12/3/14

Los niños no vienen de París, pero pueden ir allí (Consejos para disfrutar de París con niños)

"Siempre nos quedará París". La famosa frase de "Casablanca" es cierta. París siempre está en nuestra imaginación, en la tele, en el cine, en los libros o en algún viaje más o menos largo. Así que en 2011, para pasar el puente de la Constitución bien fresquito, decidimos que era hora de llevar a Javier a París por primera vez.




Fuente Luxemburgo
En el precioso Jardín de Luxemburgo.

El vuelo desde Barajas a Orly fue tranquilo y después conectamos bien con el bus y el metro que nos acercaba al centro, donde teníamos el hotel. Elegimos para quedarnos uno de esos pequeños hoteles bien decorados y céntricos que abundan en París, el Hôtel des Grands Hommes. No resultó excesivamente caro, teniendo en cuenta su situación en la plaza del Panteón, a pocos metros de los Jardines de Luxemburgo y en pleno corazón del Barrio Latino. Nos compensó sobre todo a la hora de regresar a descansar con el peque después de alguna de las jornadas más agotadoras.

Como ya habíamos estado varias veces en la capital del Sena decidimos recorrer los sitios más emblemáticos para que los conociera Javier, sin prisa, pensando más en sus necesidades y curiosidades que en las nuestras. De aquellos días parisinos dejo aquí un apunte de lo que más disfrutó y le gustó.

Transporte:

- Autobús: el metro de París está muy bien pero "va por debajo del suelo" y no se ve la ciudad, así que optamos por hacer los recorridos en L´Open Tour, el autobús turístico de dos plantas que la cruza de punta a punta. Eso sí, era diciembre, así que pasamos un poco de frío, sobre todo en las paradas, ya que la frecuencia es menor que en primavera o verano. Todo sea por ver la ciudad.

En bus turístico
Bien abrigado en el autobús.

Batobus: es la misma idea que el bus mencionado antes, solo que por el Sena. Puedes bajar y volver a subir donde quieras, pasa cada 35 minutos en invierno y cogimos el billete de un día para hacer el recorrido desde el Hôtel de Ville hasta la Torre Eiffel y vuelta. No es precisamente barato, pero permite otra visión de París, también muy agradable.



Visitas:

- Panteón: como nuestro hotel estaba justo enfrente, la primera visita que hicimos nada más salir fue ésta. Quizás no sea muy atractiva, pero siempre se puede encontrar algún interés (para los peques) en enseñarles el péndulo de Foucault y el edificio en sí, que es una maravilla del siglo XVIII. Allí mismo aprovechamos para comprar la tarjeta Paris Museum Pass, que tan útil es no sólo para que te salgan más baratas las visitas sino también para no hacer grandes colas.


- La Sainte-Chapelle es otra cosa. No sólo porque el paseo hasta ella es muy bonito y además hay que cruzar el Sena, sino porque las maravillosas vidrieras los mantendrán extasiados. Además la subida a la capilla superior por las estrechas escaleras oscuras permite un mayor contraste con la belleza que se van a encontrar allí. ¡Hasta el suelo es precioso!



- Desde la parada del Pont Neuf, cogimos el autobús de L´Open Tour y nos fuimos a otra zona de París que a Javier le gustó mucho: Montmartre. Los atractivos aquí son múltiples ya que tenemos primero el  funicular para subir, luego las maravillosas vistas (si hace buen día) que entretienen un montón, la Place du Tertre llena de pintores, y una iglesia emblemática (aunque su interior no sea muy bonito): el Sacré-Coeur. Además, si hace bueno se puede pasear por las callejuelas y ver lo que queda de los antiguos viñedos que había en esta zona. Incluso hay un trenecito turístico que va por el barrio.


- Una de las visitas que más disfrutó el peque fue la de los Jardines de Luxemburgo. Muy cerca del hotel y con unos bellísimos colores otoñales, este parque es de los más bonitos de París. Con el edificio del Senado, los árboles centenarios, las estatuas y el estanque (además de los charcos de la lluvia de esos días), Javier lo pasó genial. Especialmente cuando descubrió los barcos teledirigidos que navegaban en el estanque.
París con niños


- Desde los Jardines nos acercamos con L´Open Tour hasta los Inválidos. Le llamaron la atención los cañones que decoran los alrededores, la cúpula dorada del antiguo hospital y la enorme tumba de Napoleón. Además le hizo ilusión ver lo cerca que estaba ya la Torre Eiffel, una de sus metas del viaje (lo contento que se puso cuando la divisó iluminada desde el avión).

- Dando un paseo llegamos al Campo de Marte, con sus estupendas vistas de la Torre. Lo peor de esta visita es la enorme espera, ¡y eso que íbamos con entradas desde España! Nos tocó hacer la cola de igual forma y  pasar más de media hora de frío… Después de comer en una de las cafeterías de la Torre (no os lo recomiendo) subimos a todos los niveles, aunque el viento era tan fuerte arriba que no pudimos rodearla del todo.

