13/4/14

8 buenas razones para viajar a Oporto

Oporto  es evocadora, es río Duero, es un conjunto de calles asombrosas que se asoman a la ribera entre edificios decadentes. Oporto, como Nápoles, es una ciudad hecha para recorrer a pie, despacio, sin prisa.

Cuando recuerdo Oporto no pienso en grandes o famosos monumentos sino en los paseos, en las sensaciones proporcionadas por ese espacio tan peculiar que ocupa al final de un río, junto a un río que le da vida y le proporciona ese algo tan especial que sólo las ciudades con ribera tienen.


Si me preguntaran por qué ir a Oporto diría ¿por qué no? y luego añadiría: porque hay que sentirla, no se puede explicar. Si insistieran, tras una breve reflexión, diría hay que ir a Oporto por...

1. Por el Duero: el río imponente que pasa por ella y separa la ciudad de Oporto de Vila Nova de Gaia. Ésta es otra ciudad, la segunda más grande de Portugal y es donde están las conocidas bodegas de vino de Oporto. No hace mucho tiempo, por el cauce del río venían las barcas, los tradicionales rabelos, llenos de toneles para descansar en las bodegas.


Razones Oporto Duero
Imagen de Juan Francisco Vicente con licencia Creative Commons.



El paseo en barco por el Duero es muy agradable. Se toma el barquito en la Plaza de la Ribeira y hace un recorrido bajo los bonitos puentes dando luego la vuelta hasta llegar casi a la desembocadura. El viento del océano Atlántico se nota cada vez más según uno se va acercando, después gira de nuevo al punto de partida pasando cerca de las casas de colores, con ropa tendida y fachadas descascarilladas.


2. Por sus puentes: hasta 1806 la única forma de cruzar el río era en barco. Ese año se construyó el primero de los cinco puentes que tiene Oporto: el ponte das Barcas. El más famoso sin duda es el puente Dom Luis. Construido por un discípulo y socio de Eiffel, Théophile Seyrig, cuenta con dos niveles, abajo para peatones y vehículos y arriba para el metro. Junto con la torre de los Clérigos se ha convertido en símbolo de la ciudad.



3. Por sus iglesias: como en toda Portugal, abundan. Las hay de todo tipo, pero destacan sobre todo aquellas decoradas con el típico azulejo azul y blanco como la de san Ildefonso y la de los Carmelitas; la famosa iglesia de los Clérigos, con su magnífica torre símbolo de la ciudad y la catedral que con aspecto de fortaleza se erige en lo alto, sobre el Duero, facilitando unas maravillosas vistas desde su explanada.


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4. Por sus calles: como he dicho antes, Oporto es una ciudad para ser paseada con tranquilidad. Muchas de las calles del casco viejo, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, están en cuesta y ascienden poco a poco hacia la catedral. Pasear por la zona es un continuo contraste de fachadas, detalles curiosos, cables del tranvía que aún transita y escaparates únicos en tiendas tradicionales.


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Las calles estrechas del centro conducen a otras más amplias y señoriales, jalonadas por edificios modernistas y llenas de tiendas. La rúa Santa Catalina es la más comercial de la ciudad, peatonal y en ella se encuentra el magnífico Café Majestic, una joya construida en mármol con detalles decorativos propios de la Bélle-Èpoque.

5. Por la librería Lello e Irmao: situada cerca de la iglesia de los Carmelitas, quizá sea la librería más bonita que existe. Sirvió de inspiración para las películas de "Harry Potter" y se sitúa en un edificio neogótico que ya desde el exterior promete sorpresas.


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Su interior asombra por sus estanterías llenas de volutas de madera y sobre todo por su fantasiosa escalera que se bifurca de manera casi mágica. En ella se puede tomar también un café tranquilamente mientras se disfruta con sus amplios fondos de literatura portuguesa y con la vidriera del techo de la segunda planta. Eso sí, está prohibido hacer fotos en el interior y los empleados son bastante estrictos con el asunto.

