1/2/14

Mis imprescindibles de…Salamanca

"Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado", así dijo Don Miguel de Cervantes en su "Licenciado Vidriera" y no puedo estar más de acuerdo, aunque mi opinión es sesgada ya que soy salmantina y he vivido allí durante veintiséis años.

Regreso un par de veces al año y no hay nada que me guste más que "repasear" mis imprescindibles de Salamanca e incluso descubrir nuevos espacios, calles olvidadas etc. Aquí van los sitios que no pasaría por alto en una estancia de dos o tres días.


LO OBVIO: es decir, aquello en lo que todo el mundo piensa cuando va a Salamanca.

La Plaza Mayor, esa magnífica obra del barroco Churrigueresco (Siglo XVIII). El ágora salmantina es el centro de la vida urbana de la ciudad. Todo el mundo pasa por allí: estudiantes, jubilados, amas de casa, trabajadores. Todas las reivindicaciones y protestas tienen lugar allí, las celebraciones también. 

Se queda "debajo del reloj", se toman las cañas en el Cervantes, el Berysa, y el café en el Novelty y los niños corren libremente mientras los "guiris" se tumban al sol salmantino.


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Reflejos del Ayuntamiento en la Plaza Mayor. (Foto de Sonia de Arriba)


La Universidad: con ella empezó todo, cuando allá por 1218 el rey Alfonso IX de León decidió fundarla. El auge que contribuyó a dar a la ciudad hizo que fuera de las más pobladas en España durante el Renacimiento y el Barroco, y que emergieran diversas construcciones como los edificios de Escuelas Mayores y Menores, así como una nueva catedral, ya que la "Vieja" se había quedado pequeña. 

La visita al edificio histórico de la Universidad merece la pena por ver el claustro, la capilla y las aulas que acogieron a ilustres como Fray Luis de León, Francisco de Vitoria, Hernán Cortés, San Juan de la Cruz, Bartolomé de las Casas o Luis de Góngora (y éstos sólo en el Siglo de Oro).



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Medallón de los Reyes Católicos en la fachada plateresca de la Universidad.

La Catedral, o mejor dicho, las Catedrales, porque tenemos dos, ya que se quedó pequeña la que ahora llamamos la "Vieja", y se construyó otra unida a ella, cual hermanas siamesas, resultando un conjunto original y único.


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Fuegos artificiales en la noche salmantina. (Foto de Sonia de Arriba)




LO MENOS CONOCIDO DE LO OBVIO


Suele haber tanta gente en estos tres lugares antes mencionados, que al visitante se le pueden pasar cosas esenciales o simples curiosidades que merecen la pena.

En la Plaza Mayor destacaría la observación más o menos atenta de los medallones que adornan la arcada. En ellos aparecen reyes, gobernantes más o menos queridos y personajes relacionados con Salamanca como Santa Teresa de Jesús o Miguel de Unamuno.

Frente a la fachada plateresca de la Universidad según se mira la estatua de Fray Luis de León, a mano izquierda, se abre al fondo una bonita reja que lleva al Patio de Escuelas Menores (donde se impartían las enseñanzas de bachiller), una joya del Plateresco salmantino. 

En él no hay que pasar por alto la visita al "Cielo de Salamanca", pintura al fresco de Fernando Gallego, quien representó las constelaciones y los signos zodiacales allá por el siglo XV. Tened en cuenta que no está demasiado bien indicado y que lo que señala como puerta de entrada está cerrada, es justo la de al lado. Preguntad al guardia de seguridad que está por allí, será lo mejor para no saltárselo. La entrada al edificio histórico y al Patio de Escuelas Menores es conjunta, aunque también se pueden comprar por separado.

En cuanto a las catedrales, hay una visita menos convencional de las mismas que yo no perdería. Se trata de Ieronimus, una visita a las torres de la catedral, las cubiertas de la misma y las naves tanto del templo gótico como del románico desde una perspectiva distinta. 

Salamanca imprescindible Catedral Vieja


La entrada a esta visita cuesta 3.75€ y el acceso está un poco rebuscado ya que hay que pasar la torre del reloj, la entrada a la Catedral Vieja y en la torre "mocha"(llamada así porque le faltó ser acabada) ya sí que se puede ver un cartel anunciador. Ieronimus se va ampliando con los años y de vez en cuando lo visito para conocer nuevas perspectivas de las catedrales y de la Salamanca antigua.





LOS CONVENTOS


En el Barrio Antiguo se asentaron multitud de órdenes eclesiásticas que dejaron su impronta en toda una serie de construcciones más o menos conocidas. Las dos más importantes son sin duda la Clerecía y los Dominicos o convento de San Esteban. Destaca este último por su impresionante fachada plateresca y por el retablo del altar mayor y sus columnas salomónicas. El majestuoso Claustro de Reyes merece también una visita.


