12/8/14

7 buenas razones para viajar a Aix-en-Provence

En nuestro viaje de 2013 por el sudeste de Francia una de las visitas más esperadas fue la de Aix-en-Provence. Viajamos en tren de alta velocidad desde Avignon, en un viaje corto y rápido. El hotel escogido estaba apartado del casco urbano; a cambio nos permitió descansar en un bonito entorno. Pudimos, sin embargo, visitar la bella ciudad en varias ocasiones y a distintas horas del día, disfrutando de la luz y del encanto del lugar. Disfrutamos de un tiempo envidiable, no demasiado caluroso para ser agosto pero con suficiente sol y claridad.

De aquellos días en Aix sacamos como conclusión que merece la pena ser más conocida y que es un destino ideal para la primavera y el verano. Muchas son las razones para acercarse hasta allí, pero yo destacaría siete.

1. Por su historia y localización: Situada a apenas 30 kilómetros del Mediterráneo, en Marsella, y siendo capital del departamento de Bouches-du-Rhone en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, tiene Aix-en-Provence una historia que viene de largo, desde época de los romanos, quienes crearon la ciudad. Fue fundada por el cónsul Sextius Calvinus, en torno al 123 a.C. Él dio su nombre a las "Aguas" de los manantiales termales de la ciudad, "Aquae Sextiae". Al cabo de los años se convirtió en la capital de la segunda provincia Narbonense. En la actualidad es una población de más de 140.000 habitantes que conserva el encanto de las ciudades cuidadas con un centro urbano recoleto.


Torre del Reloj de Aix
Torre del Reloj de Aix, con un reloj astronómico y
figuras que indican las estaciones.

2. Por sus calles: Con sus edificios de mediana altura, calles adoquinadas y cuidadas tiendas, el centro de Aix-en-Provence es un lugar hecho para pasear tranquilamente disfrutando de la sombra de los plátanos en el Corso Mirabeau o contemplando los palacetes de la rue Gaston Saporta.


Corso Mirabeau
El arbolado Corso Mirabeau, en el corazón de Aix-en-Provence.

El centro de Aix está lleno de terrazas de restaurantes y de cafés, volcadas en la calle. A todas horas pudimos encontrar sitios agradables donde comer, y recuerda a las ciudades mediterráneas italianas y españolas que viven hacia afuera con ambiente animado más allá de las seis de la tarde.


3. Por sus plazas: Paseando por el centro de Aix, se encuentra el viajero con multitud de plazas, más o menos señoriales, algunas de ellas con historias peculiares y prácticamente todas con algún atractivo.

Así la del Arzobispado, junto a la catedral, con muchos lugares donde comer y con palacios barrocos que la hacen especial. Frente a la seo, la de la Universidad con su centro de Estudios Políticos. Cerca de ambas, la plaza de Alberta, mandada construir por un importante personaje procedente de París y que no sólo quería su propia mansión sino llevar un trozo de la capital, creando una plaza a imagen y semejanza de las que había conocido allí. De ese modo, mandó demoler las casas de alrededor y dar realce así a su nueva mansión.


Plaza d´Albertas
La curiosa plaza d´Albertas.


4. Por sus fuentes: Aix es la ciudad de las fuentes, su propio nombre deriva de la gran cantidad de manantiales de agua templada que hay y que salen a la superficie.

Las hay en las calles principales, como las del Corso Mirabeau, con musgos que han nacido de la humedad; en las callejas secundarias, formando rotondas o dando nombre a plazas. Algunas son renacentistas, otras barrocas y también las hay contemporáneas. Todas sirven de refresco en los días de calor y dan a la ciudad el ruido del rumor del agua.


Fuente de los Delfines
Fuente de los Cuatro Delfines. Una de las más famosas de Aix.

5.  Por su arte: al ser importante centro urbano a lo largo de los siglos, tiene obras arquitectónicas de gran interés, tales como la bonita catedral de San Salvador. Construida entre el siglo V y el XVII, cuenta con una fachada gótica de un sólo cuerpo, un baptisterio prerrománico y un claustro con columnas historiadas que llaman la atención.


Catedral de San Salvador
La bonita catedral de San Salvador.

