28/11/16

Un paseo por Plasencia

Visitar Plasencia proporciona un disfrute único a los amantes del arte y de la historia. La ciudad extremeña se encuentra además situada en un entorno natural único y cerca de muchos lugares de interés para los aficionados a la naturaleza.

Sin ir más lejos, el Parque Nacional de Monfragüe está a pocos kilómetros, así como las comarcas de la Vera o el Valle de Ambroz. El Jerte con su explosión de blancos y la Sierra de Gata también merecen una visita, que es fácil de hacer desde Plasencia.

Tuve la suerte de volver a Plasencia en la primavera de 2015 con motivo del TBM (Travel Bloggers Meeting, o encuentro de Bloggers de Viajes) que tuvo lugar allí. Es una localidad que por cercanía a la mía natal, Salamanca, a veces he dejado de lado y le debía una visita y este post que ahora escribo.

En el intenso fin de semana que pasé tuve la oportunidad de caminar dos mañanas por las calles casi desiertas del centro histórico de Plasencia. Deambulé un poco sin rumbo hasta que era la hora de asistir a las diferentes actividades del TBM; este vagar fue un poco aleatorio pero me permitió disfrutar de algunos rincones únicos y cargados de belleza.


Visitar Plasencia catedral


Plasencia fue fundada, como tantos lugares del centro de España, por el rey Alfonso VIII en torno a 1186. Tras la batalla de Alarcos en 1195 los almohades vuelven a conquistar parte del territorio extremeño y finalmente en 1197 pasa de manera definitiva a manos cristianas.

El casco histórico por el que paseé es fiel reflejo del modelo cristiano medieval. Las calles de importancia están dispuestas de manera radial desde las puertas de la ciudad y llevan hasta la Plaza Mayor. Las calles menos importantes se configuran de modo concéntrico y unen a las primeras.

Como solía suceder, los barrios se formaban en torno a las iglesias o conventos y en el arrabal se situaban gentes cuyos oficios debían estar alejados del centro urbano (como las mancebías o algunos artesanos).

Durante esos días me alojé en el precioso Parador de Plasencia, que por sí mismo merece una visita aunque uno no se quede a dormir allí. Está situado muy cerca de la llamada Puerta de Coria, en un antiguo convento dominico llamado de San Vicente Ferrer que fue fundado por doña Leonor de Pimentel allá por el siglo XV, sobre lo que antes fue judería y sinagoga.


visitar Plasencia parador


No hay que ser tímido y conviene entrar por la imponente portada de doble arco para llegar al hermoso patio renacentista repleto de tracerías en la decoración y lleno de sosiego como buen claustro conventual que fue. 

En Plasencia puedes encontrar bastantes palacios de los nobles que habitaron la ciudad. A pocos pasos del Parador, a mano izquierda está el Palacio del Marqués de Mirabel, una impresionante mole del siglo XIV que conserva elementos góticos. Fue morada, entre otros personajes, de la mencionada Leonor de Pimentel (no en vano está junto a su fundación) y de su esposo Don Álvaro de Zúñiga. También habitó aquí Don Luis deÁvila y Zúñiga, amigo de Carlos V al que acompañó en su retiro en Yuste.

Paseo Plasencia Casa de los Monroy


En el camino hacia la Catedral, surgen innumerables edificaciones palaciegas, muchas de ellas con torres y elementos góticos. Estas casas son macizas, con pocos vanos y sus torres no son esbeltas, sino más bien de tipo fortificado y se sitúan en los extremos de los edificios, ya que cumplían labor de vigilancia. 

La Casa de los Monroy o de las "Dos Torres" se levanta imponente y, aunque ha sufrido varias reformas a lo largo de los siglos y ha perdido una de las torres del nombre, aún conserva dos leones que lo guardan a modo de altorrelieve. En ella descansaron también personajes históricos como el Rey Católico, don Fernando.

Justo al llegar a la Plaza de la Catedral, y antes de detenernos en ésta, hay que mirar a izquierda y derecha para seguir admirándonos de las construcciones señoriales que nos rodean. 

Paseo Plasencia Hospital de Santa María


El antiguo Hospital de Santa María, hoy reconvertido en centro cultural, fue fundación de la familia Monroy como hospital de caridad. La fachada que podemos ver es de estilo renacentista y en ella destaca la abundancia de escudos de las familias que estuvieron a su cargo a través de los siglos.

