17/8/15

Por qué viajar (más y mejor) a los 40

Me quedé de piedra cuando hace casi un mes leí en una red social de una amiga viajera y bloguera que le habían propuesto escribir sobre "viajar a los 40 porque no sólo se viaja de joven" (el que había escrito eso tenía que andar por los 16, no me cabe duda). Los ojos se me abrieron como platos, el pulso se aceleró y la bilirrubina subió a tope.


Bari 2015



Como estaba disfrutando de los primeros días de vacaciones y no tenía el ordenador a mano, decidí respirar hondo, poner un comentario y luego ya pensaría qué hacía. Mi tocaya Kris escribió su estupenda opinión y yo ahora, ya en casa y más relajada (después del enfado inicial), he decidido tomármelo con humor y reflexionar sobre lo que era viajar en mis 20, en mis 30 y ahora en mis tempranos 40.

Veamos pues...


1.  A mis 22 años... Allá por el año 1995: resulta que yo era modernísima, sin saberlo, y hacía lo que ahora está tan de moda:

   - viajaba casi siempre con mochila (aunque sin espíritu mochilero), más que nada porque las maletas de aquella época eran pesadísimas y no tenían ruedas.

   - teníamos "noches toledanas" sin más ánimo que viajar: dormíamos en el suelo de un gimnasio en la Expo de Sevilla, en el bus camino de Praga (desde Salamanca, señores), en la playa del Algarve (con picaduras incluidas), en el aeropuerto de Londres cuando el "overbooking" nos dejaba tirados "sólo" ocho horas "de nada", o camino a París en un tren-carraca que tardaba los "kyries".

    - muchos años antes de conocer el "couchsurfing" ya lo hacíamos con mis compañeros de coro (con los que tuve la suerte de viajar un montón), en casas de abueletes norteamericanos de New Jersey, en familias de Sacramento o en conventos de San Francisco. ¡Toma ya!


   - dormíamos en albergues con una pátina sospechosa como el de Praga, en moteles de carretera que nos parecían de lujo o en una pensión en Florencia en la que el deporte favorito era matar los mosquitos (abundantes y pesados).

   - teníamos poco o nulo presupuesto viajero, lo que nos daban nuestros padres o habíamos logrado ahorrar, así que la máquina de Coca-Cola estropeada de la Expo era un invento maravilloso (daba por error dos refrescos cada vez)  y dejábamos de lado la "Guía Michelin" para comer (no siempre, ¿eh?) de una lata en la Estufa Fría de Lisboa un día de aúpa de calor, o parar a horas intempestivas por EE.UU para comer una hamburguesa ("Oye, que acabamos de desayunar", "Sí, pero si no coméis ahora, no sabemos cuando será la próxima parada").

Londres 2002


   - era mucho más inconsciente que ahora. Me fijaba menos en los detalles y más en el viaje en sí, en las risas y los enfados; en la anécdota. Era más visceral que ahora y muchos recuerdos son más de sentimientos que de lugares. Supongo que era falta de madurez u otra forma de encarar el viaje. Aunque ya apuntaba maneras y me llevaba bien preparado lo que quería ver.


2. A mis 32 años... En 2005 mi vida estaba a punto de cambiar ya que ese año me quedaría embarazada y esto influiría sustancialmente en el modo de viajar, pero ese tiempo lo recuerdo especialmente bien ya que:

   - viajábamos en pareja y a veces con amigos todo lo que podíamos, pero ya éramos más selectivos en cuanto a destinos y alojamientos. La independencia económica y el afán viajero aumentaron, aunque ya no pasábamos noches en vela y buscábamos el confort en los alojamientos (además de la singularidad que aún persigo). 

   - ahorrábamos con la finalidad de hacer un viaje importante al año y alguna escapada puntual, y era el dinero mejor invertido (como siempre).

Estocolmo con peque


   - en el momento de nacer Javier tuvimos claro que seguiríamos haciéndolo y fuimos capaces de vencer la pereza inicial que te incita a permanecer en el nido cómodo de la casa y no moverte.