6. Por sus plazas: algunas amplísimas y conformadas por magníficos edificios, como la plaza de la Liberdade; otras que contrastan por la sencillez de las casitas que la componen y lo señorial del edificio principal, como la plaza de la Bolsa y su Palacio que fue declarado monumento nacional y que ahora es sede de la Asociación Comercial de Oporto; las más, impredecibles en su cotidianidad de gente que pasa, tranvías que resuenan y gaviotas que chillan, como en la plaza de la Ribeira.

7. Por su Pousada: situada junto al río Duero y con un espléndido jardín, merece la pena alojarse en ella. Si no queremos, estaría bien acercarnos para contemplar no sólo las vistas, sino también el magnífico edificio principal, diseñado por el arquitecto Nicolau Nasoni (el autor de la iglesia y torre de los Clérigos) en pleno siglo XVIII.


8. Por los detalles curiosos que nos encontramos al pasear la ciudad. Desde un gallo portugués colgado de una fachada, hasta amorcillos modernistas, bustos de mujer en un chaflán o la disposición de un escaparate. Oporto está lleno de estas pequeñas sorpresas, sólo hay que pasearla con los ojos dispuestos a encontrarlas.


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Se podría también añadir a esta lista una visita a las bodegas de vino de Oporto y un paseo en el antiguo tranvía que nos lleve al barrio de Foz do Douro, en la desembocadura del río. Sin embargo he preferido centrarme en la zona del casco viejo y alrededores que creo es donde la bella ciudad encuentra su sentido y su contradicción. Una particular forma de ser, atractiva y llena de "saudade". Única Oporto.


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Recomendación musical para Oporto:

Cualquier canción interpretada por la melancólica y maravillosa Misia. A mi me encanta la interpretación que hace de "Amor de mel, amor de fel" con L´Arpeggiata.


13 comentarios :

  1. La plaza llamada "Praça da Batalha" no es ésta. Ésta es la "Praça da Liberdade", seguida de la "Avenida dos Aliados" hasta el ayuntamiento. Desde Oporto, Aníbal

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    1. Muchas gracias por la observación, Aníbal. Tomo nota y lo modifico. Gracias por leer el Blog.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Plaza de Batalha - No es Plaza Batalha es: Avenida dos Aliados

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    1. Muchas gracias por la observación. Tomo nota.

      Un cordial saludo.

      Cristina.

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  3. ¡Hola

    Sólo una observación muy pequeña. El puente es conocido popularmente como "Don Luis", pero su verdadero nombre es solamente "Luiz I". :)

    Felicidades por el blog!

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    1. Hola José: muchas gracias por leer el Blog y por su observación, tomo nota!!

      Un saludo.

      Cristina.

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  4. José Alberto C.N.15 de abril de 2014, 21:21

    Tuve la dicha de vivir dos años y un poco más en esta bellísima ciudad. Siempre la recomiendo, simplemente es encantadora, un lugar donde se come de maravilla, se bebe vino delicioso y la gente es simpatiquísima.

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    1. Tienes toda la razón. A mí me cautivó y eso que estuve sólo unos cuantos días.

      Un saludo.

      Cristina.

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  5. Inspiradora y evocadora ciudad, gracias por el artículo!

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    1. Gracias a ti, Paco, por leerlo y por tus maravillosas fotos.

      Un abrazo.

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  6. [quote].. a rúa Santa Catalina es la más comercial de la ciudad, peatonal y en ella se encuentra el magnífico Café Majestic, una joya construida en mármol con detalles decorativos propios de la Bélle-Èpoque.[/quote]

    Unha pequena corrección só ... non é "Rúa Santa Catalina" e si "Rúa de Santa Catarina" :)

    De resto, excelente visión da miña cidade :)

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    1. Muchas gracias Nelson por tu observación y por leer el blog. Me alegro de que te haya gustado el post de tu ciudad. Es estupenda y lo merecía.

      Un saludo desde Albacete.

      Cristina.

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