5/11/15

Londres en una semana (días 1 y 2)



El pasado mes de septiembre estuvimos una semana de vacaciones en Londres. Fuimos con nuestro hijo de 9 años al que le hacía mucha ilusión conocer la capital inglesa y llevaba tiempo pidiéndonos hacer este viaje. En este post y en otros próximos haré un resumen de los días pasados allí a modo de diario de viaje para ayudar a quien le pueda interesar hacer un viaje similar.






Día 1, jueves: llegada y largos paseos.

Tomamos el avión de Ryanair en la ciudad de Alicante, en un vuelo que salía a las once de la mañana y que nos permitió no tener que madrugar demasiado. Así pues, estábamos en Stansted a eso de las doce y media, hora de allí. Tuvimos que recoger el equipaje que nos habían facturado (sin pedirlo) y luego comprar los billetes de tren para ir y volver el último día desde la estación de Liverpool.


Kensington Gardens
Tarde espléndida en los Jardines de Kensington.

Una vez en esta estación, de nuevo tuvimos que hacer algo de cola para comprar las Oyster Cards. Nuestro hotel estaba muy bien comunicado con varias líneas de metro y precisamente una de ellas nos llevaba cerca de nuestro destino: Bayswater. Así pues en poco tiempo (relativamente) estábamos en el hotel, el bonito New Linden Hotel, de decoración cuidada y estilo oriental, y sobre todo bien localizado (aunque fuera del área más central de Londres).

La habitación respondió bastante a las expectativas, así que aprovechamos un rato para descansar y deshacer maletas antes de salir a pasear por un Londres soleado como pocas veces (de las que he estado allí).


New Linden Hotel
Portada del New Linden Hotel.

Era primera hora de la tarde cuando comenzamos nuestra ruta de parques; Kensington Gardens se encuentra a apenas 5 minutos andando del hotel así que en nada estábamos paseando por ese entorno privilegiado en medio de la gran ciudad. Intentamos alquilar alguna de las bicis del Banco de Santander que hay por todo Londres, pero Javier aún no tiene los 14 años requeridos, así que nos fuimos andando entre los árboles, viendo animalitos y disfrutando del sol de la tarde.


Round Pond, Kensington Gardens.
Mirando los cisnes junto al Round Pond.

Llegamos al Round Pond con su multitud de patos, caminamos por grandes explanadas verdes, seguimos hacia la Serpentine Gallery y cruzamos a Hyde Park, donde nos tumbamos en las hamacas de rayas típicas (aunque ya hacía fresquito) y visitamos el (vacío) Speaker's Corner.
Ardilla
Fotogénica ardilla en Hyde Park.

Tras la parada seguimos por Oxford Street, tan llena de vida, de tiendas, grandes almacenes, gente de todo tipo y... ¡autobuses de dos pisos! Uno de los emblemas de Londres que el peque más ganas tenía de ver. Fuimos bajando bajando, hasta Regent's Street y así nos encaminamos hacia otro hito londinense: Picadilly Circus, donde llegamos justo al atardecer y en pleno apogeo de gente y movimiento.


Picadilly Circus
Picadilly Circus al atardecer.

Tras cenar en un Pizza Express de Haymarket (que ni fú ni fá) continuamos ya cansados hasta Trafalgar Square para tomar el metro de regreso al hotel. Como primera impresión de Londres ya estaba bien; el "paseíto" había sido de más de 10 kilómetros, así que cogimos la cama con un gusto tremendo.



Día 2, viernes: London Eye, Westminster y Covent Garden.


Tras un desayuno aceptable en el hotel (aunque algo repetitivo al cabo de los días), tomamos el metro con rumbo a Westminster para nuestro primer día de visitas. La idea fue ir mezclando lugares de interés cultural con cosas más lúdicas. Así, compramos las entradas en España para subir a la London Eye y tuvimos suerte, ya que el tiempo seguía acompañándonos y era espléndido, ideal para disfrutar de las vistas desde la noria.
London Eye
Mirando Westminster desde el London Eye.
Después, nos marchamos a la Abadía de Westminster, lugar lleno de historia (más que lleno, repleto) y cuya visita nos llevó un buen rato, sobre todo porque a Javier le dieron una hoja de actividades para ir rellenando mientras se fijaba en detalles insospechados de tumbas, estatuas, claustro, etc. Una muy buena idea para que los niños disfruten el arte de un modo ameno. 

