17/7/17

Ruta de 14 días por Japón

Hemos hecho pocos viajes más atractivos que el reciente a Japón. Pero también pocos viajes han exigido tanta planificación como este. Para realizar esta ruta de 14 días por Japón (por libre, a nuestro aire), he contado con lecturas, webs, consejos de viajeros que han ido antes que yo y con los gustos personales que nos han inclinado por unas opciones y otras.

Aquí os dejo cómo hemos distribuido el tiempo durante 14 días en Japón, acompañados de nuestro ya no tan peque de 10 años.

Espero que os sirva de idea para futuros viajes.



Vista desde la Torre Mori



Día 1. Llegada a Narita y traslado al centro de Tokio

Aterrizamos cerca de las siete de la tarde, con lo que nuestro día se redujo bastante a varios trámites imprescindibles: canjear el bono del Japan Rail Pass, comprar los billetes del Bus Limousina al centro y viajar hasta allí, concretamente hasta Akasaka donde estaba nuestro hotel.

Poco después llegamos al hotel y tras hacer el registro de entrada y cenar algo en la habitación (poca cosa, porque en el avión nos habían dado de comer cada poco tiempo), ir a dormir.


Día 2. Akasaka, Roppongi, Shibuya

La primera mañana la pasamos orientándonos en Akasaka (aún notábamos el cansancio) y paseando hacia Roppongi donde estuvimos en varias zonas. Lo que más nos gustó fue subir a la Torre Mori de Roppongi Hills, desde la que tuvimos una vista extraordinaria y abrumadora de Tokio.

Por la tarde visitamos nuestro primer recinto sagrado en Japón: el Templo Meiji, que supuso un buen contraste de verdor entre tanto asfalto.

Después nos fuimos a Takeshita Dori, la calle de los ídolo,s llena de tiendas frikis, de gente curiosa y a rebosar a esas horas.

Para acabar el día no podíamos dejar de ver desde lo alto el famosísimo paso de cebra de Shibuya, al no menos famoso perro Hachiko (su estatua) y de curiosear en algunas de las muchas tiendas de la zona.

Torre Mori en Ropongi



Día 3. Asakusa, crucero río Sumida y Odaiba

Nada más desayunar salimos rumbo a Asakusa en metro para visitar el templo Sensoji, el templo más antiguo de Tokio, y que estaba lleno de gente esa mañana de junio (era sábado).

Pudimos disfrutarlo a pesar del calor y gracias en parte a zonas de descanso con agua pulverizada que aliviaba el calor.

Tras esa visita tomamos el barco Himikon que por el río Sumida nos llevó hasta la isla artificial de Odaiba, todo un centro de ocio para los tokiotas. El breve viaje nos permitió atisbar un Tokio diferente del habitual.

En Odaiba disfrutamos de sus vistas sobre la bahía de Tokio, su Estatua de la Libertad a lo japonesa, su mini-playa artificial y de sus centros comerciales. Culminamos el día en Oedo Onsen Monogatari, que nos permitió acercarnos (en gran tamaño y con muy buenas instalaciones) a lo que es un "onsen" o baño público.


Día 4. Museo Ghibli, Ueno y Akihabara

Este día fue quizás el más "infantil" de todo el viaje. Por la mañana nos fuimos al Museo Ghibli de Mitaka para disfrutar del mundo de Miyazaki en un entorno lleno de fantasía y colorido.

Comimos allí y después volvimos al tren para ir hasta Ueno y visitar al panda gigante que, con pinta de estar harto de los turistas, comía bambú mientras le fotografiaba gran cantidad de visitantes. No en vano es la estrella del zoo de Ueno.

Después nos marchamos caminando por la calle Ameyoko hasta el barrio tecnológico de Akihabara, donde luces, tiendas enormes, frikadas varias y mucha gente comprando en todas partes nos entretuvieron mientras caía la noche.

