28/5/15

Cuatro días en Lisboa

Lisboa es una de mis ciudades favoritas. Tiene luz, tiene paisaje, tiene visitas interesantes aunque no abrumadoras y sobre todo tiene una capacidad evocadora que muy pocas ciudades poseen.




Hoy os traigo aquí lo que podéis hacer en una visita de cuatro días a la capital lusa. Hay tantas cosas que me dejo muchas en el camino, ya que realmente se trata de recomendaciones que yo he dado a amigos basándome en mis gustos personales y el tipo de viajera que soy. Si fuera con mi hijo posiblemente añadiría el acuario, si volviera sola quizás visitaría la Fundación Gulbenkian, etc.


La Plaza del Rossío
La Plaza del Rossío.

Lisboa es una ciudad cercana desde España, lo que además nos facilita poder volver más de una ocasión. Pero si váis por primera vez, yo no dejaría de hacer lo siguiente:


Día 1: Centro y Alfama. 

Si tenéis el hotel en la zona del centro, que es lo ideal, es un verdadero gusto dar un paseo hasta la Baixa por la Avenida da Libertades. Es larga, arbolada y cuenta con edificios interesantes, tiendas bonitas y hoteles preciosos. 

En tranvía podéis subir desde la Baixa hasta lo alto del barrio de Alfama. Es éste un barrio para pasear, lleno de callejuelas estrechas, casas bonitas como el Palacete Chafariz del Rei o la casa de los Picos, donde está la fundación Saramago. No os perdáis el Mirador de Santa Luzia, junto a la iglesia del mismo nombre. 

Imprescindibles son: la visita a la Sé o catedral y el Castelo de Sao Jorge; este último aglutina un montón de calles estrechas, un mirador panorámico, almenas, un restaurante de cocina tradicional… También puede ser buena idea pasear Alfama por la tarde para disfrutar de la luz del atardecer en el Largo das Portas do Sol, con terrazas sobre el Tajo. 


Vista lisboeta
Bonita vista de Lisboa.

La iglesia de Santa Engracia alberga el mausoleo de grandes hombres portugueses como Vasco de Gama. Se puede subir en ascensor a la cúpula, que cuenta con estupendas vistas.

Un museo que a mí me pareció interesante y está en Alfama es el dedicado al Fado. Hace un recorrido sobre ese género musical tan personal y particular. Si os gusta el fado, no dudéis en visitarlo. Además, periódicamente, hay actuaciones musicales, visitas cantadas, etc.


Día 2: Baixa, Chiado y Bairro Alto. 

Yo empezaría la visita desde la Praza do Comercio (o Terreriro do Paço), el centro-centro de Lisboa.  Se abre al Tajo por un lado y por otro se cierra a modo de arco de triunfo que comunica con las otras plazas importantes de la Baixa, como se llama esta zona.

Visitas imprescindibles por esta zona son las plazas de los Restauradores, la de Figueira y la del Rossio: están todas muy cerca unas de las otras.

Tomad el famoso elevador de Santa Justa: joya modernista que os subirá al Bairro Alto y al Chiado. A veces está en restauración, pero aún y todo merece mucho la pena. 



Arco en la Plaza del Comercio
Arco de la Plaza del Comercio.

El Bairro Alto tiene muchísimo encanto, calles comerciales y preciosas vistas de Lisboa desde los miradores. Cuando nosotros estuvimos, allá por 2001, un incendio había arrasado la basílica del Chiado y otras manzanas antiguas. Aún así rebosaba un no sé qué maravilloso, así que ahora estará precioso.

No os podéis perder:

  • Las calles con sus casas de azulejos, la calle Largo do Chiado y la rúa Garrett con su precioso café A Brasileira. La plaza Luis de Camoes merece un vistazo por sus bonitas casas.
  • El Mirador de San Pedro de Alcántara: desde el que hay unas vistas impresionantes de la ciudad: Castelo, Sé y toda la zona de la Baixa.
  • El Museo Nacional de Arte Antiga. Situado en la rúa das Janelas Verdes, una calle estrecha y oscura, el museo hace esquina al inicio de la calle. Merece la pena: es pequeño y se visita pronto, además tiene una colección de arte muy curiosa, especialmente con obras tardomedievales. 


Día 3: Barrio de Bélem.


Lo mejor para llegar a Bélem es coger el tranvía 15 que sale de la Plaza del Comercio. Tarda 20 minutos bordeando la costa. Como siempre, conviene comprobar los horarios de los lugares de interés porque os podéis encontrar que vais hasta una zona apartada y algunas de las visitas están cerradas. 