Paul Cézanne, el gran maestro inspirador de tantos pintores posteriores, nació en esta ciudad y reflejó como nadie la luz de su tierra, sus colores y su monte Victoire tan cercano y presente siempre en Aix. Para los amantes del arte es visita fundamental el Museo Granet, con una estupenda muestra de obras, no sólo del gran pintor. Nosotros tuvimos la suerte de ver la exposición temporal "Le Grand Atelier du Midi", sobre la influencia que la luz del Mediodía francés ha tenido desde los inicios del movimiento impresionista en tantos y tantos pintores que de ella han gozado (Picasso, Matisse, Cézanne, Van Gogh, Bonnard, etc).

Una visita interesante en Aix es también la del Taller de Cézanne. Se conserva más o menos como debió ser en su momento y forma parte de la ruta del pintor que se puede realizar por los sitios que frecuentó en la bonita ciudad.


6. Por sus múltiples detalles: una ciudad tan llena de historia y de historias como es Aix, cuenta con innumerables rincones sorprendentes, detalles arquitectónicos que el viajero descubre por poco curioso que sea.

Atlantes, figuras en relieve, llamadores, fuentes con forma humanoide, santos en las esquinas, el rey René que aparece representado en más de una ocasión, réplicas de Cézanne en un café, etc. Descubrir esos detalles es interesante, algunos de ellos sorprenderán a los peques, otros a los mayores y darán una nota original y divertida al de por sí entretenido paseo por Aix.


Atlante en un edificio de Aix
Atlante en una mansión del centro de Aix.

7. Por su encanto: las ciudades con zonas peatonales invitan al paseo. Las calles de Aix, con sus casas de color albero y las contraventanas pintadas del color pastel tan típico de toda la zona, no podían ser menos. Recoletas, sin ruido de tráfico, no demasiado saturadas de turistas y con tiendas cuidadas en sus escaparates y mercancías, animan al viajero paseante a contemplar esos detalles y a darse cuenta de que no siendo un lugar de espectaculares visitas, merece la pena pasarse unos días allí, disfrutando de un ritmo más relajado pero igualmente interesante, mediterráneo y apacible.


Calle de Aix
Tranquila calle próxima al Corso Mirabeau.



Si viajáis al sureste de Francia, no olvidéis acercaros hasta Aix. No os sentiréis decepcionados; al contrario, sus olores y los colores que inspiraron a Cézanne os llevarán unos años atrás, cosa que es de agradecer en esta época de ruido y prisas.

6 comentarios :

  1. Sí que son buenas razones, sí!! Bonito destino.
    Acabo de descubrir el blog, me quedo por aquí :-D

    saludos
    setratadeviajar.blogspot.com

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    1. Hola Laura, gracias por acercarte hasta Ida y Vuelta. Aix es un lugar precioso, no muy grande y lleno de rincones sorprendentes. Si algún día te viajas a la zona, no dudes en pasarte por allí.

      Saludos viajeros.

      Cristina.

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  2. Pues si tiene muchos encantos, me encantan las fuentes y las plazas tan bonitas y si además tiene zonas peatonales, ya es perfecto!
    Se ve un sitio con encanto y presiento que debe de haber unos cafés y tiendecitas encantadoras.
    Saludos.

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    1. Hola Iciar: efectivamente, tiene cafés estupendos y restaurantes con terrazas de lo más agradables. Además hubo mercadillo algún día de los que estuvimos, en el Corso Mirabeau y las pequeñas tiendas del centro están muy cuidadas: recuerdo especialmente la de un artesano de la cerámica que me gustó mucho.

      Muy recomendable en muchos sentidos, Aix-en-Provence.

      Un saludo.

      Cristina.

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  3. Hola Cristina: si voy a estar por la zona de la provence y la costa azul...cuantas noches recomendas alojarte en Aix en provence?

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    1. Hola: pues verás Aix-en-Provence no es muy grande, así que con 2 ó 3 sería suficiente para verla con calma e incluso hacer alguna excursión. Marsella está a penas 15 minutos en TGV y también tienes cerca otras localidades interesantes, por lo que puedes tomarla de base. Mira bien los horarios del Atelier Cezanne que cuando quisimos ir, justo era el día de cierre.

      Por lo demás, te encantará, estoy segura.

      Un saludo.

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