21/11/14

9 cosas que no sé hacer cuando viajo


Lola, del blog Overseas fuera de tus fronteras, me retó a que continuara la cadena sobre las "9 cosas que no sé hacer cuando viajo". La verdad es que me ha servido para pararme a pensar un rato sobre mis debilidades y dificultades viajeras y me he dado cuenta de que la mayoría son circunstancias más psicológicas que otra cosa, pero en fin ¡qué voy a hacer!
Aquí van:

1. Evitar tener miedo a volar: si siempre me ha dado respeto eso de subirme a un avión a miles de metros y confiar totalmente en la tripulación para llegar bien a destino, desde que nació Javier se apodera de mí un estado mezcla de ansiedad y temor que voy venciendo con el interés que tengo por los lugares a los que voy a llegar en ese avión temido.

Después de una época de lectura de libros, recomendaciones y "orfidales", últimamente me controlo más y logro limitarlo a una leve sudoración de manos, taquicardia sobre todo al despegar y al cumplimiento estricto de las indicaciones de seguridad. Aún y todo pueden más mis ganas de viajar que ese pavor irracional y de momento inevitable.


Vista de Inverness en Escocia
Para llegar a sitios tan bonitos como Inverness no queda otra opción que tomar el avión.


2. No saber abrir algunas puertas de hoteles: nunca he tenido mucha habilidad manual, pero con algunas puertas no hay manera. Sobre  todo las de tarjeta magnética. Lo mismo es que se me desactivan al llevarlas en el bolso, no lo sé. La cuestión es que muchas veces me ha tocado hacer varias intentonas y visitas a recepción para abrir la puerta. ¡Qué rollo!

3. No aguantar demasiado bien los climas húmedos y calurosos: soy de secano, castellano-leonesa y manchega residente, así que estoy más que acostumbrada al calor. Pero al calor seco. Eso de ir a un lugar con mucha humedad y encima caluroso... Me empiezo a agobiar por la sensación de no poder respirar bien y siento cómo se me tapona la nariz. Sin embargo debo decir que precisamente en esos climas la piel se queda suave suave, precisamente gracias a la humedad.

En Iguazú
¿No querías humedad?, pues toma humedad. Iguazú, 2004.

4. No poder evitar las picaduras de mosquito: si vamos a un sitio donde hay mosquitos, que mis Javieres no se apuren que me picarán a mi. No falla, qué pesados se ponen a veces. Se les puede oír zumbando alrededor con ese ruido molesto que hacen pero si deben picar, ya saben a quién. No sé si será el olor, que mi piel es más oscura y fuerte que la de ellos, lo que sea. La cosa es que si tienen que picar a alguien será a mí. El año pasado en Aix-en-Provence me picaron mucho en un brazo, y lo rematé el penúltimo día cuando una abeja se animó y tuvo a bien picarme sobre las picaduras de los mosquitos paisanos suyos. ¡Una delicia!

5. No poder evitar estar nerviosa el día antes de viajar: casi seguro tengo garantizada una noche inquieta la víspera, bastante sueño el día del viaje y una cefalea acompañando. Esto me sucede en el 70% de las ocasiones y supongo que será por esa manía mía de intentar llevar todo bien atado.

6. No ser demasiado espontánea: en los viajes, ¿eh?. Me gusta aprovechar el tiempo, saber los horarios de lo que quiero visitar, cuándo hacerlo y más o menos llevar las cosas medidas. Eso sí, mi café no me lo quita nadie, y me encanta poder parar de vez en cuando reposadamente a observar el panorama.

7. No saber regatear: esto debe ser porque en el fondo, soy una persona tímida y me da apuro, no lo puedo evitar. Se me ha dado la situación en pocas ocasiones, pero siempre me he escaqueado ya que no puedo con ello. Imposible, no sé regatear y ni siquiera lo intento.

Gran Bazar de Estambul
¿Regatear yo?... Ni en broma. Gran Bazar de Estambul, 2011.

8. No poder evitar desayunar más de la cuenta en el hotel: habitualmente desayuno más bien poco, pero es estar en algún sitio estupendo con un buen desayuno y a veces me tengo que parar y pensar "¿esto te dará pesadez de estómago el resto del día o lo necesitas para aguantar hasta mediodía sin problemas?". Suelo quedarme con la última opción.

9. Ser incapaz de leer más de una página antes de dormir en los viajes: mira que leo mucho antes de dormir aquí en casa, pero lo que es en los viajes, el sueño me vence y más de una vez se me cae el libro, que desde luego avanza poquísimo, porque de tanto trajín y emociones estoy hecha polvo al acabar el día.


