20/2/18

Parador de Sigüenza, Guadalajara

El Parador de Sigüenza conserva la esencia de lo histórico en cada rincón. Según vas llegando a la villa medieval que lo acoge lo ves en la cima, dominando todo el pueblo.

Así, desde su atalaya las vistas que ofrece son únicas, y además del merecido descanso, el viajero podrá sentirse parte de la historia.
Sigüenza es de una esas poblaciones que abundan en España, ricas en patrimonio histórico-artístico y que se conservan tan bien que te molesta ver coches o cualquier otra señal del paso del tiempo.

El Parador de la localidad se levanta sobre un antiguo asentamiento celta y se comenzó a construir en el siglo XII. En él vivieron visigodos, musulmanes y reyes. Acogió entre otros muchos personajes, a Juana la Loca, al cardenal Cisneros o a los padres de la primera, los Reyes Católicos.

Como podremos llegar en tren o en coche al Parador, en el segundo caso, te diré que la explanada de delante del alojamiento sirve de parking improvisado. Después, tendrás que tomar la maleta y arrastrarla por los adoquines centenarios para pasar la puerta que conduce a la recepción, tras subir unos cuantos escalones.

Exterior del Parador Sigüenza

Desde el rincón que ocupa la recepción se ve, a través de una enorme cristalera, el patio de armas. Alrededor de este se reparten las habitaciones, unas con vistas al interior y otras al precioso paisaje, mucho más montañoso de lo que yo pensaba, que rodea a Sigüenza.

La nuestra era muy amplia, con una enorme cama y decoración en tonos claros. El discreto dosel le daba aire palaciego y los gruesos muros con el suelo de barro hacían que el ambiente fuera fresco, aún sin el aire acondicionado. Esto se agradecía especialmente teniendo en cuenta que era pleno julio.


Habitación Parador Sigüenza

Por ponerle un pero a la habitación, creo que el cuarto de baño, aunque cumplía con todo lo necesario, está un poco pasado de moda.

A cambio, y como gran ventaja, un amplio balcón nos ofrecía una estupenda vista de los montes circundantes y de parte del edificio del Parador.

Patio de armas del Parador Sigüenza

Los 900 años de historia del lugar se aprecian especialmente en rincones únicos, como la pequeña capilla románica a la que se llega siguiendo las indicaciones en los a veces intrincados corredores del Parador.

En el Patio de Armas se sitúa una agradable terraza en la que tomar algo viendo atardecer sobre los gruesos muros.


Capilla del Parador de Sigüenza

Si en todos los hoteles me gusta curiosear y pasear por todas partes, en los Paradores esto es obligatorio. Y así, en este de Sigüenza verás que las alturas de los pisos son singulares y tendrás que subir o bajar escalones. Además descubrirás -anímate a abrir las puertas- salones tan magníficos como el llamado del trono.

Inmensas chimeneas lo presiden a cada lado, sustentado por columnas majestuosas. No es difícil imaginarse paseando en el frío invierno seguntino a personajes de nuestra historia.  La decoración, con toques castellanos, acompaña y los espacios, que son enormes, dan buena cuenta de la importancia del lugar.


Salón Parador de Sigüenza

En la cafetería podrás tomar tapas y raciones, pero será en el bonito comedor donde disfrutarás de los desayunos de la casa. Como casi siempre en Paradores, en el de Sigüenza podrás degustar dulces típicos de la zona entre otras delicias.

A la hora de comer, el menú del Parador ofrece buena relación calidad-precio con una cocina esmerada. Migas, cabrito asado al horno, huevos fritos de corral, bacalao, borrachitos seguntinos, etc. están entre las muchas delicias que ofrece la cocina del Parador de Sigüenza.

Restaurante Parador Sigüenza

Por si todo esto fuera poco, el establecimiento ofrece muchas actividades culturales durante todo el año. Son imaginativas y van de acuerdo al calendario, con lo que los muchos visitantes de la zona tienen un aliciente más para venir hasta aquí (por ejemplo, noches de jazz o veladas literarias para conocer a importantes escritores).

Vete a Sigüenza, alójate en este lugar lleno de historia y no olvides pasearte por el pueblo de día y de noche. En línea recta desde el alcázar-castillo llegarás a la plaza mayor y a la imponente Catedral. Después, la gastronomía completará un día inolvidable.


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Lo mejor del Parador de Sigüenza: el emplazamiento histórico, la ambientación y la gastronomía.

Lo peor del Parador de Sigüenza: se echa de menos una piscina en verano y los baños podrían ser más modernos.

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