A mano izquierda según hemos venido de la Plaza de San Nicolás, se encuentra la Casa del Deán que destaca por su fachada de sillares y el impresionante balcón de esquina con escudo sobre él y vista directa de la Catedral placentina. Fue alojamiento de los deanes de la catedral, de ahí su nombre. 

Con el murmullo de la fuente que está en la plaza y la sombra de los árboles que la rodean, hay que pararse a admirar la inmensa mole catedralicia. Es tan grande que es complicado abarcarla de una sola mirada. Cuenta Plasencia con dos catedrales, en vez de una, pero al contrario que en Salamanca donde se unieron por una de las naves, aquí están unidas en un todo e inacabadas ambas.

Las dos están dedicadas a Nuestra Señora y reciben la denominación de Vieja y Nueva. La Nueva tiene cabecera y crucero pero carece de naves y de hastial; en la Vieja no hay cabecera ni crucero, ya que se derribaron para construir la Nueva. 

La llamada Catedral Vieja se inició en estilo románico por la Portada Occidental en el siglo XIII y se siguió en el siglo XIV con el claustro, el crucero y la capilla mayor (que se tiraron para la construcción posterior). 

En ella cabe destacar la Sala Capitular, una sala que cuenta con la singularidad de ser cuadrada pero que se convierte en octogonal gracias a las trompas sobre las que se eleva un bóveda nervada. Al exterior tiene decoración en escamas y recuerda a las que decoran las catedrales de Zamora y Salamanca (Torre del Gallo). Se la denomina "Torre del Melón" por la bola estriada con la que está rematada.

Paseo Plasencia Torre del Melón


La Catedral Nueva se inicia en el siglo XVI siguiendo el modelo gótico tardío de planta de salón. La bóveda de la Capilla Mayor, de Juan de Álava, es una belleza que acoge el Retablo Mayor, iconográficamente basado en las normas de la Contrarreforma y con esculturas del vallisoletano Gregorio Fernández.  Es pues un conjunto barroco paradigmático tanto en la forma como en el contenido. 

La sillería del coro, de Rodrigo Alemán, se terminó en 1505 y cuenta con tallas que representan  imágenes de temática religiosa y otras dedicadas a lo más cotidiano, con lo que tenemos una estupenda fuente de información sobre la vida de la época.

Recomiendo encarecidamente entrar en la bella Catedral placentina para disfrutar de su doble edificación y de sus tesoros artísticos. 

Visitar Plasencia catedrales


La fachada norte de la Catedral Nueva que da a la plaza del mismo nombre es de estilo plateresco y está realizada también por Juan de Álava, quien participó en la construcción de los Dominicos salmantinos, obra cumbre de este estilo particular y rey en Salamanca.

Hay que rodear la catedral por el Postigo de Santa María para llegar al llamado Enlosado y admirar por fuera la mencionada Torre del Melón.

Después, podemos acercarnos a la Plaza Mayor, que dista pocos minutos de la sede catedralicia. De factura algo irregular, pero con mucho encanto, la Plaza acogía antiguamente el mercado en los soportales de la misma. El Ayuntamiento destaca sobre los edificios más modernos, ya que data del siglo XVI. El escudo imperial está colocado en un lateral, pero lo que más llama la atención es el autómata que da las horas: es el Abuelo Mayorga, uno de los símbolos de la ciudad de Plasencia.

Aquí conviene sentarse en una terraza para disfrutar del mediodía o del atardecer en una bella plaza, no demasiado monumental, pero que guarda todo el encanto de las ciudades vividas e históricas.

Ya de noche, está bien volver a callejear por Plasencia y adentrarse en las calles de la antigua judería. Algunas, como la de Esparrillas, estrecha y algo oscura, está flanqueada por los muros señoriales y conserva el misterio de los callejones cargados de historia.

Visitar Plasencia Plaza Mayor


Hasta aquí mi recorrido en la memoria por Plasencia; una ciudad que está en la Lista Indicativa de la UNESCO junto con Monfragüe y Trujillo y que bien merece pasar al listado definitivo, ya que forma un conjunto excepcional por sí misma o con las poblaciones y espacios naturales de un norte de Cáceres repleto de lugares que hay que conocer.


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