5/8/14

Panteón, Roma

Si me tuviera que quedar con uno solo de los monumentos de Roma, me quedaría con el Panteón. Este maravilloso recinto, situado en una plaza quizás demasiado pequeña para tanta historia, es posiblemente el edificio mejor conservado de la Roma antigua.


Exterior del Panteón
Exterior del Panteón.


He tenido la suerte de poderlo visitar varias veces, a distintas horas, y la sensación siempre ha sido la misma, la de encontrarme ante una de las construcciones más importantes de la Antigüedad, que, milagrosamente ha sobrevivido a lo largo de miles de años.

Fue construido por orden de Marco Agripa en torno al año 27 a.C., tal y como aparece bajo el frontón de la fachada. De aquel edificio primigenio sólo quedan algunas trazas. Años más tarde (118-125 d.C.), bajo el gobierno de Adriano fue completamente reedificado.

Tras siglos de abandono, en el VII se consagra como iglesia de Santa María, aunque eso no impidió que se reutilizaran algunos de sus materiales nobles en la construcción de nuevas iglesias, tal y como sucedió con el bronce del pórtico que se destinó al célebre baldaquino de Bernini de la Basílica de San Pedro.


La cúpula por dentro
La magnífica cúpula del Panteón con su óculo.

Lo que más sorprende al visitante es la grandeza del edificio por dentro. Por fuera, desprovisto de los elementos ornamentales que le daban el empaque original, es de una terminación un tanto basta, pero todo cambia al entrar.

La sensación de paz que transmite el interior del Panteón se logra a través del uso perfecto de las proporciones y su planta centralizada fue modelo siglos después para los grandes arquitectos del Renacimiento como Alberti, Brunelleschi, Bramante, Miguel Ángel y tantos otros.

La maravillosa cúpula sólo puede ser apreciada desde su interior. Su ancho y su largo son iguales: 43,3 metros y el óculo central proporciona el único punto de luz. El emperador Adriano fue el responsable de este logro arquitectónico al encargárselo a Apolodoro de Damasco, gran arquitecto de la época. El peso de la misma descansa sobre los muros directamente y aunque mediante los casetones se aligeró bastante, ya en época de Adriano hubo que reforzarlos mediante construcciones anexas que empujaban sosteniéndolo.

Una franja de vanos rectangulares separa la cúpula de las paredes, que aparecen revestidas de decoración en mármol, al igual que el suelo. Más adelante se le añadieron los diferentes altares con obras del Renacimiento y el Barroco y pasó a ser enterramiento de grandes personalidades como Rafael Sanzio y de varios reyes de Italia.

El día de Pentecostés se celebra en el Panteón de manera especial, lanzándose pétalos de rosa a través del óculo, mientras que un coro canta el "Veni, Creator".


Piazza della Rotonda desde el Panteón
La piazza della Rotonda desde el Panteón.

Además de todo el valor histórico-artístico que tiene el Panteón, el entorno en el que está situado es único. La Piazza della Rotonda es de las más bonitas de Roma, llena de cafés, de heladerías y de turistas a todas horas; sus casas en tonos ocres, la preciosa Fuente del Delfín de Giacomo della Porta y el obelisco de Ramsés II que la remata hacen de este lugar uno de mis favoritos de la ciudad eterna.


Obelisco en la piazza
Fuente del Delfín en la Piazza della Rotonda.

Datos prácticos del Panteón:
Abierto todos los días de 8:30 a 19:30.
Abierto los domingos de 9:00 a 18:00.
Cerrado: 25 de diciembre, 1 de enero y 1 de mayo.
Entrada gratuita.



1 comentario :

  1. Callejeando por Roma de noche tropezamos con él y los "cuatro a bordo" de la mano rodeamos una de sus magníficas columnas. Son de esos momentos que perduran...

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