19/11/15

Un paseo otoñal por el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel


Como sabéis me gusta mucho el turismo urbano, pero de vez en cuando viene bien salir al campo, respirar hondo el aire y contemplar la naturaleza que tenemos cerca y que nos ofrece muchas veces vistas en todo su esplendor.

Así hicimos hace dos años visitando el magnífico Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Fuimos con unos amigos y nuestros hijos (cinco en total) aprovechando la tarifa de un alojamiento cercano que incluía la visita guiada al lugar.

Era por estas fechas, en un mes de noviembre frío pero claro que nos permitió hacer un recorrido tranquilo y con una luz impresionante por este humedal manchego.

Tablas de Daimiel
Así lucía el Parque de las Tablas de Daimiel en nuestra visita.

Después de unas épocas tremendas en el Parque, cuando ardió el subsuelo de turba y recuerdo imágenes estremecedoras por televisión contando que iba a ser la ruina del lugar, en noviembre de 2013 este se había recuperado y el nivel de las Tablas (las aguas del lugar, no las tablas de las pasarelas que lo recorren) había subido bastante gracias a los ríos Cigüela y Guadiana. Estos se desbordan y se quedan en la llanura formando el humedal lleno de belleza en su sencillez.

En otoño, como en tantos otros lugares, los colores verdes dan lugar al ocre, al pardo y a los marrones que acompañan al visitante en contraste con el azul del cielo reflejado en las aguas de las Tablas.

Las aves del norte de Europa paran a descansar en el Parque e incluso, en muchas ocasiones, lo convierten en lugar para su invernada: garzas reales, garcetas, cigüeñas, etc. En vez de continuar hasta África paran aquí huyendo de los fríos nórdicos. Por este motivo se ha declarado a las Tablas de Daimiel Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) a nivel europeo.

Ave en las Tablas de Daimiel
Focha "paseando" por el humedal.

Si vais a visitar el Parque de las Tablas de Daimiel, a menos que entendáis de aves, os recomiendo que contratéis una visita guiada, ya que de otro modo os podéis perder un montón de cosas interesantes de la vida animal que vais a ver.

Nosotros tuvimos un excelente guía que nos condujo a través del Parque durante las dos horas largas que duró la visita. Se llamaba Luis y transmitía pasión por lo que nos iba contando y mostrando a través de los prismáticos que llevó, además de un telescopio de observación de aves. 

Gracias a él pudimos observar algún águila real volando hacia Cabañeros, garzas reales, cigüeñas, garcetas..., aprender a distinguir un pato de una focha, conocer cómo vivían los pescadores de las Tablas hace años, saber un poco de la composición de los suelos del parque, de su flora y del problema de la sequía y los incendios de turba y un sinfín de cosas que sin él nos hubiéramos perdido.

Visita a las Tablas de Daimiel
Atendiendo las explicaciones de Luis, nuestro guía, en las Tablas de Daimiel.

Para unos niños (y unos padres) acostumbrados a la ciudad, el paseo fresco y vivificante por el Parque fue estupendo. Miraron con su curiosidad habitual las aves que nadaban o pasaban volando, llevaban con orgullo los prismáticos y hasta descubrieron huellas de jabalí por algunos de los caminos de tierra.

En el Centro de Visitantes se puede completar la visita con información sobre el Parque; la visita tal cual, sin guía, es gratuita. La que hicimos nosotros fue la básica a pie, de dos horas de duración y un recorrido de 2,5 km. Las hay específicas para niños, en todoterreno, para escolares, etc. Todas las visitas con guía requieren reserva previa.

Observando las Tablas de Daimiel
Padre e hijo observando en busca de aves.

Para una mayor y completa información sobre el Parque os recomiendo la web del mismo con todos los datos actualizados: www.lastablasdedaimiel.com

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