29/5/19

Morir de éxito o la saturación turística

Esto es morir de éxito (o la saturación turística), eso es lo que pensé ayer ante la noticia del cierre provisional y breve del Museo del Louvre por la baja de sus trabajadores.

Uno de los grandes museos ya no puede evitar la saturación y los trabajadores del mismo, escasos y saturados, han decidido coger la baja por estar quemados, ese famoso síndrome de "burnout" que acaba de reconocer la OMS como enfermedad.

Hoy quiero reflexionar por lo que yo llamo morir de éxito. Lugares únicos, hermosos y muy atractivos que no sé si en 100 años seguirán ahí para que los conozcamos.




Qué es morir de éxito en el campo turístico y qué podemos hacer para evitarlo






Casos de éxito (o fracaso)


- Pongamos que hablo de París, de su Museo de Louvre emblemático y uno de los lugares más famosos del mundo. Pongamos que uno llega allí como meta cultural y se encuentra con este panorama.

Morir de éxito saturación turistica Louvre



¿Qué piensa? Pues muchas cosas, primero que qué pequeña es la Mona Lisa, que quizás no sea para tanto. Y después que qué pena...¡no se ve nada bien! Está lejísimos, no se puede llegar a una posición cercana. Y también... ¿qué hace el personal con los móviles o tablets? ¿Tiene sentido?

Es cierto que cada época lleva su forma de disfrutar el arte. De ser un retrato para el gozo privado de un monarca, ha pasado a ser símbolo mundial. Pero... ¿así se disfruta? ¿se aprecia?


"El Louvre se asfixia" y no me extraña. Lo percibía hace ya siete años un canijo que era mi hijo de cinco años. Corrimos para ver la Mona Lisa y su decepción fue tremenda cuando aupado por su padre la vio en la lejanía.

Y la situación sólo ha ido a peor. Normal: el "arte de masas" provocado por el "turismo de masas" y las modas inauditas llevan a estas situaciones. Así, ninguna pinacoteca podrá sobrevivir.

Quien dice el Louvre, caso paradigmático estos días, dice la Galería de los Uffizzi o la Capilla Sixtina.

Sinceramente ¿merece la pena? ¿se podrán preservar estas obras para que lleguen a nuestros tataranietos? 



- Pongamos que hablo de la Playa de las Catedrales en Lugo que desde 2014 empezó a sufrir una saturación que llegaba a más de 12.000 personas diarias.

Y no es sólo el número de gente atraída por la belleza de un lugar único, sino que esa gente deja residuos (claro que sí), toca las rocas erosionándolas, se sube a ellas cuando está prohibido, etc.

Esta "naturaleza de masas" comenzó a sufrir el deterioro que no había tenido en 1000 años, en apenas un puñado de años.  El año pasado hubo además un desgraciado accidente al fallecer una joven visitante por caída de una piedra desde un acantilado. Desconozco si este hecho pudo estar relacionado por el deterioro antes mencionado, pero da que pensar.

Desde 2015 hay un plan de límite de acceso diario para el que hay que reservar con suficiente antelación. Un inconveniente para el turismo que será a la larga una ventaja para todos (quiero pensarlo porque no soy experta en el tema, con lo que me ciño a las intenciones de las autoridades al limitar la visita).

Morir de éxito saturación turistica Playa Catedrales



- Pongamos que hablo de Lisboa.

Sinceramente, el año pasado me dio pena pasear por algunas zonas de Lisboa. La bella capital de Portugal ha sido nombrada varios años seguidos como el mejor destino de Europa.

¿Y eso es bueno para la ciudad?  Pues dejadme deciros que lo dudo. Monetariamente hablando, si sólo nos fijamos en el vil metal, posiblemente lo sea. Lisboa está en todas partes. En reportajes, en finales futbolísticas y eurovisivas; el año pasado abrieron un montón de hoteles en la zona centro (Baixa, Chiado y demás) y no os digo nada de las viviendas turísticas.

Casi cada hermoso bloque que veáis en los alrededores de la Plaza del Comercio será un hotel. Y esto es una lástima. Una lástima provechosa para nuestros vecinos, porque no cabe duda de que es riqueza.

morir de éxito saturación turística Lisboa


Pero a cambio se han perdido las tiendas de antaño (hoy casi todas franquicias), no hay vida de barrio, hay masas de turistas que quieren ir al mismo sitio en el mismo momento para tener la misma foto (lástima de Instagram), se ha gentrificado de tal manera el centro lisboeta que los alquileres son carísimos y ya no digo nada de la compra.

