23/11/17

Templos y santuarios de Kioto que tienes que visitar

Los templos y santuarios de Kioto son un conjunto único y conforman las visitas más peculiares de toda la ciudad.

La delicadeza de las construcciones y de sus interiores, así como los paisajes únicos y llenos de belleza que los rodean, los convierten en un compendio de tradición, arte e historia.

Hoy recorro los que más me gustaron y pongo algo de orden en un recorrido que a veces se desdibuja. Por eso recomiendo no saturarse y visitar pocos cada día. Siempre (ojalá) podremos regresar a Japón y visitar los que quedaron pendientes.



Vista del Pabellón Dorado


1.  Santuario de Fushimi Inari

La tarde de nuestra llegada a Kioto, visitamos este maravilloso santuario. Quizás fue el que más me impresionó precisamente por ser el primero y por una localización única entre el verdor de los montes que rodean la ciudad.

Hasta hace unos años era un templo relativamente conocido, pero desde que multitud de viajeros han colgado en sus redes sociales imágenes de su interminable camino de toriis, se ha hecho muy, muy famoso.


Zorro en Fushimi Inari

Esta merecida fama tiene el inconveniente de que encontrar un tramo libre de visitantes es harto difícil, pero no hay que perder la esperanza ya que si subimos monte arriba por el camino de toriis cada vez habrá menos gente.

Otra ventaja que tiene este templo, además de su belleza, es que está abierto las 24 horas, con lo que podemos organizarnos para visitarlo cuando otros lugares ya han cerrado.

Toriis en Fushimi Inari


2.  Kinkaku-ji o Pabellón Dorado.

Una de las imágenes emblemáticas de Japón es la que proporciona este Pabellón Dorado que junto con todo él y su reflejo en el estanque forman un lugar de postal.

Una visitante americana no paraba de decir que era el lugar más bello que conocía. Y posiblemente sea si, no el más hermoso, sí uno de los que más se acercan a la perfección estética.

Lo que hoy en día se puede contemplar es la réplica del Pabellón Dorado original (levantado en el siglo XIV) que fue quemado por un monje en 1950.


Ante el Pabellón Dorado



3. Templo Ryoan-ji y su jardín zen.

A un breve paseo del anterior se encuentra este singular lugar fundado en 1450 y que tiene un jardín de rocas que lo ha hecho famoso.

Este jardín asombra al visitante, que puede llegar a un estado de introspección particular , ya que la disposición de sus 15 piedras está pensada de tal manera que es imposible verlas todas a la vez.

Visítalo y trata de buscar el ángulo perfecto, no será posible, está todo calculado. Por lo menos descansarás un rato y encontrarás algo de paz.

Templo Ryoan-ji y su jardín zen


4. Tenryu-ji o el Templo del Dragón Celestial en Arashiyama.

Debe su nombre a un monje que soñaba con dragones y fue construido en 1339, aunque queda solamente el jardín de esa época.

Este es una maravilla que merece ser visitada con calma. Las postales reales que conforman los templos de Japón no dejaron de sorprenderme. Ahí sí que podría estar durante horas admirándolos.

Además, a la salida del templo se accede al bosque de bambú más famoso (y transitado) de todo Japón.

Vista hacia el exterior del Tenryu-ji



5. Seiryo-ji también llamado Saga Shakado.

Andábamos algo perdidos por la zona de Arashiyama cuando vimos la impresionante entrada de este templo. Era casi la hora de cerrar, así que nos dimos prisa. Aún así pudimos ver una de las imágenes de madera más antiguas de Buda que hay en Japón (Shaka).

Se trata de una réplica del año 985 de una estatua que había en China y que conoció un monje japonés.

La visita fue breve pero nos permitió ver curiosas obras de arte como las expresivas imágenes de madera policromada y gestos diversos que forman un conjunto original.


Seiryo-ji



6. Ginkaku-ji o Pabellón Plateado.

Este templo sólo lo visité yo porque nos habíamos quedado nada más que con 500 yenes en efectivo (el precio de una entrada).

Así que yo pude disfrutar del recorrido singular junto al pabellón que no llegó a recubrirse de plata, entre jardines de musgo, verdor sin igual y un jardín zen con una pirámide truncada de lo más curiosa.

En este lugar parece ser que se refinaron algunas de las artes tradicionales japonesas como el ikebana o la ceremonia de té.




7. Kiyumizudera o Templo del Agua Pura.

Se trata de otra de las visitas estrella de Kioto a la que se puede dedicar casi una mañana entera si queremos recorrer sus múltiples dependencias.


Construido totalmente de madera y en lo alto del monte, fue realizado (en teoría) sin usar un sólo clavo en torno al año 778.

Antes de visitar el templo Kiyomizudera


El precioso emplazamiento, la multitud de edificaciones que lo componen y el misticismo que se siente a pesar de la gran cantidad de visitantes lo convirtieron sin duda en una de mis visitas favoritas en la preciosa Kioto.

Vista del Kiyomizudera



8. Santuario Otoyo en el Camino de la Filosofía.

En el precioso Camino del Filósofo o de la Filosofía hay numerosos atractivos. Entre todos, nos llamó la atención un santuario discreto y apartado que aparecía señalado con la estatua de un pequeño ratón.

Estaba absolutamente solitario cuando entramos en él y aún pareciéndose a otros santuarios y quizás con menos interés artístico fue curioso ver estas figuras como protectores del lugar.



Hay en Kioto muchos más templos y santuarios, algunos los hemos visitado y por otros hemos pasado de largo. El tiempo era limitado y a veces la saturación de visitas llegaba a abrumar. Aparte de viajar con Javier, a quien las visitas a los templos le hacían más o menos gracia pero que se cansaba (lógico, no deja de tener 10 años).

Así que algunos de los que no aparecen en la lista están pendientes para una próxima vez y otros muchos sin duda merecen repetir.

Kioto ha pasado a estar en la lista de mis ciudades favoritas, que tendré que revisar, y sin duda uno de sus grandes atractivos se encuentra en estos lugares de tradición.

¿Qué mejor excusa para regresar a Japón?

6 comentarios :

  1. Hola Cristina!

    Muy buen post! La verdad es que Japón no es de los primeros sitios en nuestra wish list viajera y no lo tenemos tan explorado como otros. De los templos que propones solo conocía el de Fushimi Inari, y como bien dices es porque el camino de los toris es muy famoso en redes sociales.
    Me ha gustado el templo Plateado y el del Dragón Celestial.
    Nos lo guardamos para cuando vayamos a Kioto, que es el sitio que más nos llama en Japón!

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    1. Kioto os enamorará, estoy segura. Es uno de esos lugares para repetir ya que la abundancia de lugares a visitar es enorme y puede llegar a agobiar si uno está pocos días allí.

      Me alegro de que os haya gustado.

      Un saludo.

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  2. Menuda guía más bonita que has hecho de los templos de Kioto. Tengo muchas ganas de visitar Japón pero de momento creo que no es un destino a corto plazo, así que voy conociéndolo un poco gracias a ti, gracias!,,

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    1. Muchas gracias, poco a poco y cuando menos te lo esperas surgen destinos; así que está bien tener algún post que nos guíe.

      Un saludo.

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  3. Cuántas ganas tengo de conocer Japón y, por supuesto, Kioto. Muy buena guía de templos. Sin duda, una gran ayuda para saber por dónde empezar, y ojalá pueda usarla muy pronto. Saludos viajeros!

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    1. Cuando menos te los esperes, Mauxi. Ya verás.

      Un abrazo.

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