27/4/17

Iglesia de la Purísima, Salamanca

La iglesia de la Purísima es la más bonita de Salamanca, con perdón de la Catedral Vieja. Y no sólo lo digo por mis vínculos especiales y estrechos con esta iglesia que luego os contaré, sino porque su impresionante exterior con atrio, su planta de una sola nave y, sobre todo, sus obras de arte, la hacen única. Y eso, en una ciudad como la mía, es mucho decir.

Hoy quiero recordarla especialmente y no dejar pasar esta oportunidad de recomendarla a todos los que vayáis a mi ciudad natal. 



Iglesia Purísima Salamanca Inmaculada de Ribera


Salamanca es sobradamente conocida por su Universidad, Plaza Mayor y Catedrales, y a veces el visitante de fin de semana deja de lado por falta de tiempo o por desconocimiento joyas como la Purísima.

Mi parroquia (¿vais viendo el vínculo?) está muy cerca de la Plaza. Solamente hay que salir de esta por el arco del Prior y seguir bajando hacia la mole del Palacio de Monterrey, que pertenece al ducado de Alba.

Allí está la Plaza de las Agustinas, formada por dicho palacio y por la Purísima, además del convento de las madres Agustinas. De esta plaza nace la calle de la Compañía, que nos llevará a la Clerecía, la Casa de las Conchas y demás edificios famosos.


Iglesia de la Purísima Salamanca, exterior


Desde que uno llega a la iglesia llaman la atención tres cosas: la magnífica cúpula, el pórtico con atrio y las pilastras acanaladas que adornan el gran arco de entrada.

Pero antes de avanzar más, conviene conocer de dónde vienen algunos de estos elementos, algo ajenos a las más tradicionales estructuras salmantinas. Para ello es fundamental saber que el fundador de la iglesia de la Purísima y del convento anexo fue Manuel de Zúñiga y Fonseca, séptimo conde de Monterrey. Sí, claro, el conde titular del palacio de enfrente y que por eso mismo decidió fundar un gran convento con su iglesia que le sirviera de panteón familiar. Las Agustinas Recoletas de la ciudad  se habían quedado sin convento debido a una riada, así que era perfecto ofrecerles en ese año de 1636 que estuvieran al cargo de la nueva fundación.

Desde 1631 Manuel de Zúñiga era virrey de Nápoles, gracias en parte a la poderosa influencia de su cuñado, nada menos que el Conde Duque de Olivares, valido de Felipe IV. Allí en Nápoles, entró en contacto con artistas italianos a los que encargó posteriormente la factura de esta bonita y especial iglesia de la Purísima.


Iglesia de la Purísima interior

Bartolomeo Picchiati, Curzio Zaccarella y Cosimo Fanzago proyectaron la iglesia, una de las más italianizantes del XVII español. La planta es de cruz latina, de una sola nave y con crucero rectangular. Los pórticos exteriores son también de influencia italiana (se suelen utilizar los dos laterales y el principal, queda algo "escondido") y las pilastras acanaladas enmarcan las portadas. En la fachada principal un frontón triangular la remata al modo clásico.

La cúpula, que a mí me parece preciosa por su diseño, se levantó en torno a 1658 para sustituir a la que anteriormente se había derrumbado.

Siempre me ha llamado la atención lo luminosa que es la Purísima. Es de grandes dimensiones y en invierno hace frío dentro, pero la luz entra a raudales y parece que se dirige al maravilloso retablo central.

Iglesia de la Purísima, vista de la nave


De nuevo nos encontramos elementos italianos en la abundancia de mármoles usados, eso sí, con mesura y buen gusto. Están presentes en los retablos, en el magnífico púlpito con baldaquino que realizó Fanzago y que tanto me entretenía de pequeña en las largas misas. 

El colorido del mismo y el empleo de los mármoles, la "pietra dura" que tan bien se trabaja en la Toscana, aparece también en altares, nichos y retablos. Algo verdaderamente singular en Castilla.