Torre Eiffel
Mirando no sé qué desde la Torre Eiffel.

- Cuando ya pensábamos irnos a descansar al hotel, después del frío pasado en lo alto de la más alta Torre, Javier nos sorprendió con que quería…¡ver la Mona Lisa! Así pues, nos tocó correr porque cerraban el Louvre. No teníamos pensado ir y al día siguiente teníamos la visita a Disneyland París, pero bueno, ya que estábamos allí y con la tarjeta de los museos nos fuimos pitando y con el tiempo justo para ir a tiro hecho. Javier pudo ver la obra de Leonardo, aunque cogido en brazos y en medio de una multitud. Le sorprendió lo pequeña que es y, como le pasa a su madre, le gustaron más otras obras que vimos por el camino.

- Por supuesto, no podía faltar en la visita a París una escapada a Disneyland. A pesar de las veces que he estado por allí, nunca había ido y aunque iba con algunos prejuicios, debo decir que nos lo pasamos en grande. No sé si más nosotros o Javier. Cumplió perfectamente las expectativas, y como además ese día hizo menos frío y no llovió, pudimos disfrutar del Parque más o menos 12 horas en las que los 3 volvimos a la infancia (bueno, mejor dicho 2).

Señalar que, mientras los niños van en busca de los personajes para hacerse fotos con ellos, nosotros huíamos de los Mickeys, Donalds y demás gigantes del universo Disney que ponían de los nervios a nuestro hijo…En fin, hubo que convencerle al final del día para ver, y disfrutar, la cabalgata. Luego nos lo agradeció y en un par de años volveremos para estar más días y que se pueda subir a atracciones que no fueron accesibles entonces por la poca altura del peque. Por cierto, si vais desde París, como nosotros, no olvidéis pagar el suplemento del tren de cercanías. No está muy bien indicado y podéis tener algún problema para salir.

Disney
Antes de darse cuenta de cómo se subía el avión.

- El último día en París, aguantó el buen tiempo (por lo menos el sol) y recorrimos algunas de las zonas más bonitas de la ciudad. Por la mañana nos acercamos a Notre-Dame. Pudimos apreciar bien las gárgolas, las vidrieras y ver el precioso belén que habían colocado en la girola. Además ese día soleado nos permitió acercarnos a la pequeña plaza que hay detrás y que brillaba con la hierba y las flores especialmente coloridas.

Notre-Dame
Cariñoso en Notre-Dame.

Desde la catedral parisina fuimos al Marais, uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Lleno de rincones con encanto, tiendas curiosas, "hôtels particuliers" y con una de las plazas más bonitas del mundo: la Place des Vosges. Es una zona de París que disfrutarán tanto los peques como los adultos.

Vosges
Paseando por la Place des Vosges.


Atracciones:

Además de la visita a Disneyland antes mencionada hubo varias cosas con las que Javier se lo pasó muy bien y son éstas.

- La Ciudad de la Luz ya estaba iluminada esos días por las Fiestas Navideñas, así que las calles (a pesar de la lluvia), se convertían en todo un espectáculo. Especialmente bonitos estaban los Campos Elíseos. También las tiendas tiraban las casa por la ventana con su decoración navideña.

- En Montmartre lo pasamos estupendamente en el tiovivo que hay cerca del funicular. Igualmente, la última noche nos montamos en la noria de la Place de la Concorde para despedirnos de París.

carrousel
En el tiovivo de Montmartre.

- Los paseos por París son siempre muy agradables, ¡lástima de lluvia! A pesar de esta molestia, recorrimos a pie todo lo que pudimos en una ciudad con tiempo invernal y colores otoñales.

Sena
Asomándose al Sena en un momento sin lluvia.


- Las tiendas parisinas suelen tener unos escaparates muy cuidados, especialmente cuando se acerca la Navidad. En los recorridos a pie descubrimos tiendecitas con escaparates coquetos en el Marais y en Saint-Germain-des Prés. En la zona de los grandes bulevares, llamaban la atención los espectaculares escaparates de las Galerías Lafayette y de Printemps, a cada cual más original. Estos grandes comercios ponen delante de los ventanales, unas pasarelas para que los niños puedan verlos bien cerca y pasar el rato ante ese mundo de color, luz y movimiento.

Escaparates
Extasiado con los escaparates Rock´n Mode de las Galerías Lafayette.


- Los videojuegos siempre son un buen recurso entre los niños de hoy... Así lo entienden en el Aeropuerto de Orly, donde tenían unas cuantas consolas para disfrute infantil.

Videojuegos
Jugando antes de tomar el avión de regreso.



