7/3/16

Un viaje en el Tren a las Nubes


Hace ya bastantes años que viajamos en el Tren a las Nubes. Fue en 2004 y ese verano dedicamos parte de nuestras vacaciones de verano a recorrer Argentina. Pasamos bastantes días en Buenos Aires y pudimos visitar las regiones de Misiones, Salta y Jujuy.

Estas dos últimas no son demasiado frecuentadas por viajeros europeos y se sitúan en el noroeste del país, lindando con Bolivia y Chile. Zonas áridas y elevadas de altitud, llenas de historia, de arte y de tradiciones muy desconocidas para nosotros.


Fueron días de recorrer quebradas, de conocer cerros de siete colores o más, de empanadas de carne, tamales, humillas y alfajores.


Viaducto de la Polvorilla


Entre todas las excursiones que hicimos recuerdo especialmente el viaje en el Tren a las Nubes. Un viaje a ninguna parte, ya que llegas y regresas a la estación de partida. Sin embargo, y a pesar de parecer un sinsentido, merece la pena por el magnífico paisaje que se va admirando según subes y subes.

Siempre me ha gustado viajar en tren y cuando vi la opción de realizar este peculiar trayecto no lo dudé y contratamos el recorrido. Se trata de un trayecto turístico dentro de la ingente obra de ingeniería que unía el noroeste argentino con Chile.

El tren parte de la estación de Salta a primera hora de la mañana. La capital se sitúa a 1.187 metros y al final se llega a San Antonio de los Cobres y al Viaducto de la Polvorilla a más de 4.200 metros. A lo largo de 271 kilómetros de recorrido se cruza la Quebrada del Toro y se va subiendo hasta la Puna Salteña donde empieza su retorno.

A través de distintos mecanismos de ingeniería el tren va ganando altitud. Así por ejemplo en la estación de El Alisal, donde utilizando una vía paralela la locomotora empuja el tren para luego volver a colocarse delante y seguir el trayecto.


Paisaje de Salta


El ingeniero americano que lo ideó, Richard Maury, evitó el tradicional tren "cremallera" y lo cambió por rulos, vías en zig-zag  y túneles mediante los que ir salvando los metros.

Cuando se llega al punto más alto en el viaducto de La Polvorilla, el tren se detiene para que los viajeros puedan bajar un rato (igual se hacía en San Antonio de los Cobres). En las estaciones las personas del lugar suelen vender artesanía salteña, sencilla y bonita: prendas de lana, cerámica o instrumentos musicales de madera.

En el tren hay un guía por vagón que va explicando el paisaje, contando anécdotas, leyendas, etc. (recuerdo al nuestro, Luis, muy simpático), también hay una zona de botiquín con botellas de oxígeno para el mal de altura o soroche. Hay restaurante para el almuerzo y al regreso (en 2004) también hubo folklore típico de la zona con un grupo de guitarristas que cantaban zambas y demás ritmos salteños acompañados por muchos viajeros de Argentina.


San Antonio de los Cobres


Hoy en día la ruta ha variado bastante. Según la web del Tren a las Nubes, se llega hasta La Polvorilla igualmente, pero la vuelta ya se hace en autobús, lo que quizás hará el recorrido más ameno, ya que a nosotros se nos hizo algo pesado estar tantas horas en el tren.

En el Tren a las Nubes podrás admirar un paisaje casi lunar de quebradas inhóspitas y de dureza increíble ya que a la aridez hay que sumarle la altura de la cordillera de los Andes. El atardecer es bellísimo desde el tren e igualmente la Quebrada del Toro, así como el magnífico viaducto no apto para gente con vértigo, cuando el tren pasa por encima con la máquina empujando para poder regresar en sentido contrario.


Niños de Salta


Gracias al Tren a las Nubes pudimos probar, ver y escuchar:

- lo que es el mal de altura y cómo se evita con el té de coca
- un matecito compartido de una matera con compañeros de viaje de Argentina
- la dureza del clima que se refleja en la piel de los pequeños que recibían al tren en la estación para tocar música y recibir unos pesos o pedirte unas "lapiceritas".
- la belleza de ese mismo paisaje, tan extraña e inmensa.
- la magnífica obra de ingeniería que es todo el recorrido y el ingenio de los constructores para poder salvar tantos metros. Es un recorrido turístico sobre las vías de un tren que desde 1941 transporta minerales de un país a otro. 
- las canciones del folklore argentino menos conocido por nuestros lares y que son realmente bellas (como la "Zamba de mi esperanza").

Fue sin duda una experiencia única por todos estos motivos y los recuerdos físicos y sentimentales que nos trajimos de vuelta y que no hemos olvidado. Un viaje en tren imprescindible para todo viajero que visite el noroeste de Argentina.



Actualización de Marzo de 2017

Poco después de publicar este post contactó conmigo uno de los niños de estas fotos. Se reconoció en ella y me pedía si se las podía enviar y si tenía alguna más. Solía tocar junto con sus hermanos cerca del Viaducto o en San Antonio de los Cobres.

Fue una sorpresa de lo más agradable, poder ayudarle con las pocas fotos que tengo de aquellos días de 2004. 

Por estas cosas merece la pena tener un blog. Aquí os cuento más

7 comentarios :

  1. Que pasada Cristina, una experiencia inolvidable, seguro que a mi me encantaría hacerla, eso si con un té para evitar el mal de altura.La foto del tren por el puente es una pasada!
    Un saludo
    Carmen

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    1. Te encantaría Carmen, es un recorrido tranquilo (como me gusta a mí), en el que apreciar el paisaje mientras te hablan de costumbres, historias y tradiciones. Un gusto!

      El té de coca imprescindible para el soroche, claro está!.

      Me alegro de que te haya gustado.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Hay una canción, si querés escucharla es de Soledad Pastorutti- El tren del cielo. :)
    Y la verdad que el norte Argentino si es bastante visitado por turistas europeos, y más aún Salta, por los vinos :)
    Espero que algún día conozcas Mendoza o las sierras de Córdoba.
    Abrazo!

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    1. La he escuchado Evangelina. ¡Qué bueno, una canción dedicada al tren! Me encanta. Gracias por decírmelo. Cuando visitamos Salta en 2004 no había muchos europeos, por lo menos por donde íbamos nosotros. Ahora sé que al turismo ecológico se le está dando mucha importancia. Me alegro de que cada vez sea más conocida esta zona.

      Un abrazo.

      Cristina.

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  3. yo hice más o menos la misma ruta pero del revés, es decir, mí última parada fue Buenos Aires.
    Aun que no pude montarme en ese fantástico tren de las nubes (el presupuesto no me llegaba :( )
    Pero me lo apunto para la próxima, porque las fotos son impresionantes ;)

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    1. Es una maravilla Sara, te encantará y además ahora el regreso es en bus, así que se acorta bastante cuando ya cae la noche.

      Un saludo.

      Cristina.

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  4. Hola que tal tenes más fotos del tren a las nubes de ese año...???

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