24/9/15

Cuatro destinos estupendos para los puentes de otoño

Ya sabéis que mi estación del año favorita para viajar es el otoño. El tiempo es agradable, aunque bajen las temperaturas y los paisajes se ponen como nunca, llenos de colores cálidos y bellos a la vista.

Además abundan los puentes vacacionales que casi llegan hasta la Navidad. En cada mes hay uno y podemos elegir destinos cercanos o un poco más alejados para conocer o repetir. Destinos en los que posiblemente haya menos gente que en verano y podamos disfrutar mucho más (aunque con menos horas de sol, el único inconveniente).

Mientras imaginamos y soñamos destinos para nuestro otoño, se me ha ocurrido daros ideas de lugares que realmente están bellos en esta estación y son siempre interesantes.

Aquí van por orden alfabético, que todos me gustan por igual.


1. Cuenca: la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, luce como nunca en otoño. He tenido la oportunidad de visitarla con frecuencia desde que vivo en Albacete y las ocasiones otoñales han sido las más satisfactorias. Las hoces entre las que se reparte la ciudad se tiñen de ocres, amarillos y verdes y los muchos monumentos que alberga a pesar de ser pequeñita tienen una pátina especial que sólo la estación otoñal puede dar.

Bien sea descansando en el precioso Parador o en cualquiera de sus hoteles, os invito a acercaros a este lugar que, además, queda tan cerca gracias a la conexión en AVE. La catedral, el Museo de las Ciencias, el Museo de Arte Abstracto, los paseos por el puente de San Pablo o por su casco histórico os encantarán, ¡seguro!



Parador de Cuenca
Vista del Parador de Cuenca, en otoño de 2012 desde una de las hoces.


2. Edimburgo: visitamos por primera vez la capital de Escocia el año pasado y fue amor a primera vista. Eran los días finales de septiembre que igual se volvían grises y ventosos o salía el sol y podíamos disfrutar de su otoño incipiente.

Edimburgo es ideal para una escapada de tres o cuatro días. Tiene mucho que visitar y los alrededores son bellísimos, pero no te agobiará si es la primera vez que estás, ya que el centro histórico (Patrimonio de la Humanidad) es muy abarcable a pie. 

Los paseos por la Royal Mile se hacen imprescindibles de día y de noche, bajo el sol y con la niebla. La meteorología te permite descubrir sus muchas caras y si unas veces es hostil, otras muchas es luminosa y bella (siempre con un poso de melancolía en sus callejones y cementerios).

Si os gusta la historia y parar en los detalles, el arte y las costumbres ancestrales, Edimburgo es vuestra ciudad. ¡Y qué ciudad!



Vista desde el Castillo de Edimburgo
Vista desde el Castillo de Edimburgo hacia New Town y Calton Hill.

3. París: visitar la capital de Francia puede parecer manido "a priori". Siempre está París, como decían en la película, sí pero en otoño París es más aún. Los días son cortos y ventosos y tremendamente húmedos (no he encontrado nunca un París otoñal cálido), sí pero... pero está precioso. Los parques de París se convierten en lugares de descanso o paseo donde descargar la vista entre flores y sonidos del agua, no abruma el calor en las colas que se forman en los monumentos más famosos, apetece conocer sus recovecos y siempre, siempre, se descubren cosas nuevas.

¿Por qué no repetir París en otoño o conocerla para regresar? 



Estatua en los Jardines de Luxemburgo
Estatua meditando ante el otoño del Jardín de Luxemburgo.


4. Siena: la hermana "pobre" de Florencia; con una capital de región así de impresionante es difícil sobresalir, y sin embargo Siena lo logra. Lo consigue a base de un encanto que quizá haya perdido Florencia (¡influye tanto la época del año en la que vas!) a base de una masificación turística que aporta mucho pero hace que se pierda mucho también.

Siena seduce a base de sorpresas, de una Piazza del Campo única y a la que se llega casi sin buscarlo, de una catedral maravillosa con un trabajo "delle pietre dure" en el que fueron maestros los toscanos, de un casco histórico bien conservado y con poco tráfico y de tradiciones como el Palio y sus "contradas" o la estupenda gastronomía que en esta época se vuelca en la micología.

¡Ah! y si habéis soñado alguna vez con el paisaje toscano de verdes infinitos y pueblos medievales, lo tenéis a un tiro de piedra desde Siena.


Catedral de Siena
La catedral de Siena refulgiendo en un tormentoso atardecer otoñal.

4 comentarios :

  1. Conozco todos los destinos que propones. París y Edimburgo los visité en otoño y lucen espectaculares. Aunque, esta estación del año me gusta más reservarla para escapadas por el campo, porque la gama cromática que aporta la naturaleza es fantástica.

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    1. El campo en otoño es una maravilla y las ciudades (yo soy muy urbanita, lo reconozco) sobre todo las que tienen muchos parques se ponen también como nunca...Definitivamente, para mí, tienen un ambiente mucho más agradable que el del calor del verano.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Me has convencido para irme a Cuenca en otoño....pues me gusta más París en primavera ;)

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    1. Siempre he viajado a París en otoño, salvo la primera vez que no recuerdo porque era muy pequeña. Cuenca te encantará en otoño (y en cualquier estación), es una ciudad pequeña pero que tiene un encanto muy especial.

      Un saludo.

      Cristina.

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