): unas para acercarnos al Atomium, emblema de la ciudad desde 1958 cuando se construyó para la Exposición Universal; otras preferirán acercarse al Parlamento Europeo para ver in situ dónde se decide el futuro europeo en un país cuna de la Europa unida que conocemos hoy.


Vistas desde el Atomium. (Foto: www.belgica-turismo.es)


Después de estas interesantes visitas nos juntaremos para despedirnos de la bonita Bruselas y lo mejor será hacerlo desde un restaurante céntrico para poder terminar con un paseo nocturno por la Grand Place, que para entonces ya nos habrá enamorado a todas.

¡Gracias por este fin de semana tan estupendo!


¿Dónde nos alojaremos?

Yo soy exigente con este tema, así que sin duda será un hotel o bed&breakfast con algo especial; tendrá una buena localización céntrica y si es posible estará en un antiguo edificio de los que abundan en el centro, eso sí bien restaurado y cómodo.


Fin de fiesta:

Todo lo bueno se acaba, también este intenso e imaginario fin de semana en Bruselas. Aunque está escrito a base de sueños, las recomendaciones que aparecen en él se pueden seguir para hacer una ruta de 3 días por la capital europea.


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