El Antiguo Convento del Espíritu Santo (Clerecía), en la actualidad sede de la Universidad Pontificia de Salamanca, se encuentra situado en la calle Compañía (por la Compañía de Jesús), justo frente a la famosa Casa de las Conchas y merece una contemplación su fachada barroca, su originalísimo patio y por la iglesia que sigue el modelo de las iglesias jesuíticas, hechas para sentir la magnificencia de Dios y poder escuchar el sermón del sacerdote desde el púlpito.

No hay que pasar por alto la subida a las Torres de la Clerecía o Scala Coeli, otra visita diferente para contemplar la ciudad de un modo único.

La famosa silueta salmantina desde el otro lado del Tormes permite ver las torres de Clerecía y Dominicos junto, por supuesto, a la mole de las Catedrales.


Salamanca Imprescindible Dominicos convento


Otros conventos "menores" y bellísimos son: el de las Agustinas, más conocido por iglesia de la Purísima, dónde me casé allá por 1999 (¡cómo pasa el tiempo!) y el convento de las Dueñas o Dominicas. 

El primero es una obra tardo barroca en la que destaca la pureza de las líneas constructivas, así como la bella cúpula y la "Inmaculada" de Ribera que fue traída de Italia (donde vivía y trabajaba el "Spagnoletto") por encargo del donante del convento.

Las Dominicas pasan desapercibidas frente a la mole del Convento de Santo Domingo. Tras una pequeña portada se accede al precioso claustro plateresco donde se sitúa la tienda de dulces artesanales de las monjas (¡muy recomendables!).





LAS CASAS SEÑORIALES

De entre todas las que hay destaca sin duda la Casa de las Conchas, que, con trazas góticas (Siglos XV), cuenta también con elementos decorativos platerescos . En ella sobresalen las vieiras o conchas de Santiago que le dan nombre. 

Ahora es Biblioteca y se puede acceder libremente hasta el claustro renacentista. Recomiendo subir al segundo piso del mismo y admirar desde aquí la espadaña de la Clerecía con su relieve del Pentecostés. Esto es difícil de hacer desde la propia calle Compañía por lo estrecho de la misma y la disposición barroca del convento antes mencionado.



Salamanca Imprescindibles Clerecía


Un paseo por la plaza de San Benito nos permitirá contemplar otras casas destacadas, como las de los Solís y los Maldonado.

Junto al antes mencionado convento de las Agustinas, destaca por su tamaño y monumentalidad el Palacio de Monterrey, que quizás sea la muestra de edificación palaciega más importante del Renacimiento español. 

La decoración plateresca de la fachada y la crestería con que se remata, de gran belleza, contribuyen a que sea uno de los edificios (a mi entender) más armoniosos y bellos de la ciudad. En la actualidad es propiedad del Ducado de Alba. Junto con la iglesia de las Agustinas forma uno de los rincones salmantinos que más me gustan.





LAS CALLES

Salamanca tiene un centro histórico hecho para callejear. Tanto por calles señoriales y comerciales como Toro y Zamora (ambas salen de la Plaza Mayor hacia el norte), como por calles más históricas y recoletas: el Corrillo y su soportal, Meléndez hacia la Clerecía, Libreros que nos lleva a la Universidad y su magnífica fachada, Tentenecio que baja hacia el río desde la Catedral Vieja y las Úrsulas con sus árboles y conventos de clausura que bien merecen una visita. Todas ellas cuentan historias y leyendas. 

Todas son, aunque faltan muchas, hay que descubrirlas poco a poco y a distintas horas del día.



Salamanca Imprescindible calle Úrsulas



LAS "PEQUEÑAS" VISITAS

En Salamanca hay lugares que deben ser visitados por los menos una vez, pero que pasan desapercibidos entre toda la monumentalidad que los rodea. 

Así, he hablado del "Cielo de Salamanca" situado en el Patio de Escuelas Menores, y así debo mencionar también el Museo Casa Lis, con una curiosa colección Art Decó y Art Nouveau. La magnífica vidriera del mirador de la Casa Lis hay que verla por fuera, especialmente de noche, cuando resalta sobre los edificios antiguos con sus cientos de colores.



Salamanca Imprescindible Casa Lis


Hay un par de rincones salmantinos que me gustan especialmente y a los que el visitante no suele llegar. Pasada la entrada de la Casa Lis en la calle Gibraltar, hay que seguir bordeando el perímetro de la catedral para llegar al Patio Chico, donde se apreciará la cabecera de la Catedral Vieja y su cimborrio o Torre del Gallo y el crucero de la Catedral Nueva. Es donde mejor se ve la unión de las dos catedrales, siendo la Vieja mucho más corta que la Nueva y por eso forman el espacio que se denomina Patio Chico.

