14/1/16

Mis imprescindibles de Amsterdam


Pocas ciudades hay en Europa más interesantes y curiosas que Amsterdam. La combinación de canales concéntricos, edificios con siglos de historia y un tamaño no muy grande la hace ideal para una escapada urbana de cuatro o cinco días. Está repleta de lugares interesantes, cuenta con tres de los mejores museos de Europa, una sala de conciertos magnífica y una historia curiosa que ha sabido conservar y que se encuentra con sólo mirar a las casas que bordean los principales canales.

Si tuviera que quedarme con las visitas que no debes perderte si vas a Amsterdam, éstas serían sin duda las que siguen:


1. Los Canales de la ciudad: puede que suene algo tópico pero los anillos que forman los canales del centro son un lugar ideal para perderse y a la vez tropezarse con la historia en cada esquina. En el Herengracht encontrarás casas tan bellas como los "hermanos gemelos", mientras que en Prinsengracht te llamarán la atención las casas del siglo XVII, y en Browersgracht uno se asombra con las casas flotantes. 

Con la tradición de no poner cortinas en las casas (ya que no hay nada que ocultar a los ojos de los demás, según la costumbre calvinista), los interiores se muestran a los viajeros que sorprendidos curioseamos (más o menos discretamente) cuando paseamos por sus calles.



Vista nocturna de Amsterdam
Preciosas casas del siglo XVII iluminadas al anochecer y con sus interiores bien visibles.

Los puentes no sólo sirven para cruzar las calles atravesando las vías acuáticas, sino que algunos son además preciosas obras de ingeniería como el Torenshuis o el Magere Brug, que además es levadizo.


2. Las casas: sí, así de sencillo, porque son tan diferentes, tan diversas unas de otras que es un buen entretenimiento mirar esos exteriores barrocos (la mayoría), observar los interiores y ver la simbología referida a la ocupación de las personas que las encargaron, o simplemente observar sus puertas.

Los hastiales (parte superior de forma triangular que presenta la fachada de edificaciones con tejados a dos aguas) coronan la mayoría de las casas y algunos se enriquecen con decoraciones de volutas, figuras humanas, delfines, cornucopias, etc. 

Desde el siglo XV se determinó que las fachadas tuvieran un tamaño uniforme, y se dejaba volar la imaginación en los detalles de las ventanas, en las cornisas o en las puertas.

Los ganchos que servían para elevar mercancías aún están presentes en muchos de los edificios, recordándonos el origen burgués de esta ciudad emprendedora.



Casas de Amsterdam
Casa restaurada junto a su gemela, aún con la fachada sucia.

3. Los museos: Amsterdam cuenta con algunos museos imprescindibles para todo amante del arte, como son el Rijksmuseum o el Van Gogh. Sin duda alguna el primero es mi favorito, ya que me encanta la pintura de la Edad Moderna y en pocos lugares puedes admirar tantas obras de Rembrandt (uno de los pintores que más me gustan). La "Ronda Nocturna" de este maestro o "La lechera" de Vermeer son obras únicas que lucen como en ningún sitio no lejos de los ambientes para los que fueron creados.

Sin embargo, guardo un estupendo recuerdo de otros lugares mágicos, mucho menos conocidos y llenos de arte que recomiendo a todos los viajeros: así, la Rembrandthuis que te enseñará la casa donde vivió el maestro entre 1639 y 1656.  Una magnífica colección de aguafuertes del pintor se puede admirar en una visita fascinante.



Casa museo de Rembrandt
Rembrandt se sorprende ante la entrada de su casa museo.


4. Los lugares para la memoria: para que podamos recordar desde las persecuciones religiosas hasta el Holocausto, narrado en primera persona en una de las visitas que más me impactó cuando fui por primera vez, con 16 años: la Casa de Ana Frank

Aunque Amsterdam es hoy paradigma de ciudad tolerante y diversa, no siempre fue así y buena cuenta de ello da el curiosísimo museo Amstelkring en el que podemos conocer una casa del siglo XVII con sorpresa (que os cuento un poco más abajo). 

Otro lugar para la memoria es el monumento que reconoce a todas las personas que han sufrido persecución e incluso muerte por su condición sexual llamado "Homonument" y que se adentra en el agua de uno de los canales.


5. Un paseo en barco por los canales: las ciudades que se vuelcan en el agua, como Venecia, Amsterdam o Estocolmo, se ven mucho mejor desde el agua, y para ello recomiendo sin duda un paseo en alguno de los muchos cruceros que van por los canales. Tuvimos la suerte de hacerlo en un mes de abril excepcionalmente brillante de sol y el recorrido que nos llevó hasta el Museo Marítimo durante 75 minutos en los que tuvimos otra perspectiva de la ciudad.


6. Los diferentes barrios o zonas de la ciudad: sin duda es Amsterdam ciudad de contrastes en la que te puedes encontrar en unos minutos en el "barrio rojo", que será todo lo legal que quieras (la prostitución está legalizada en los Países Bajos) pero me sigue pareciendo una actividad denigrante para la persona que la ejerce, y después visitar un lugar de paz y serenidad como el "beguinario".

El centro de Amsterdam se recorre fácilmente y algunas zonas como el barrio de Jordaan, mucho menos turístico que otros lugares, conservan el encanto de siglos pasados casi intacto.

La plaza del Dam y su continuo movimiento y contrastes de gentes que van y vienen es sin duda otro lugar indispensable para sentir lo cosmopolita que es esta ciudad.

Plaza del Dam
Descanso en la plaza del Dam.


7. Las iglesias: si junto al Dam nos encontramos la Nieuwe Kerk con su impresionante órgano, a poca distancia, en pleno "barrio Rojo", está la Oude Kerk, de estructura gótica y con multitud de casas adosadas a su ábside. Ambas merecen una visita detenida.

Sin embargo, para mí, la iglesia más original de la ciudad está oculta a simple vista, y para conocerla tenemos que regresar al museo Amstelkring. Esta casa del XVII esconde la sorpresa: una iglesia católica secreta, Nuestro Querido Señor del Ático (Os Lieve Heer op Solder). 

Fue construida en 1663 poco después de la conversión oficial de la ciudad al protestantismo, y paulatinamente fue ampliada para acoger a los fieles católicos hasta la construcción de la iglesia de San Nicolás, ya en el siglo XIX. Con asombro se recorre una iglesia en miniatura a la que no le falta de nada: un altar barroco, confesionario, etc. A pesar de la prohibición de celebrar misas, en muchas iglesias clandestinas se siguió manteniendo el rito católico.



Amstelkring Museum
Imágenes religiosas en el ático.

8. Sin duda pasear y fijarse en esos detalles, en los mercados de flores, en los cafés y en los "coffee shops" de los que no sale olor a café precisamente.  Todo en esta ciudad es atractivo y la hace única y especial.

Post scriptum: si os queréis trasladar a la época de esplendor mercantil de la ciudad pero de intolerancia religiosa y dominación de los gremios os recomiendo el libro "La casa de las miniaturas" de Jessie Burton, editado por Salamandra.

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