   - comenzamos a disfrutar de las pequeñas cosas tipo tomar un café en una plaza y dejar pasar el tiempo o a mirar un paisaje magnífico. Antes era más correr y menos pararnos y sentir el lugar.



3. A mis 42 años actuales: me siento igual por dentro, y por fuera tengo más kilos y alguna arruga que no estaba hace veinte años. Eso sí, la forma de ver la vida y las prioridades se modifican.

   - preparamos el viaje (sobre todo yo) y decidimos los destinos teniendo cada vez más en cuenta la opinión del peque de la casa.

   - soñamos, tanto o más que antes, con futuros viajes (Nueva York, Finlandia, volver a Argentina...) y somos animados como pocos ante iniciativas tipo el fin de semana en Oslo que tanto disfruté el año pasado. Dicho y hecho.

   - buscamos alojamientos de buena calidad sin pensar por ello que perdemos un ápice de nuestro espíritu viajero. Digamos que preferimos viajar menos y mejor, y para ello ahorramos con la misma ilusión que hace 10 años o 20.

   - somos viajeros independientes, aunque nos dejamos asesorar y leemos blogs y hablamos con amigos. Dejamos aparcados de momento los viajes organizados (creo que el último que hicimos fue hace más de 15 años). Nunca se sabe qué nos deparará el futuro.

   - con la calma que otorgan los años somos más disfrutones: un atardecer en el Algarve, un paseo por las callejuelas de Nápoles o un crucero por un fiordo noruego no se pagan (solamente) con dinero. Ahora me traigo no sólo las fotos, sino también el recuerdo visual y muchas veces olfativo de sitios que estoy segura antes no habrían hecho esa mella.

   - desde hace mucho viajamos con maleta, aunque a veces añadamos una mochila pequeña. Eso de las cuatro ruedas es un invento y no te revientas la espalda.

   - No somos grandes gourmets pero sí disfrutamos de la comida de calidad y nos gusta alternar días en los que comemos mejor y/o peor en los viajes. Si un día hay hamburguesa, al día siguiente nos molestaremos en buscar algo más autóctono y de calidad.

Algarve con 40


Mirando hacia atrás, ejercicio sano donde los haya, concluyo que la ilusión viajera, el afán de conocer o la emoción los días antes de partir no los da la edad. Conozco viejos de 25 y jóvenes de más de 70. El modo de viajar va con la persona y sus necesidades personales y gustos. Ahora no me apetece tener que ir con mochila (según el destino), comer de una lata o compartir habitación con desconocidos. Es una opción más, y como ya he probado (gracias a Dios) otras formas me quedo con la actual.

Ojalá pueda viajar aún más en mis 50, 60, 70... Bien sea en grupo, bus, a hoteles de cinco estrellas, motel o lo que cuadre en ese momento. Ojalá a mi hijo le haga tanta ilusión dentro de diez años seguir viajando con sus padres como ahora.

Viajar sin restricción mental, sin clasificación por edad, forma de viajar o gustos personales. ¡Faltaría más! Viajar enriquece tanto el espíritu, que me parece una falta del mismo el afán de calificar a todos los que no hacemos algo "realmente aventurero".

El viajero lo será, incluso aunque no pueda hacerlo recordando o a través de fotos y sonidos. Siempre nos quedará ese sabor, ese olor, esa persona que conocimos y aquel paisaje que gozamos. A cualquier edad y en cualquier circunstancia... ¡Que nos quiten lo viajado!


