20/8/14

Lugares para desayunar y no querer levantarse de la mesa (I)

Lugares para desayunar y no moverse, para quedarse mirando el paisaje o el paisanaje (que de todo hay). Lugares especiales por su localización, entorno y belleza.

El nombre del hotel es importante y lo daré, claro, pero que conste que es una selección no basada en el alojamiento, sino en las vistas y el entorno que lo rodea. La calidad del desayuno va incluida en el lote; de estos lugares seleccionados no hay que dudarla en absoluto, posiblemente sean los mejores desayunos de hotel de mi vida y, como digo, cuentan con el añadido de estar en ¡qué sitios!... Podría haberme quedado sentada en cualquiera de ellos, y seguir y seguir y no cansarme. Pero bueno, vamos a empezar.


1. Con los dioses en el Villa Carlotta de Taormina.

Creo yo que si Zeus, Afrodita y compañía hubieran recalado en Taormina, en vez de en el Monte Olimpo, allí estarían aún, disfrutando de ese Mediterráneo de azules, del Etna cercano y más o menos tranquilo y del olor de las buganvillas.


Terraza de desayunos
Terraza de desayunos del hotel Hotel Villa Carlotta de Taormina.

No es de extrañar que Goethe se quedara fascinado con este lugar que, colgado en una terraza natural, sigue maravillando al visitante con su Teatro Griego, sus callejuelas transitadas, sus jardines y su Corso Umberto I, lugar de inevitables y plácidos paseos.

Si en algún lugar de los que he estado la vida parece transcurrir a otro ritmo, al ritmo de las nubes que pasan por su cielo y de las chicharras que cantan, ese lugar es Taormina.


2. Con la naturaleza mirando al Circo de Gredos desde El Milano Real:

Los magníficos desayunos de este maravilloso hotel son tema aparte (del que ya hablaremos). La visión del Circo de Gredos y ese entorno de montaña es único.

Yo, que soy urbanita irredenta, no puedo olvidar los días plácidos que pasamos allí, la vista desde el salón de desayunos y los paseos que dimos en la tranquilidad del bonito pueblo de Hoyos del Espino.


Vista del Circo de Gredos desde el salón de desayunos de El Milano Real.


3. Con los sultanes en un palacio junto al Bósforo en el Four Seasons at the Bosphorus:

Quizá sea uno de los sitios más espectaculares en los que he desayunado. La posibilidad de tomar la primera comida del día con vistas a esa "calle" de agua transitada continuamente por embarcaciones de distinto tamaño, con Asia enfrente, a un lado el Puente del Bósforo y al otro, a lo lejos, Sultanhamet y sus maravillosas construcciones, es inigualable.

El Bósforo desde la magnífica terraza del Four Seasons at the Bosphorus.

La pena es que si uno quiere visitar Estambul, tiene que moverse y ponerse en marcha. Si no, quedarse allí las horas muertas es un placer único, quizá sólo comparable (en mi modesto entender) al que tuvimos hace ya quince años en nuestro viaje de novios a


4. Venecia, La Serenissima, con vistas a la iglesia de La Salute:

Si del hotel elegido no guardo buen recuerdo en general, ya os contaré, del lugar de desayuno no puedo tenerlo mejor: el Gran Canal. Quizá sea la calle más bella del mundo, si se le puede poner ese nombre a esta sucesión de edificios históricos en un lugar tan irreal e increíble como es Venecia.

Esta era la vista que teníamos desde la terraza de desayunos
del hotel Europa e Regina.

Compensaba con creces la llegada de la hora del desayuno para estar frente a la Salute, entonces en restauración, y alargarlo todo lo posible para disfrutar de ese "decorado" veneciano que puede abrumar al visitante con ese dechado de maravillas.


Créditos
Foto de Santa Maria della Salute, Venecia de black.stilettos (Creative Commons: Atribución, No Comercial, Sin obras derivadas).


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