21/9/15

Hampton Court, dos palacios en uno (primera parte)

Una de las muchas visitas que se pueden hacer desde Londres es la del palacio de Hampton Court. Se llega fácilmente en un tren que, con una frecuencia alta, sale de la estación de Waterloo. En media hora se llega a la pequeña estación en la que está indicado el camino hacia esta impresionante construcción: un lugar en el que nos encontramos primero un palacio de la época Tudor (siglo XVI) y pegado a él, una construcción barroca de Christopher Wren.
Entrada al palacio desde el Patio de Armas
Entrada al palacio de la época Tudor desde el Patio de Armas presidido por la torre central llamada de Ana Bolena.

En 1514 el cardenal Thomas Wolsey, poderosísimo canciller de Enrique VIII, adquirió los terrenos para levantar un palacio a la medida de su poder y lo suficientemente impresionante como para alojar al monarca. Construyó galerías, una nueva entrada en un patio espectacular y llenó el palacio de tapices que eran cambiados con frecuencia. 

En 1525 Hampton Court se convirtió en la construcción palaciega que podemos ver hoy en día. Sin embargo algo falló, y fue nada más y nada menos que Wolsey no pudo convencer al papa para que diera a Enrique VIII la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón, produciéndose posteriormente el cisma con Roma que dio lugar a la iglesia Anglicana. Tras estos acontecimientos el cardenal cayó en desgracia con el monarca y, entre otras cosas, le fue expropiada la propiedad del suntuoso palacio de recreo.

Fue en esta época, buscando la aprobación de su futura esposa y amante, Ana Bolena, cuando el monarca introdujo las mayores innovaciones en el palacio dotándolo de una gran suntuosidad y lujos: las nuevas cocinas, el Gran Salón del Consejo real, la maravillosa Capilla Real, etc.


Gran Salón
Artesonado del Gran Salón.

La visita al palacio de la época Tudor es realmente entretenida e interesante, ya que se suceden estancias poco habituales en este tipo de recintos palaciegos (es más normal visitar palacios dieciochescos similares entre ellos). El Gran Salón impresiona por sus enormes dimensiones, sus trazas góticas en muchos detalles y por la magnificencia del artesonado, los tapices y la disposición de las mesas que dan idea de las reuniones que hubo allí.

Hasta 600 personas comían en él y en las ocasiones especiales colgaban candelabros del techo para iluminar y dar un ambiente realmente fantástico. Se construyó en la década de 1530 por un gran equipo de artesanos. En los manteles que están colocados en las mesas hay explicaciones de los horarios de comidas, costumbres a la mesa y platos más habituales.

La Capilla Real es otra estancia magnífica en la que no permiten hacer fotos y que destaca por la impresionante bóveda que mandó colocar Enrique VIII en azules con estrellas doradas formando inverosímiles estructuras. 


Cocinas
Visita a las cocinas.


Desde el Patio de Armas se accede a las cocinas, una interesante parte de la visita que nos lleva por las enormes instalaciones de la cocina real, con recreación de la sala de despiece animal (comían en aquella época muchísima carne), la sala del Consejo del Paño Verde (que llevaba la contabilidad de lo que entraba y se pagaba), la sala de cocción o el patio del pescado. No falta tampoco el lugar para servir los platos y pasarlos hacia el Gran Salón a través de unas ventanas o la inmensa bodega con vinos procedentes de Francia. Todo a mayor gloria de Enrique VIII y su importante imagen de poder.


Por el palacio
Aunque lo parezca no es el fantasma del cardenal Wolsey.



La visita a la parte Tudor de Hampton Court se hace de lo más amena para los peques de la casa, que pueden disponer de audioguía con recorrido "familiar", capas para sentirse un poco más ambientado (nos las pusimos un rato, que luego eran molestas) y la posibilidad de una visita bastante libre por los inmensos corredores y patios adoquinados.

El viajero puede hacerse una idea de lo que supuso disfrutar de este lugar en el esplendor de la corte del siglo XVI, cuando muchos visitantes llegaban a este palacio de recreo en barcos por el Támesis y posiblemente al son de tonadas como "Greensleves", escrita por el propio Enrique VIII.


Datos prácticos del palacio de Hampton Court:

Estación de tren de Hampton Court, 30 minutos de trayecto desde Waterloo Station en Londres.

- Horario de verano (abril a octubre): de 10:00 a 18:00
- Horario de invierno: 10:00 a 16:30
- Precio entradas: 19 libras los adultos y 9,70 libras los niños. Entrada familiar de dos adultos y hasta dos niños: 48 libras.




6 comentarios :

  1. Que lindo lugar, por lo que comentas me transporte de inmediato a un Castillo medieval en donde se organizaban interminables fiestas entre Reyes y Nobles con música, bailes y banquetes que duraban días enteros. Seguro el tema de la capa le da un toque de ambiente real al lugar y lo hace divertido a los peques. Lindo post. Saludos ODV Y RCL

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    1. Muchas gracias. Realmente te sientes transportada por un tiempo a aquella época que tan lejana nos parece hoy en día.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Es un estupendo palacio en el que el poder del siglo XVI se observa en su construcción. Tanto exteriores como interiores muestran esa magnificiencia, tal y como indicas. Un lugar diferente y una buena excusa para desplazarse fuera de Londres. Un saludo.

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    1. Exacto, Joan, Londres está cerca de muchos sitios de interés que a veces obviamos y que nos pueden llevar en un viaje por la historia.

      Un saludo.

      Cristina.

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  3. Me encanta viajat en el tiempo con estas visitas cargadas de historia.

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    1. A mi también, Verónica.

      Un saludo.

      Cristina.

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.