Exterior Museo Ghibli



Día 5. Kamakura

Cuando organicé el viaje tenía claro que quería ir a Kamakura, y nada mejor que hacerlo fuera del fin de semana (y aún y todo había bastante gente) y no sólo como excursión imprescindible desde Tokio, sino también para desconectar de tanto asfalto y barullo.

No pudo estar mejor este día de templos, de maravillosos jardines rebosantes de hortensias, del Gran Buda único y de lugares tan mágicos como el templo Hase- dera.

Sin duda fue uno de los lugares que más me gustaron en este viaje repleto de lugares únicos.


Hortensias en Kamakura


Día 6. Centro de Tokio


Este día no teníamos especial prisa, de hecho no madrugamos demasiado y fuimos con tranquilidad a visitar algunos lugares del centro de Tokio.

La Estación de Tokio y los jardines del Palacio Imperial nos sorprendieron sobre todo por los contrastes arquitectónicos que nos mostraron. La calle dedicada a los personajes de animación que hay en el subsuelo de la estación alucinó a nuestro hijo (y a nosotros también). ¡Qué de recuerdos y regalitos compramos allí!

Después y andando nos acercamos un rato a Ginza donde pudimos ver los increíbles edificios de grandes marcas y entrar en algunos de ellos.



Día 7. Traslado a Kioto y Fushimi Inari

Como habíamos enviado las maletas por mensajería no tuvimos que ir cargados hasta la Estación de Tokio, donde tomamos a eso de las 11:00 el tren hacia Kioto.

El viaje fue tranquilo y muy puntual y llegamos a la hora de comer a la imponente estación de Kioto. Allí no fuimos capaces de encontrar el traslado gratuito al hotel (¡con lo fácil que era!), pero como estaba realmente cerca (a menos de 10 minutos andando), enseguida llegamos con algo más de calor del que habíamos tenido en la capital.

Tras comer algo y descansar nos marchamos a visitar el Santuario de Fushimi Inari que tiene la ventaja que no cierra, así que da igual la hora a la que vayas. Como empezaba a atardecer no había demasiada gente y nos permitió, incluso, sacar alguna foto del camino de 4 kilómetros de toriis con pocos visitantes.

Sin duda fue otra visita única y muy singular. Si vas a primera hora de la mañana lo disfrutarás aún con menos personas, pero sea como sea es único.

Zorro guardián de Fushimi Inari


Día 8: Visitas en el norte de Kioto


Este fue quizás uno de los más intensos de todo el viaje. Desde la estación tomamos un taxi hasta el templo Kinkaku-ji conocido como Templo del Pabellón Dorado, después dimos un breve paseo cuesta arriba hasta el precioso Ryoan-ji, famoso por el jardín zen en el que la gente medita sobre la colocación de las piedras.

Tras estas dos visitas tomamos un autobús urbano para ir a la zona norte de Higashiyama, al este de la ciudad. Allí visité el Templo del Pabellón de Plata o Ginkaku-ji para después recorrer el Paseo de la Filosofía o del Filósofo.

Tras tanta visita nos quedaron ganas y tiempo de dar una vuelta por Kawaramachi, la zona centro de Kioto para acabar la jornada.

Ante el jardín zen del templo Ryoan-ji



Día 9. Nara

Era viernes, así que era el momento ideal para acercarnos a Nara y disfrutar de su increíble parque, repleto a partes iguales de templos y santuarios y de ciervos más o menos amigables.

Allí pasamos prácticamente todo el día, desde las 11 de la mañana hasta las 7 de la tarde que regresamos a Kioto, cansados de un día repleto de emociones y que es el favorito de mi hijo de todo el viaje.


Día 10. Arashiyama

Este día también combinó a la perfección las visitas culturales a templos con la naturaleza. Los jardines de ensueño del templo Tenryuji nos gustaron tanto como el afamado bosque de bambú (que pensábamos sería más grande).