Recomiendo las lecturas de:

Viajar a los 40 de mi amiga Kris.
Viajar a los 50 de Lilián Nati



P. D. Gracias a Olga B. Grijalva por compartir el comentario que te hicieron y "soliviantar" tantos espíritus viajeros.

22 comentarios :

  1. Hola me ha gustado tus comentarios sobre la edad del viajero y lo comparto. Yo comencé a viajar con lo veinte ahora tengo cincuenta y es así tal como lo cuentas. El viaje es el antes y el después para mí. Ahora valoro mucho ese después, cómo he vivido ese viaje, esas sensaciones y esas impresiones, cómo ha cambiado mis conceptos de la vida, cómo he crecido por dentro. Un viaje hace esto, te descubres ante él. Por eso disfruto tanto haciendo mi blog, por que esos viajes me han dejado mella y es esa la que expreso en cada texto y en cada imagen que subo. Gracias. Tus cincuentas serán tan maravillosos como tus cuarenta y tu hijo comenzará a viajar a su manera aunque no vaya contigo. Un abrazo

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    1. Gracias a ti Joseme. Me parece una sabia reflexión la que nos cuentas. El viaje es de lo que más te hace crecer en esta vida (y no sólo en edad). Los sentimientos, lo vivido y experimentado y las imágenes traídas de recuerdo hacen nuestra vida más y más valiosa. Eso es lo bello, eso y la necesidad imperiosa del viajero, que no es otra que la de seguir viajando, de un modo u otro.

      Un abrazo.
      Cristina.

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  2. Cristina yo estoy sobre los 40 y he pasado de todo en mis viajes de juventud, treintena y las de ahora. Todo está en nuestra cabeza. Lo que sientas, como lo veas, tu visión de la vida... siempre que tu edad física no te ponga mayores impedimentos. Ser "viejuno" es una actitud, que puede tenerse a los 20 o a los 80...¡Vivan las maduritas!

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    1. Vivan María. Además la edad te hace plantearte las cosas de otro modo, con más calma y con más serenidad. Te piensas las cosas un poco más pero el ánimo viajero permanece y disfrutas los momentos más que antes. Ojalá tengamos salud para seguir con nuestros viajes a los 50,60, 70 y más allá.

      Un abrazo.
      Cristina.

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  3. Me siento muy identificada contigo. Comencé a viajar a los 18 años, cuando no existia internet y nos presentabamos con suerte directamente en los hostels de las guias de viaje o llamabamos por telefono para reservarlos. Como bien dices, ahorrabamos el dinero de las propinas que nos daban los padres. El viaje era mochilero (Con mochila siempre) durmiendo donde nos deparaba el destino. Con el tiempo (a punto de complir los 40) hay pocas cosas que cambian... aunque no viaje con mochila, el espiritu sigue siendo el mismo y aunque viajo un poco más organizada por el niño, duermo en hostels, me muevo en transporte publico y mis presupuestos sigue siendo mochileros. Siempre me agrada encontrarme en mis viajes a personas mayores (generalmente australianos, belgas, neozelandeses...) que viajan por su cuenta, y se alojan en hostels...pienso que por ahi va a seguir mi camino.
    Bonita reflexión y saludos!!!

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    1. Gracias Lola, me alegro de que te guste. Lo de viajar desde tan joven tiene la ventaja de darnos mucho recorrido y más perspectiva. Ahora valoramos otras cosas, los que tenemos hijos buscamos una comodidad añadida (y entretenimientos) para ellos y todos seguimos soñando con los viajes de un modo u otro. Yo tengo algo más de presupuesto que antes pero la ilusión viajera no ha descendido un ápice.

      Un abrazo.

      Cristina.

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  4. Muy buen artículo, esta muy bien enfocafo, nosotros seguimos viajando mucho, cerquita de los 50 que estamos y sin embargo lo seguimos haciendo de mochila, nos encanta y nos seguimos sintiendo mochileros, sin nada reservado y ya en los ultimos viajes sin nada preparado, nos dejamos llevar a lo que nos apetezca hacer cada día. No nos incomoda dormir en un hostel o 3 meses en una furgo, por la edad no creo que tengamos que cambiar la forma de viajar, como bien dices, nos hemos encontrado con muchos vviejos de 25 años y jovenes de 70, el viajar es un concepto que se lleva en el espíritu y no en la partida de nacimiento.
    Un fuerte abrazo guapa y a seguir viajando hasta los ........