Subiendo hacia el Castillo de San Jorge por Alfama, Javier (de nuevo los ojos de un niño, seis años más tarde que en el Louvre, dijo "parecemos borregos en fila"). No hay cuidado que no te pierdes, sigue a la masa.

Eso es malo, eso no preserva y no muestra la realidad de una ciudad.  Pero a cambio produce las ganas de huir a otros lugares menos visitados dentro de la misma ciudad y rezando para que no salgan en una serie que ya ha acabado para que se mantengan así, recoletos y sencillos.





¿Qué podemos hacer para evitarlo?


Es difícil, muy difícil conciliar las ganas de conocer sitios más o menos famosos con la preservación de los mismos. El turismo sostenible tan de moda últimamente creo yo que no incluye solamente la sostenibilidad ecológica sino también la patrimonial. 

Se me ocurren algunas posibles soluciones que pasan en su mayoría por limitar, cosa que odio en general (lo de poner límites) pero que creo serán necesarios.

- Concienciar de que el patrimonio cultural y natural es de todos. No es algo privativo de nadie; debemos cuidarlo para futuras generaciones. 

- Aceptar que el límite de visitas se tiene que establecer sí o sí en ciertos bienes naturales o culturales. No primar intereses materiales sobre los otros porque si no nos cargaremos lugares u obras que han "vivido" miles de años.

- No dejarnos llevar por las modas. Una serie no puede justificar miles de visitas a un lugar no preparado para recibirlas.

- Pensar que si nos cobran para entrar en tal o cual sitio, es para algo. No es para enriquecerse sino para conservar, contratar personal etc.

- Disfrutar de verdad. Olvidar el selfie, la foto a toda costa, el recuerdo que se pierde entre otras miles de fotos en el móvil; sé que es difícil, que está al alcance de todos, pero hay que tener en cuenta que podemos hacer un daño irreversible.

- Implicar a la clase política en la idea algo trasnochada de que las ciudades son para vivirlas. No sólo para visitarlas. Venecia y los cruceros que dejan a miles de personas cada vez que atracan y que no desarrolla su proyecto "Moses" por vete a saber qué...

- Aprovechar las redes, internet y demás para conocer de primera mano esos lugares soñados. Pocas veces podrás contemplar obras de arte con tanta precisión y minuciosidad como cuando entras a través de aplicaciones como Google Arts.

- Viajar en temporada baja. Os aseguro que nuestra última vez en Venecia fue tan estupenda porque elegimos ir en el puente de diciembre. Pura temporada baja en la que la Serenísima se vacía de gente.

- Contar la realidad: los que tenemos ventanas más o menos grandes a la gente tenemos la obligación de quitar el plano idílico, la foto de ensueño y el texto sin mácula. Creo que haríamos un gran favor diciendo: sí, esta foto es así porque la tomé a las 5 de la mañana o había una cola enorme para hacerla en el punto X. Si no, contribuiremos no sólo al deterioro antes comentados, sino a la decepción viajera.


Ojalá esta realidad aquí narrada se vea reducida próximamente. Ojalá la sensatez prime sobre el interés crematístico y pongamos los ojos en el futuro para que sea beneficioso para todos.





8 comentarios :

  1. Muy buena reflexión!!
    Nosotros básicamente viajamos en temporada alta por motivos laborables, intentamos visitar lugares no frecuentados por turistas pero hay ciertos lugares que debemos visitar si o si. Por ejemplo el año pasado visitamos Indonesia y en la isla de Bali no pudimos soportar con el postureo y la saturación de gente en ciertos lugares, terminamos por evitar alguno de es los lugares tops de los "instagramers"...
    Conozco lugares naturales muy interesantes en España que están limitando las visitas diarias ante la sobre saturación de visitantes y el deterioro que eso con ella, más lugares se están planteando en tomar la misma medida

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, es que es una de las medidas fundamentales. Poner límites, si no el deterioro será increíble. Fíjate que en el Louvre se lo están planteando. Creo que el morir de éxito será inevitable aún y todo en ciertos lugares en los que no se ha actuado con acierto. Pero por lo menos que se preserve lo que se pueda.

      Un saludo viajero.