Después tomamos el tren panorámico de Sagano para hacer el hermoso recorrido que nos llevó entre montañas y ríos a pocos kilómetros de la gran ciudad. Regresamos y después de comer nos acercamos paseando a a la calle Toriimoto y hacia el puente Togetsukyo.

El parque de los macacos estaba cerrado, casi mejor tras las experiencias con los ciervos de Nara, así que estuvimos descansando un buen rato a la caída del sol junto al río, con unas vistas maravillosas.

Una de las cosas más impresionantes de Kioto es su situación en medio de las montañas, tanto al este como al oeste, y esta localización única hace que te encuentres en el casco urbano, paisajes increíbles.


Día 11. Templo Kiyomizu-dera, calles tradicionales, Gion y de nuevo Kawaramachi


El magnífico Kiyomizu-dera nos mantuvo ocupados casi toda la mañana en medio de sofocante calor, y eso que teníamos ya nuestras toallas para el sudor (gran invento). Su gran cantidad de edificios, los inmensos jardines y las vistas de Kioto hacen de esta visita otra de las más hermosas del viaje.

El recorrido por las calles Sannenzaka y Ninenzaka nos encantó, aún siendo demasiado turístico, y nos permitió conocer mejor cómo se visten las maikos y geishas. Después fuimos bajando hacia Gion con la esperanza de vislumbrar a alguna de ellas (era la hora en la que salen a trabajar a las casas de té). Nuestro gozo en un pozo.

Como aún quedaba un buen rato de luz, caminamos hasta el río Kamo para recorrer el callejón Pontocho, sentarnos a las orillas del río y tomar algo en Kawaramachi.


Día 12. Miyajima e Hiroshima

Este día hicimos dos visitas emblemáticas: al santuario Itsukushima en la isla de Miyajima y después, ya en Hiroshima, al Parque de la Paz en el que aún se levanta el edificio que no fue destruido tras la bomba atómica.

Fue un día largo y que, posiblemente, ahora no haría así. ¿Y por qué? Porque a pesar de la indudable belleza del primero y del significado del segundo, creo, sinceramente, que fue demasiada paliza para una sola jornada.

Torii subiendo la marea


Día 13. Regreso a Tokio y Shinjuku


Como salíamos de nuevo de Narita y hacíamos noche otra vez en Tokio, nuestro tercer y último hotel estuvo en Shinjuku, barrio emblemático de rascacielos, luminosos, tiendas y estaciones de enorme tamaño.

Llegamos más o menos a la hora de comer y tras reponer fuerzas nos fuimos a las Torres del Gobierno Metropolitano, que nos pillaban al lado del hotel. Si habíamos empezado el viaje con la Torre Mori, lo íbamos a acabar con otras vistas de infarto.

Después nos acercamos al caos de Kabuki-cho, entre luminosos y paraguas por la tormenta que caía.


Día 14. Seguimos en Shinjuku y nos marchamos al aeropuerto de regreso por la tarde

Esa mañana, la de nuestro último día en Japón, pudimos divisar el Monte Fuji desde nuestra habitación del hotel. Con estas buenas vibraciones, nos encaminamos de nuevo a Kabuki-cho, aunque de día pierde algo del encanto y de lo canalla que es de noche.

Nos aireamos un poco de tanto asfalto en el parque Gyoen, y antes de lo pensado llegó la hora de volver al hotel para recoger y tomar el bus limusina que nos llevó a Narita, pasando por sitios que ya conocíamos, como Odaiba, y que nos hizo recordar nuestros días en Tokio apenas una semana atrás.

Estatua de Love


Y hasta aquí nuestra ruta por Japón, en un primer viaje asiático completo, motivador y lleno de regalos.

2 comentarios :

  1. El oriente es otra cosa... sumamente cautivador... ¡muy buena data! ojalá pueda ponerla en práctica en breve

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  2. Que viaje más chulo que os habéis hecho! Tengo mucha ganas de conocer Japón!!! Una pregunta, habéis cambiado mucho el planning que os llevabais desde España y el que realizaron al final?

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.