Como soy torpe pero no todo el rato, también hay cosas que se me dan bien al viajar, son estas, por si os interesa leerlas: Nueve cosas que sí se hacer cuando viajo.

15 comentarios :

  1. me gustaron todas las cosas que uno no sabe
    casi todos coincidimos en no saber regatear
    abrazo viajero

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    1. Gracias Ale: lo de regatear no hay manera!! Me da un apuro... que aunque sé que me están estafando no me atrevo a decir nada. Y pensar que mi madre y mi suegra han pedido siempre descuentos en las tiendas sin cortarse un pelo!!

      Un abrazo.
      Cristina.

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  2. Muy buenas!, pero la del miedo a volar rompe con los esquemas..ja, ja...la de no saber abrir las puertas de los hoteles me uno a ella, regatear yo creo que lo llevo bien, pero como conté en mi post...de que me sirve regatear si lo que compro fuera luego me lo encuentro en España a mitad de precio??. Lo del nerviosismo antes del viaje también es un clásico...un saludo!

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    1. Lo sé Lola, una amante de los viajes con miedo a volar. Cuadra poco, la verdad!. En fin, es un miedo surgido sobre todo a partir de tener a Javier y pensar en él subida al avión. Como miedo que es, es irracional completamente y superado con un poco de ayuda química, con sentido común y con las ganas de conocer lugares con avión incorporado.

      Un abrazo.
      Cristina.

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  3. Jejeje, muy curioso, yo soporto mucho mejor el calor que el frío! Y coincido lo de la espontaniedad: soy de los que lo tengo "casi" todo controlado antes de viajar. Y más, al ir, con niño.

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    1. El calor seco lo soporto muy bien, por eso de ser mesetaria total...pero el húmedo me cuesta, me cuesta. Nunca he sido espontánea al viajar, necesito un mínimo de control y de ahí en adelante y claro, cuando vas con peques más.

      Un saludo.
      Cristina.

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  4. Yo regatear lo hago de miedo... pero lo de leer me pasa como a ti!!

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    1. Ja, ja...será cuestión de práctica. Tengo que intentarlo en cuanto se tercie.

      Un saludo y gracias por leer Ida y Vuelta.

      Cristina.

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  5. Cuantas cosas no sabemos hacer!!! Cada vez que leo una entrada de estas me doy cuenta de que las 9 que yo relaté en mi blog deberían haber sido muchas más!
    Eso sí, a mí me apasiona volar!!! Es una de las cosas que más me motivan en esta vida. Aunque no viajo tan a menudo como me gustaría, las páginas de búsqueda de vuelos las visito casi a diario... buscando algún chollo para cualquier posible huequito :)
    Un saludo!

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    1. ¿Ves tú?, se aprende de uno mismo leyendo a los demás porque reflexionas y haces introspección sobre las propias debilidades.
      Una vez en el avión, disfruto el vuelo (si no hay turbulencias etc...) pero con cierta tensión inevitable. Ja, ja.

      Un saludo.
      Cristina.

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  6. Por cierto, te uno a mi blogroll que todavía no te tenía!!

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    1. Gracias Diana..estoy reorganizando el blog. En cuanto pase al tema blogroll te incluyo.

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  7. Muy buenas, a mí me pasa lo mismo con lo de la tarjeta magnética del hotel, que hasta que aprendo a utilizarla me doy bancazos intentando abrirla... jaja! Y lo de los nervios creo que es algo inevitable! Lo que a mí siempre me pasa es que el día del vuelo me empieza a entrar la paranoia y pienso que me he dejado algo x hacer, algún check-in del q no tenía conocimiento, no habré impreso nosequé, no habré terminado del todo el proceso de compra y se habrá quedado a medias, a ver si se me ha caducado el DNI y yo sin saberlo, a ver si voy a llegar tarde y se me va a escapar el avion... luego resulta que siempre lo llevo todo atado, pero es que me acojono porque me da la sensación de que me dejo algo...!

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    1. Uy, la sensación de que te falta algo no me falla. Miro más de 2 y 3 veces los billetes, las reservas, las cámaras, los cargadores....¡qué te voy a decir!. No suelo olvidar nada pero la paranoia ahí está. Incluso en los controles de seguridad siempre creo que voy a pitar, y me apeo por si acaso aunque sea el de al lado. ¡Qué cabeza!

      Un abrazo.

      Cristina.

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  8. Jeje.. me pasa lo mismo con el libro, lo llevo en la maleta y prácticamente no sale de ella y si lo cojo me ocurre como a ti, no paso de una página que los ojos se me cierran.
    Un abrazo.

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.