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    1. Gracias chicos, me alegro de que os haya gustado. La edad (enfermedades aparte) la tenemos más en la mente que en otra cosa. Nos limitamos muchas veces y en muchos aspectos de la vida y el viajar es uno más. ¡Cuántas personas conozco que tienen hijos y dejan de viajar! Siempre he pensado que no les gustaría realmente hacerlo porque si no, no hay impedimento y menos si tienes niños sanos.
      Ojalá podamos viajar mucho, mucho tiempo más y mejor. Un abrazo.

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  5. Genial post amiga. Sin duda dejas claro como evoluciona el viajero con los años, como cambian gustos y necesidades... Eso si, el que lanzó la "joya" no ha dicho ni mu...
    Un abrazo

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    1. Gracias Kris. El de la "joya" bien callado puede estar, ja, ja...Se ha lucido y ha levantado una polvareda que posiblemente no imaginó.

      Un abrazo fuerte.

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  6. Me identifico mucho. La forma de viajar cambia, al igual que nuestra vida. Adquirimos experiencias y aprendemos. Lo importante, para mí, es no dejar de hacerlo. Ahora nos acompañan nuestras hijas y es de lo más gratificante, porque nos descubren muchas cosas en las que no reparamos antes. Yo soy de las que iban a saco, exprimiéndolo todo, pero ahora he tenido que echar el freno y me he sorprendido echando de comer a unos patos, bañándonos en un río, tomando un heladito en una plaza de un pueblo, subiendo a trenecitos... y la verdad es que me gusta. Lo mejor: los momentos y las aventuras en familia.

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    1. Gracias Malena. Cuando vamos con niños nos hacemos "expertos" en cosas en las que ni habíamos reparado antes. ¡Qué cosas! Los recuerdos de nuestros viajes con ellos también nos enriquecen de un modo increíble.

      Un saludo.
      Cristina.

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  7. Rodrigo Díaz de VIvar19 de agosto de 2015, 8:50

    Mi humilde opinión, yo he viajado desde hacer relativamente poco tiempo, digamos desde los 30 y algo, ahora ando por los 45, y a parte de darte totalmente la razón, no hay como viajar para ser menos "racistas" menos posesivos etc. Yo lo que opino es que puedes tener 15, 35, 55, 75, y es que como seas tu realmente, si eres positivo tranquilo lo disfrutaras, si por el contrario eres negativo o nervioso, también lo disfrutaras, como bien dices tu con 20 paras menos viajas mas. Por ultimo y para no aburrir, en mi caso depende de con quien viaje así me adapto, no me importa pasar 1 hora viendo los detalles de una puerta de un pueblo, como hacer 3000 km, parar para comer para llegar a ver como en 2 días ves 5.000 cosas. Un saludo gracias por tus estupendos o como se dice ahora estupendisimosmosmosmos (alan por el mundo) XD

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    1. Muchas gracias Rodrigo por tu aportación. Lo de adaptarse a los compañeros de viaje también es peliagudo porque a veces no es el compañero ideal o hay mucha diferencia de formas de ser...Pero aquí también entra la experiencia que da la edad y que te hace elegir bien (o por lo menos intentarlo) al compañero/a de viaje.

      Un saludo y mil gracias por leer Ida y Vuelta.

      Cristina.

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  8. Muy bueno tu relato!!!! genial !!!! gracias por hacer referencia a mi relato de "Viajar a los 50, hoy"...Como mencioné allí el VIAJAR es una PASIÓN que aumenta con los años. .. es un sentimiento que se transforma a través del tiempo en una NECESIDAD y no puede frenarse!!
    Buenas Rutas para vos amiga!
    Lilián Viajera

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    1. Gracias a ti Lilián por contarnos tan bien lo que supone viajar...

      Un abrazo.

      Cristina.

