1/10/15

Parador de Carmona

El magnífico Parador de Carmona se encuentra al final de la villa que le da nombre y corona con gran majestuosidad la vega del río Carbones y los montes entre Sevilla y Córdoba. 

Situado a apenas 30 kilómetros de la capital hispalense, Carmona es una bonito pueblo repleto de historia y de arte. El rey Pedro I "El Cruel" ordenó construir un alcázar allá por el siglo XIV dominando toda la llanura y en un principio lo decoraron los artesanos que habían dado color al alcázar de Sevilla.


Parador de Carmona fachada



Nada más llegar al Parador y atravesar la primera muralla uno se da cuenta de lo grandioso de la edificación. La fachada principal es magnífica, con su entrada palaciega rematada por un escudo de armas.

En el interior se suceden los espacios históricos y llenos de detalles moriscos. El patio de la fuente con sus columnas delicadas y el sonido del agua es una delicia. Junto a él, un salón recio y lleno de vestigios históricos nos sorprende, no en vano estas dependencias fueron residencia de los Reyes Católicos durante la toma de Granada.

El antiguo refectorio, con vigas vistas de madera en su altísimo techo, alberga el comedor de desayunos y restaurante del Parador. Desde sus ventanas se atisba de un lado uno de los patios, del otro el inmenso paisaje.

A nuestra llegada, un caluroso día de agosto, nos hicieron un "up-grade" y nos dieron una habitación en la cuarta planta, con un balconcito y unas vistas de quitar el hipo. La habitación era estupenda y muy bien ambientada, dentro de un edificio de ese corte e historia. Los tonos ocres de la decoración y los suelos de barro daban frescor al cuarto. Los enormes muros de alcázar mantienen bien aislada la construcción de la temperatura exterior.

Parador de Carmona dormitorio


El baño era amplio, no muy moderno pero más que suficiente, y tenía todo tipo de detalles de bienvenida. El descanso está garantizado en este entorno de campo y alcázar.

Una de las joyas de este precioso alojamiento es sin duda la piscina y los jardines que la rodean. Se agradece enormemente poder refrescarse en un día tan cálido como el que estuvimos y la bajada hacia el recinto, por un camino de escalones abierto entre los pinos, es preludio de lo agradable del lugar.

Dos piscinas, una grande y otra infantil, un bar y la visión de la mole del Parador y de las tierras circundantes hacen que la vista repose y se relaje al final de una larga jornada viajera.


Parador de Carmona piscina


Nuestra tarifa era de media pensión así que pudimos disfrutar de la estupenda gastronomía de Carmona, con boronía o ardoria entre otras cosas y un buffet de postres no apto para personas a dieta.

Si como nosotros vais en ruta por Andalucía central y queréis descansar en un lugar excepcional y en un bello entorno, no lo dudéis y haced parada y fonda en este bello Parador de Carmona.

Es de todos los que conozco con estructura de castillo y junto con el de Alarcón de los más bellos y que más nos hacen viajar en el tiempo por su localización y conservación.


Parador de Carmona vista

Lo mejor del Parador de Carmona: su emplazamiento en el Alcázar de Don Pedro el Cruel y las magníficas vistas que ofrece.
Lo peor del Parador de Carmona: la escasez de personal a la hora del desayuno. No daban a basto para reponer zumos, bollería y demás en un día en que había bastante clientela.

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