Gastronomía:

Poco puedo contar en este apartado, ya que fue un viaje poco dedicado al buen comer. Hicimos un par de cenas en el McDonald´s de cerca del hotel y comimos en el restaurante Au Chalet de Marionette de Disneyland y en algunos italianos de Saint-Germain y los Campos Elíseos. Comida, al fin y al cabo, sencilla y fácil para un niño de 5 años.

Me gustaría mencionar, sin embargo, a sugerencia de unos amigos que han ido recientemente a París y tienen un niño celíaco, un café crepería, cercano al Arco de Triunfo y especializado en productos sin gluten: Café Bio-Sphere.

Espero que las sugerencias de visitas parisinas sean interesantes. No están todas las posibles, París da mucho de sí, pero en los cinco días que estuvimos pudimos llevar a Javier por aquellos sitios que más asequibles nos parecían para su edad.

Además, como dijo Rick: "siempre nos quedará París".

Nocturno
La Ile de la Cité desde la orilla del Sena.


Si quieres saber más sobre París con niños te pueden interesar:

El libro Mi Primera Lonely Planet de París, dedicada a niños entre 8 y 12 años y también la guía de
Fodor´s Around Paris with Kids, en inglés y dirigida a los padres.


8 comentarios :

  1. Muy bueno, este si que es un viaje adaptado total al niño. Me ha encantado. felicidades!

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  2. Gracias Lola, me alegro de que te guste. La verdad es que intentamos hacerlo lo mejor posible adaptándolo a Javier. Entonces tenía 5 años y no aguantaba mucho andando, así que los transportes fueron fundamentales. Las visitas fueron muchas pero también con un giro infantil y sobre todo nos alegra que, a día de hoy, guarde tan buenos recuerdos de aquel viaje.

    Un abrazo.

    Cristina.

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  3. Ana Alonso Martín12 de marzo de 2014, 23:09

    Bueno, bueno,Cristina. Estoy asombrada de lo bien acostumbrado que Javier está a viajar. Te aseguro que ese ritmo no lo aguantan todos los niños (habéis visto TODO lo importante de la Ciudad de la Luz), además de la lluvia y el frío de diciembre. Y lo de querer ver la Mona Lisa me deja a-no-na-da-da. A ver cómo de viajeros nos salen nuestros peques...


    Te recomiendo un pequeñito restaurante en la Rue Sant André des Arts, nº 27: La Crepería de los Pescadores (Creperie des Pecheurs). Barato, acogedor y ...crepes !! Nosotros hemos dio en cada una de nuestras escapadas a Paris, es un lugar obligado. Por cierto, vuestro hotel, era precioso !!

    Un abrazo.
    Ana

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    1. Uyyy, si que se dio buen tute el pobre en París. En el autobús turístico se quedó dormido a las siete de la tarde con un ojo abierto y todo… Pero disfrutó un montón.
      Lo de la Mona Lisa fue mérito de su tutora de 3º de Infantil y no se le fue de la cabeza hasta que fuimos al museo. La verdad es que está acostumbrado a este tipo de viajes y aquí nos "cortamos" mucho para hacérselo lo más ameno posible.

      Tomo nota de tu recomendación gastronómica. Volveremos a París, siempre volvemos, e iremos a probarlo.

      Un abrazo.

      Cristina

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  4. Qué lindo Javier por Dios!!! Pa comérselo! Lo de Eurodisney para los adultos es todo un planazo, no sabes se disfrutan más ellos o tú. Yo en mi segubda vez a Paris nos plantamos mi madre y yo en Eurodisney (yo con 20 años y mi madre 60) y recuerdo que nos lo pasamoa como los indios! Muy buen recorrido por la ciudad con Javier, todo un campeón! Un saludo!

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    1. Es verdad Regina!! Iba yo un poco pasota a Disneyland pero luego lo pasé genial. Supongo que volveremos en un par de años o así, cuando Javier pueda montarse en más cosas y no le den miedo los Mickeys y demás que hay por el parque…¡ja, ja!. Íbamos huyendo!!!

      Me alegro de que te haya gustado el post.

      Un saludo.

      Cristina.

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  5. Le distéis un buen repaso a la ciudad y eso qué fuistéis con el peque!!! Qué bueno que vuestro hijo os pidiera ir a ver la Mona Lisa!!
    Saludos

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    1. Hola M.C.: me alegro de que te guste el post. Si que le dimos una buena vuelta a París, ja , ja… Y el peque, animado por su tutora de infantil, no paró de darnos la lata con la Mona Lisa, bien que nos lo recordó en la Torre Eiffel!! La verdad es que somos activos con esto de los viajes…y Javier ha "salido" buen chaval. Eso sí, cuanto más crece más pone sus condiciones y sugerencias, eh?. Pero es un gusto viajar con él.

      Gracias por tus comentarios.

      Un saludo.

      Cristina.

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