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  9. Me ha encantado el post.
    En le viajar no hay edad, aunque sí que es verdad que las técnicas van cambiando. Yo llevo viajando solo desde los 21 y ya casi bordeando los 30 (me faltan 2 años) no viajo igual.... aunque siempre emprendo el viaje con la misma ilusión.
    Vengo de una familia de viajeros, mis padres siguen viajando y sé que lo harán hasta los 100 años (y yo haré lo mismo) ;)

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Eres muy joven y si ya sabes apreciar las diferencias en la forma de viajar verás que aunque el modo varíe el espíritu y la curiosidad siguen intactos.

      Un abrazo y a seguir así.

      Cristina.

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  10. Me ha encantado tu post. Yo tengo la suerte de viajar desde siempre, primero con mi familia, en mi adolescencia con mis amigas en plan mochilero y durmiendo donde se pueda, despues de los 18 viajé sola y ahora en pareja (aunque también viajo con amigos pero son los menos). Todavía no he llegado a los 40, pero mirando las formas de viajar que he tenido, si que han sido variadas. No puedo decir que hayan ido evolucionando en una dirección, porque todavía me gusta dormir en tienda de campaña y viajar con mochila, al igual que me gusta dormir en un buen hotel. Lo que creo es que cada vez son más las ganas de viajar, aunque sea una escapada de fin de semana o una excursión de un día. Siempre estoy pensando como hacer para poder viajar más!!!

    Un saludo viajero y a seguir recorriendo el mundo!

    Vero

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  11. Descubro ahora este post vuestro..

    A ver, yo no tengo 40 años, tendré 38 dentro de justo un mes, pero mi pareja Nuria, sí que tiene 40 y.... ¡viajamos más que a los 20! Claro que viajamos de otra manera: ahora tenemos más experiencia. A los 20 todavía estábamos descubriendo Europa, hacíamos algún viaje al norte de África, incluso pagábamos a veces la novatada de hacer algún viaje organizado.

    Ahora no, ahora al contrario, cada día viajamos más por nuestra cuenta, más tiempo, más en plan mochilero. En eso hemos evolucionado al contrario de lo que cuentas en el post.

    En Apeadero publicamos hace unos meses un par de entrevistas a gente que está viajando a los 40 años (y más) y que le darían sopas con hondas a muchos veinteañeros, pero no creo que sea un tema generacional o de edades, sino de mentalidad. Vuestros artículos me han inspirado y creo que pronto escribiré mis reflexiones al respecto en Apeadero ;) Gracias

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  12. Hola!
    Lindo recorrido en años!
    Cuando leí "viajar a los 40" no pude evitar decir: -mi charla!!!- También tengo 40 y como vos llevo veinte años viajando tanto cómo puedo y a los destinos más variados que se me han presentado!
    Cuando di aquella charla que te comento que está en YouTube, la daba en ocasión de un nuevo viaje que haría por Sudamérica. Para mí era un reto si cabe la expresión, quería probarme, otra vez con la mochila en la espalda, la carpa y todo lo necesario para como tantas veces salir con un bajo presupuesto, haciendo autostop y demás!
    Pero a lo que voy es que aquel título generó mucho revuelo. Varios lectorxs como que lo tomaron a mal. Expresiones como no hay edad para viajar se sucedían por doquier pero por otro lado. Tal vez a vos te pase también que cuando ves a algún "joven" con su mochila no te preguntas que pasará con él dentro de veinte años.
    No digo esto con aires de superioridad. Como dices, el que tiene el deseo viaja. Viaja más o menos, con más o menos dinero pero sigue viajando más allá de las modas!

    Quería sumarme al debate, a la charla!
    Te dejo un abrazo y que sigan los buenos rumbos!!!

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  13. Interesante artículo Cristina. Cualquier edad es la mejor en cada viaje, ¿verdad? Cada vez disfrutamos según nuestras circunstancias y prioridades pero echando la vista atrás es cerrar los ojos y cada uno de ellos nos hace sonreír. Un beso y muchos viajes ;)

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.