4/6/14

De Cafés por el Mundo (II)

Continuando la serie iniciada en marzo sobre los cafés que me han gustado entre los visitados en distintos viajes, sigo rebuscando en mi memoria para traeros unas cuantas ideas "cafeteras" más.

Viajamos en esta ocasión a centro-Europa, a Italia y volvemos a Buenos Aires para terminar en un café emblemático cerca, muy cerca de un cementerio.


1. Café Sacher, Viena: ¿qué se puede decir de este lugar?, que está situado junto al edificio de la Filarmónica de Viena, que también hay un hotel con el mismo nombre y de la misma propiedad en el edificio, que está decorado exquisitamente y que tiene quizás una de las tartas más famosas del mundo: la Sacher-Torte. Su ambiente refinado hará las delicias de los más exigentes, y la tarta del resto de los que paren a descansar y a contemplar ese emblema de la burguesía centroeuropea que es el Sacher.


Tarta Sacher
Tarta Sacher en el Café Sacher de Viena.



2. LiteraturHaus, Berlín: hay pocas cosas que me gusten más que un buen café; una de ellas son los libros, y en en este curioso lugar de la capital alemana se juntan en un entorno original.
Descubierto gracias al libro Berlin: Hotels and More de Angelika Taschen, fue un placer ir hasta allí después de un paseo por la avenida Kudamm. En una de las calles que salen de ella, Fasanenstrasse, donde se alinean villas y mansiones del XIX se encuentra este café literario, en la Villa Greisebach, con un encantador jardín y porche acristalado. En el piso principal está la cafetería, que también sirve algunos platos de comida; en el sótano, la librería Kohlhaas&Co. Un atractivo más en la interesante Berlín.


En las escaleras de LiteraturHaus
Saliendo de comer de LiteraturHaus.

3. Lo bueno del Rivoire en Florencia no son sus camareros, que no son especialmente amables, ni el café, que está rico, ni su especialidad en chocolate, estupenda. Lo bueno del Rivoire es su emplazamiento, la Piazza della Signoria, una de las más bellas del mundo. Estar sentado frente al Palazzo Vecchio, con la Loggia dei Lanzi a la derecha y los Uffizzi un poco más allá; con el ir y venir de locales y turistas, que fluyen como una marea desde el Duomo hasta el Palazzo Pitti, es estar en el corazón del Renacimiento italiano y sentirte una minúscula partícula en comparación con todo lo interesante que allí sucedió.



Terraza del Rivoire
En la terraza del Rivoire, con el Palazzo Vecchio a mi espalda.


4. Otro lugar lleno de historia y con un emplazamiento magnífico en el centro de Roma es el Rosati. Situado en pleno Tridente romano, en una esquina de la Piazza del Popolo, ha visto personajes de todo tipo desde 1922. El placer de viajar despacio se acentúa en lugares como éste mientras te tomas un exquisito "te freddo al limone" viendo a Roma pasar.


5. Para terminar este recorrido cafetero, volvemos a mi Buenos Aires querido y hacemos un alto en otro histórico café: La Biela. Como decía antes, junto a un cementerio pero...¡qué cementerio!, uno de los más bonitos, el de la Recoleta. Precisamente después de visitarlo, nos acercamos a este café centenario, fundado a mediados del siglo XIX y que pasó por distintas propiedades y tuvo distinto uso, hasta que en 1950 sentaron allí su sede los miembros de la Asociación Argentina de Automóviles Sport y lo renombraron de esta forma curiosa.


Borges en La Biela
Borges sigue en La Biela.

Bioy Casares, Borges, Sábato, Cortázar... muchos son los nombres de los importantes personajes que han pasado y siguen frecuentando el café. En 2004 cuando estuvimos nosotros, la imagen de Borges se sentaba en solitario. Hoy en día está acompañada por la de su amigo Bioy Casares.



En el exterior de La Biela
En el exterior de La Biela.

Un lugar, La Biela, original por su emplazamiento, frente a un maravilloso cementerio, en un barrio igualmente recomendable y en una ciudad para visitar por lo menos una vez en la vida.

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