5/2/15

Hotel Don Gregorio, Salamanca

Estas pasadas Navidades hemos estado un día en el Hotel Don Gregorio. Sí, ya sé que tenemos casa allí pero llevaba tiempo con ganas de alojarme en esa casona de piedra de Villamayor que veía en nuestros paseos frecuentes por el Barrio Antiguo.


Discreta, la entrada llama poco la atención en la magnificencia de la calle San Pablo. El paseante irá absorto ante la belleza de la fachada de los Dominicos, justo enfrente, y no mirará demasiado hacia esa portada blasonada, con dos macetas y dos farolas como único elemento de ruptura.


Hotel Don Gregorio habitación

El edificio del hotel es una casa de más de 300 años de historia, adquirida a principios del siglo XX por Don Gregorio Diego Curto para su esposa y en ella formó su familia. Los nombres de las habitaciones hacen continua referencia a los antiguos habitantes de la casa.

La recepción se sitúa a mano izquierda y es pequeña y confortable. Un poco más adelante se abre una de las joyas de la casa, el patio acristalado que ha sido perfectamente recuperado después de la magnífica rehabilitación del edificio. Este lugar invita a la lectura pausada mientras entra la luz del cielo salmantino por la cristalera. Muchos elementos decorativos del alojamiento son originales de la casa, como el pasamanos de la escalera, las vigas, algunos arcones, etc. 


Hotel Don Gregorio patio

Las tonalidades grises y marrones, la madera y las plantas y la estupenda elección del más mínimo detalle decorativo contribuyen a crear un ambiente íntimo y acogedor que se respira por todo el hotel.

El bar, de estilo inglés, tiene en su biblioteca documentos de la compraventa de la casa y fotos del antiguo propietario y de su familia, con lo que uno entra en contacto con los antiguos moradores de un modo más personal. 


Nuestra habitación era la 2.2. "Don Bonifacio", una de las más sencillas en cuanto a categoría pero espléndida en los detalles. Exterior, abierta hacia la Cueva de Salamanca, contaba con una cama amplísima y confortable, rincón de lectura y todas las comodidades posibles, entre las que destaco dos que para mí son siempre una agradable sorpresa: el minibar gratuito y los productos de baño de Molton Brown, marca inglesa de la que soy fan.

Los adornos florales en el baño y la habitación, la perfecta insonorización y climatización, la calidad de la lencería, los albornoces y zapatillas, y ese olor que impregna todo el hotel, sutil pero perfectamente identificable contribuyen, de modo pensado y diseñado con cuidado, a hacer de cada estancia un lugar refinado y único.


Hotel Don Gregorio parte de la habitación


El baño no era muy grande, pero estaba perfectamente acondicionado con todos los detalles, en blanco inmaculado, moderno sin pasarse, y con un buen chorro de agua caliente en la ducha de lluvia, cosa que me encanta.

Cada una de las 17 habitaciones del hotel es diferente en tamaño y decoración. Están absolutamente personalizadas y sólo me cabe pensar que siendo la nuestra de las más sencillas, ¡cómo serán las demás!

Cuenta el hotel con dos pequeños rincones un poco escondidos pero encantadores. Uno es el jardín, que debe ser muy agradable en las noches de verano, un espacio recoleto y rodeado por el edificio en un lado y por restos de la antigua muralla en el otro.

El otro es el spa pequeñito y cuidado, como todo aquí, para el que hay que reservar hora con antelación. Nos asomamos a verlo aunque no lo disfrutamos. Tenía un aspecto estupendo.


Hotel Don Gregorio detalle

La hora del desayuno está igualmente cuidada. Los productos dulces y salados se suceden con generosidad y se presentan con mimo. Pausado y elegante, como todo en este entorno, no apetece moverse de la mesa, aunque quizás (por ponerle algún pero) eché de menos tener una vista exterior desde el salón de desayunos. 

El personal del hotel es amable, discreto y servicial. Carmen, magnífica relaciones públicas, respondió a todas mis curiosidades y me mostró rincones y detalles en los que no había ni reparado.

La relación calidad precio del alojamiento es adecuada, no es una ganga pero el precio corresponde perfectamente con los servicios ofrecidos.

El Hotel Don Gregorio es, definitivamente, una magnífica opción si vais a Salamanca. Un alojamiento nada ostentoso pero con una calidad excepcional. Desde la localización hasta las sábanas, es reflejo del interés de los dueños (descendientes de Don Gregorio) en ofrecer un producto de calidad. Un producto minoritario pero excelente. 

Esa excelencia tan difícil de conseguir y en la que hay tanto cariño y empeño. La Salamanca más monumental, rodea a este alojamiento único, haciéndolo aún mejor por el entorno. Sin duda, a día de hoy, el mejor hotel de mi querida ciudad.


Lo mejor del Hotel Don Gregorio: la rehabilitación del edificio y la cuidada atención.

Lo peor del Hotel Don Gregorio: eché de menos la luz natural en el salón de desayunos.

6 comentarios :

  1. Dentro de un par de semanas voy a Salamanca, así que tomo nota!! :)

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    1. Pues si encuentras una buena tarifa, no te lo pierdas. Es un lugar mágico.

      Espero que disfrutes mi ciudad.

      Un abrazo.

      Cristina.

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    2. Al final no pudimos hospedarnos aquí :( pero lo vimos y es una cucada!!! Como nos gustó tanto Salamanca, y seguro que repetimos, a ver si la próxima vez podemos ir.

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    3. La próxima vez será. Un abrazo.

      Cristina.

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  2. Has conseguido que me apetezca alojarme en ese hotel!!

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    1. Je, je....Cris, de eso se trata. No te arrepentirás si vas algún día por allí.

      Un beso.

      Cristina.

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