      Eliminar
  2. Hola Cris,
    Felicidades por el artículo. Estoy muy de acuerdo con tus reflexiones.
    No sabía lo del Louvre, pero no me extraña. Creo que se nos ha ido de las manos ese afán de coleccionar lugares y cómo no publicarlo y compartirlo, muchas veces con el único objetivo del #yoestuveaqui :(
    Yo he dejado de ir a lugares por lo menos hasta que se pase un poco la moda, Cinque Terre en su momento, las auroras de Islandia o los campos de lavanda de Brihuega. No le encuentro ningún sentido el ir a un lugar masificado. Y me niego a esperar para hacer una foto, nos pasó en el muro de Berlin, para la típica del mural de Beso...Y aún por encima escuchando comentarios que revelaban que ni idea de quiénes eran aquéllos dos señores...
    Ojalá el límite de visitas, necesario en muchos casos, funcione. En el caso de las Cíes recordarás la polémica de hace un par de años...Se lo saltan y las islas ya no son el paraíso que eran hace tiempo.
    Y ojalá también que a través de las redes sociales y de artículos como este nos concienciemos de una vez.
    Un abrazo y gracias por escribirlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, guapa. Lo de las Cíes es una auténtica lástima. Si ponemos límites, necesarios, y no se cumplen, no valen para nada. Y es de las pocas soluciones que le veo al asunto. Fíjate lo que supone ir a Venecia: una de las ciudades más bellas y más prototipo de la ciudad-parque temático llena de turistas. Cuando regresamos un diciembre de hace dos años no había nadie. Algo maravilloso que da que pensar, ¿por qué ir siempre en temporada alta? Sí, ya sé que muchas veces sólo tenemos esos días pero...

      "Juego de tronos" ha hecho mucho bien y mucho mal por el turismo en ciertos sitios; consiguiendo la masificación de lugares ya conocidos como los Reales Alcázares de Sevilla o el deterioro de otros que eran menos conocidos o visitados, Duvrovnik. Una auténtica lástima.

      No tiene sentido el #yoestuveaqui. Puro postureo y tontería que está deteriorando nuestro entorno a pasos agigantados. Y mucha culpa la tienen las RSS, me temo. El mal uso y el consumismo loco, sea de cosas o de viajes.

      Está claro que si no tomamos medidas se conseguirá el efecto contrario y muchas ciudades y lugares naturales quedarán vacíos por su deterioro.

      Un abrazo y gracias a ti por leerlo y comentarlo.

      Eliminar
  3. Muy interesante la reflexión. La verdad es que a mi me parece que, en general, el turismoes poco sostenible y que termina con el devenir de las ciudades como tal. Venecia o Dubrovnik son ya museos, por ejemplo. Pero es que esto está llegando ya a las grandes ciudades, cuyos habitantes "de toda la vida" tienen que buscarse otros lugares donde vivir.
    Desde luego, algún tipo de límite habra que poner en etse asunto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto. Lisboa está cambiando a pasos agigantados, Barcelona, otro tanto etc. Se produce el fenómeno de nombre raro "gentrificación" y la gente ya no puede asumir la vida en el centro por carísima. Pierden carácter los barrio y todo está por y para el turismo. ¿Interesa tanto esto para sacar dinero?

      No lo sé. Yo creo que luego nos arrepentiremos.

      Eliminar
  4. Interesantísima reflexión. Nosotros hemos hablado sobre este tema en algunas ocasiones cuando por ejemplo, visitando los Museos Vaticanos, teníamos esa sensación de ser borregos en cola. 😓

    En la medida de nuestras posibilidades, siempre intentamos viajar en temporada baja y a sitios que no estén "de moda". Por ejemplo, ahora que ha terminado Juego de Tronos (y pesar de que somos muy fans de la serie) no se nos ocurriría visitar San Juan de Gaztelugache... Aquello debe ser la locura. Con lo bonito que es verlo vacío...

    Pero bueno, la conclusión que sacamos es que la saturación turística es el precio que tenemos que pagar por la globalización y el acceso sin restricciones a la información... No todo puede ser bueno.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, es consecuencia del aumento de la calidad de vida, de la globalización etc. Pero a cambio tenemos la degradación ambiental y patrimonial (tema paralelo es el del nulo disfrute de muchos visitantes, pero allá cada cual); a eso es a lo que yo creo hay que ponerle remedio por el futuro de todos.

      Muy complicado, la verdad. Gracias por vuestras apreciaciones.

      Un saludo.

      Eliminar

Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.

COLABORACIONES