7/10/14

San Gregorio Armeno, la calle de los pesebristas napolitanos

En pleno centro de Nápoles, muy cerca de la Via dei Tribunali se encuentra una calle pequeña que el visitante no debe perderse. Si además el paseante pasa bajo el arco de la iglesia que da nombre a la calle se sentirá como impulsado cuanto menos a otra época del año, si no a otra época temporal.

Nos encontramos de repente en mitad de un montón de bullicio y en medio de muchas, muchísimas tiendas de artesanos belenistas.

No se sabe a ciencia cierta quién o cuándo se instauró la tradición del "presepe" (pesebre) en Nápoles: hay teorías que apuntan a San Francisco de Asís, otros, dicen que la tradición es anterior. Lo cierto es que en esta maravillosa ciudad se ha desarrollado esta tradición especialmente desde el siglo XVIII y en ella podemos encontrar ejemplos tan creativos y bellos como los del museo de la Cartuja de San Martino.

El bonito Pesebre Cuciniello que se puede ver en la Cartuja de San Martino.

Las tiendas en San Gregorio Armeno se vuelcan a la calle con puestos delante de los escaparates. Se puede curiosear sin problemas en mitad del bullicio que es normal encontrar allí. Varias generaciones de belenistas napolitanos trabajan en las tiendas de Ferrigno, Maddaloni o Lebbro. En la época cercana a Navidad se ordena la calle con un sólo sentido peatonal para que haya un mayor orden en la gran afluencia de gente.

Los expositores de la calle son todo un batiburrillo de figuras y muchas veces éstas no se corresponden con la tradición belenista, sino que aparecen todo tipo de personajes. En 2012 cuando estuvimos por allí, encontramos al omnipresente Totó, a Lucio Dalla, a Steve Jobs, Mario Monti, Maradona, la Madre Teresa de Calcuta o Rita Levi-Montalcini.


Personajes variados en tienda de la calle San Gregorio Armeno.

Ya que estamos en medio de este barullo merece la pena entrar a visitar el precioso complejo conventual que da nombre a la calle: San Gregorio Armeno. Fundado en el siglo VIII para albergar a un grupo de monjes huidos de Bizancio con las reliquias de san Gregorio, fue reconstruido en el siglo XVI y decorado posteriormente con unos interiores barrocos suntuosos, frescos de Luca Giordano y un techo de madera increíble. El patio es un remanso de paz y en él se transmite la serenidad requerida para un lugar que ahora mismo acoge a niños en situación de exclusión social. La visita es guiada, dando luego la voluntad, y merece la pena por la belleza del lugar y la labor realizada.

La calle San Gregorio Armeno de Nápoles.

Si vais, pues, a Nápoles pasead por el centro sin miedo a despistaros por las callejuelas y buscad este rincón lleno de sabor napolitano, de color y de tradición.




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