Iglesia de la Purísima, púlpito de mármol


Por si todo esto no fuera suficiente, la colección de pinturas de la iglesia es magnífica. Sobre todas las demás obras destaca la impresionante Inmaculada de José de Ribera, el Spagnoletto, que preside un retablo con ausencia de escultura (como era habitual en los retablos de España).

El lienzo de la Inmaculada mide cinco metros de alto por más de tres de ancho y está dedicado a la advocación de la iglesia: la Purísima. Fue encargo del conde a Ribera y se pintó en 1635. Rompe el pintor con la severidad del tema de otros pintores anteriores y se deja influir por Reni y Lanfranco, creando un modelo a seguir posteriormente en la representación del dogma de la Contrarreforma: la Inmaculada Concepción de María.

Tras una etapa de tenebrismo, esta Inmaculada supuso para Ribera el regreso a la luz y al colorido.
La Virgen está envuelta en un gran manto azul que flota a su alrededor, viste túnica blanca y pisa la media luna que representa al infiel. Muchos angelitos (putti) revolotean en torno a sus pies llevando los atributos de la Virgen (rosas, lirios, palma, etc). Dos ángeles más mayores la miran con embeleso y, arriba en el cielo, aparece Dios Padre en escorzo junto al Espíritu Santo dispuestos a recibirla. 

María cruza con modestia los brazos y eleva los ojos al cielo, dejándose llevar por la corte angelical que parece vuela en torno a ella. 

Iglesia de la Purísima Salamanca interior


Además de esta obra increíble, no queda aquí la cosa. En el retablo mayor está un San Juan Bautista de Guido Reni, una Piedad también de Ribera que lo corona y otras obras "menores". En los brazos del crucero hay otros retablos con más obras del barroco italiano: San Genaro y San Agustín, de Ribera (el primero, patrono de Nápoles), una Anunciación de Lanfranco y una Crucifixión de Bassano.

En los laterales del altar mayor, encastrados en la piedra, se encuentran elevados los sepulcros de don Manuel de Zúñiga y de su esposa, los fundadores del convento, representados en sendas estatuas orantes.

¿Qué os parece? Un auténtico trozo de Italia en Salamanca, ¿verdad?

Iglesia de la Purísima, antes del concierto



Pues no queda todo aquí, quiero dejar una nota personal. Esta es mi parroquia y aquí me casé allá por 1999 (¡cómo pasa el tiempo!).

Además el pasado día 1 de abril de 2017 volví a ella para celebrar junto con mis antiguos compañeros del Coro Tomás Luis de Victoria de la Pontificia, el XX Aniversario de otro coro, el Contrapunto, cuyos miembros salieron en gran parte del primero. Allí nos juntamos, con un repertorio vivo en la memoria después de tantos años.

No pudo haber mejor escenario que la Purísima y su belleza. Para terminar el post, os dejo una pequeña muestra de aquel reencuentro musical con amigos de siempre.


3 comentarios :

  1. pues nos parece una preciosidad! jeje

    como curiosidad te voy a contar que la Purisima es la patrona de mi pobalción, Ontinyent, y que nos vamos a casar el año que viene frente a ella, jeje, así que imaginate que ilusión leer un post sobre la iglesia de la Purisima de Salamanca, no sabiamos de su existencia

    ahora si que si, tenemos que pasarnos, jeje

    preciosas fotos!

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  2. Pues sí que es bonita, como toda Salamanca. La próxima vez en la ciudad pararé aquí y te avisaré!!

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  3. Que Maravilla de Iglesia. Una delicia. Es lo que te mereces..tener a esta joya como tu Parroquia. Viva la Purísima! Que siempre te proteja.
    Que bello debe haber sido para vos cantar ahi, algo muy emotivo.
    Gracias por compartir este lugar al que le tienes afecto.
    Un beso grande.

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