Junto a este Patio, a mano derecha, sale una calle que termina en una reja. Pasándola se accede al Huerto de Calixto y Melibea, bucólico jardín colgado sobre la antigua muralla, que recrea los personajes que aquí situó Fernando de Rojas en su maravillosa "Tragicomedia de Calixto y Melibea", más conocida por "La Celestina".




OTRAS PLAZAS Y OTROS CLAUSTROS

En Salamanca la Plaza Mayor es "la" Plaza por excelencia. Todo el mundo sabe a cuál nos estamos refiriendo cuando hablamos de quedar en la Plaza o pasar por la Plaza, no hay que añadirle el "Mayor". 

Sin embargo, como buena Ciudad Patrimonio, cuenta con un buen número de "otras" plazas igualmente bellas, aunque no tan magníficas. Así la majestuosa Plaza de Anaya, formada por el edificio de la Universidad en su parte trasera, la Catedral Nueva y el Colegio de Anaya, neoclásico y actualmente Facultad de Filología.


Otras, como la ya mencionada de San Benito, Sexmeros, Concilio de Trento, Colón, del Mercado (con su estupendo edificio en hierro del siglo XIX), Santa Eulalia, de la Libertad, de los Bandos… están céntricas y merecen cuando menos un vistazo atento.


En cuanto a los claustros, no puedo olvidar el del Palacio de la Salina, sede de la Diputación Provincial, y el majestuoso del Colegio Arzobispo Fonseca o de los Irlandeses que en la actualidad es propiedad de la Universidad y sirve de alojamiento para profesores, postgraduados y visitantes.





IR DE TAPAS Y DE PASEO


El tapeo es una arraigada costumbre salmantina. Con un par de sitios quedas comido y tan contento después de probar populares exquisiteces como la chanfaina, el morro de cerdo, la pancita o las tostad, tan de moda ahora. 

En los alrededores de la Plaza (la Mayor, por supuesto), abundan los bares de tapas (Berysa, Cervantes, Bambú, Patio Chico, Dionisos), pero casi en cualquier zona y cualquier bar de Salamanca se tapea estupendamente.

Para bajar tanta tapa, nada mejor que un café en el Novelty con la estatua de don Gonzalo Torrente-Ballester a nuestro lado, o en la terraza del NH Palacio de Castellanos con sus maravillosas vistas a los Dominicos. Si se es animado, se puede llegar andando por el Puente Romano hacia el Parador de Salamanca que, bonito no es, pero tiene unas magníficas vistas que merecen la pena.

El paseo al atardecer por Salamanca es casi una obligación. Cuando empieza a caer el sol la piedra de Villamayor de la que está hecha la ciudad va cambiando de color hacia un matiz anaranjado, dándole a la ciudad un tono mágico que como decía Don Miguel "enhechiza la voluntad de volver a ella".


Salamanca Imprescindible atardecer luz


Hasta aquí esta pequeña guía de mi Salamanca. Si quieres profundizar en otros lugares menos conocidos te dejo estos rincones salmantinos favoritos y únicos. Te gustarán.

Actualizado en Abril de 2017


Agradecimientos: a Sonia de Arriba, mi cuñada, por las excelentes fotografías de muchos monumentos de mi ciudad natal.



Lecturas de otros #Postamigos que te pueden interesar:
Salamanca, la ciudad del saber del blog Mis viajes y sensaciones
Salamanca desde el Cielo, las Torres Medievales de la Catedral de Europeos Viajeros

8 comentarios :

  1. Me ha gustado mucho tu post. Es una ciudad preciosa, ¡como para no sentirse orgullosa! ¡Qué ganas de volver!

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    1. Muchas gracias. Siempre merece la pena volver a Salamanca.

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    1. Es cuestión de animarse, Sara. Está cada día más bonita y merece mucho la pena.

      Saludos viajeros.

      Cristina.

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  3. Muy buen post, a Salamanca le tengo ganas! A ver si algún día nos acercamos que tiene lugares preciosos!

    Un saludpo

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    1. Ánimo, ahora está muy bien comunicada con autovía y se llega mejor. Además está cuidada y cada vez que regresamos la vemos más bonita.

      Un saludo.

      Cristina.

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  4. Por más veces que he ido a Salamanca no me deja de sorprender... No sé si lo conoces pero también hay un museo dedicado a la Guerra Civil Española que aunque es muy chiquitín es bastante interesante :) Genial post Cristina, muy completo!

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  5. Muchas gracias, Sandra. No sé si te refieres al Archivo museo de la Calle Gibraltar. Lo buscaré en mi próxima visita.

    Un saludo. Cristina.

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.