El magnífico Monasterio de los Jerónimos es imprescindible. El claustro y la fachada manuelina son impresionantes. 


Portada en los Jerónimos
Portada en los Jerónimos.

Las otras visitas que os gustarán en la zona son: la Torre de Belem, que es una curiosa torre vigía. Hay que entrar en ella sin lugar a dudas para hacerse una idea de lo que debía ser estar allí vigilante mirando la desembocadura del Tajo en el Atlántico; eMonumento a los descubridores, imponente, abriéndose camino hacia el agua con los retratos a tamaño gigante de los marinos portugueses y el Museo nacional de coches (de caballos) en el Palacio de Belem. Es muy original y de los mejores del mundo en su género. Lo recuerdo con cariño y eso que a mí este tipo de museos no me gusta demasiado; este seducirá a grandes y pequeños. 


Mosaico junto a la Torre de Belem
Mosaico con motivos marinos y mapamundi junto a la Torre de Belem.


Para comer en esta zona hay que acercarse a la rua Vieira Portuense, donde hay muchos restaurantes. Además aquí cerca está la famosa pastelería en la que se hacen los riquísimos y originales "pasteis de Bélem".

Por la tarde, si os habéis quedado con ganas de más, podéis volver al centro y acercaros a las "Estufas", la fría y la cálida, del parque Eduardo VII. Son unos jardines botánicos magníficos, que apasionarán a todos los amantes de las plantas.



Día 4: Sintra.

Sintra es como de cuento; encima de un monte y en mitad del verdor, sobresale de repente un castillo de colores en un estilo raro-raro. En fin, que a Sintra se llega en un tren que sale desde la estación de Rossio, en el centro. Parten cada 15 minutos y llegan en 40. Con la Lisboa Card no hay que pagar nada.

Como las cosas están desperdigadas en Sintra, lo mejor es coger un billete del bus 434 en la puerta de la estación. Es circular, y se puede subir y bajar durante el día recorriéndolo todo (¡de haberlo sabido yo hace 13 años!). 

Podéis parar en el Castelo dos Mouros para ver una panorámica estupenda y visitar las ruinas del castillo árabe del siglo VIII. Luego seguid hasta el Castelo da Pena, que es el más conocido y disparatado de los dos, con sus colorines. 

Palacio da Pena
Palacio da Pena en un día de niebla.

Podéis comer en la zona del centro histórico y luego visitar el  Palacio Nacional de Sintra, el de las dos chimeneas. Si queda tiempo, y mejor que el Castelo dos Mouros, es la Quinta da Regaleira, que tiene un jardín magnífico lleno de recovecos, grutas y laberintos. 


Si tenéis la suerte de viajar a Lisboa, sobre todo os recomiendo pasearla con tranquilidad, fijándoos en los magníficos azulejos de las casas y los empedrados de las calles; sentir el ambiente único de una capital evocadora y sentimental. ¡Ah! Y no dejéis de dar un paseo en alguno de sus preciosos tranvías. 

Tranvía subiendo calles en Lisboa
Tranvía por las calles de Lisboa.

Créditos: todas las fotos, salvo la "vintage" de Sintra, son de mis amigos Dolo y Antonio, quienes tuvieron la amabilidad de hacerlas para mí en su viaje a Lisboa; yo sólo tenía fotos pre-digitales. Con sus preciosas imágenes he podido viajar de nuevo a la bella capital portuguesa. Mil gracias, chicos.


4 comentarios :

  1. Agradezco mucho el compartir tu experiencia en Lisboa, para los que estamos lejos de este destino y nos preguntamos como será es muy útil porque podemos transportarnos por el destino viendo lo que puede gastarnos si pensamos viajar allí y sino conocerla a través de tu experiencia enriquecedora.
    Muchas gracias
    Adolfo
    Argentina

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    1. Hola Adolfo: me alegra que te haya gustado este pequeño recorrido por Lisboa. Es una ciudad muy bella y evocadora. Si alguna vez tienes la oportunidad de ir hasta allí, estoy segura de que no te arrepentirás.

      Un abrazo para ti y tu bonito país que tuve el placer de conocer hace ya algunos años.

      Cristina.

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  2. Mil gracias a ti, por ayudarnos a preparar nuestro viaje.
    Esparamos que en breve, podamos seguir tus magnificas recomendaciones para otros destinos.
    Besicos.

    Dolo y Antonio.

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    1. Gracias chicos, por confiar en mi con estas lides (y en otras) y por las fotos tan bonitas que me trajisteis de Lisboa.

      Un beso.

      Cristina.

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