Nosotros también volvimos a visitar con interés este lugar en el que en cada rincón te puedes llevar una sorpresa y aprender una lección de historia. El claustro y la salas que lo rodean son también un buen ejemplo de la evolución de la Abadía desde su origen medieval.
Abadía de Westminster
Descansando en la Abadía.
A la salida, tras recoger Javier un premio por hacer las actividades, pasamos por la plaza del Parlamento con sus innumerables estatuas de políticos más o menos conocidos y nos fuimos hacia Trafalgar Square disfrutando de la vista del Big Ben y las Casas del Parlamento en un día luminoso.


Hicimos parada en un pub para comer algo rápido, es decir fish&chips; no es que estuvieran demasiado buenas pero disfrutamos del ambiente del lugar y cogimos fuerzas para continuar hasta la National Gallery. La idea era ver solamente algunos cuadros y de estos, dos estaban en unas salas cerradas al público, así que nos quedamos con las ganas.
"Los Embajadores" de Holbein
Con los "Embajadores" de Holbein en la
National Gallery.

Después de un rato entretenidos viendo actuaciones callejeras en Trafalgar Square, seguimos andando hasta Covent Garden que, al hacer buen tiempo, estaba animadísimo y allí disfrutamos de un rato en una terraza tomando café y viendo el ambiente de la llamada "piazza". Dentro del antiguo mercado, una instalación de globos le daba un toque muy original mientras la gente se paraba a escuchar la música de un cuarteto de cuerda y a ver los escaparates de las muchas tiendas que hay.


Juguetería en Covent Garden
En una juguetería tradicional de Covent Garden.

A eso de las siete de la tarde Javier ya estaba bastante cansado como para volver al hotel en metro, así que lo cogimos en la parada de Leicester Square y nos fuimos a descansar. Ademas, a la vuelta de la esquina del hotel, en Westbourne Grove (cerca de Notting Hill), hay innumerables restaurantes, así que cada noche cenábamos en uno distinto. Ese día tocó Byron, una hamburguesería de calidad y buen precio. 

Estos fueron nuestros dos primeros e intensos días en Londres, si quieres leer más sobre el viaje aquí te dejo el presupuesto de los días que estuvimos allí.


5 comentarios :

  1. Que rabia da cuando vas a ver unos cuadros concretos y la sala está cerrada. En Edimburgo me hice abrir para mi solo una sala donde estaba la Vieja Friendo huevos, de Velazquez, tras llorarle ni más ni menos, que al director del museo, diciéndole que había volado desde Barcelona solo para ver este cuadro. Tengo pendiente subir al London Eye. Siempre me ahorro las perrillas!

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    1. Ja, ja...lo del London Eye me parece un poco exagerado de caro..Casi 90€ los tres pero parece casi que si no subes no vas a Londres y con el peque se nos hacía obligatorio. Eso sí, la próxima vez no me pillan. En Edimburgo elegimos la Galería Nacional de Retratos en vez de la Nacional, más famosa. Es que nos gusta este género pictórico y la verdad es que no nos decepcionó nada. Muy recomendable para cuando vuelvas.

      Un abrazo.

      Cristina.

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  2. Acabo de volver hace poco de pasar 3 días allí aunque ya había pasado 3 semanas hace unos años y me encanta. Para ser 2 días lo que narras fueron bastante completos, me voy a leer el resto de los días :)

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    1. Gracias Pablo. Sí, la verdad que fue un "no parar" aunque tranquilo porque tampoco puedes ir a "matacaballo" con un niño de 9 años y en una ciudad como Londres.

      Me alegro de que te haya gustado.

      Un saludo.

      Cristina.

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  3. Desde luego os preparáis días bastante ajetreados... el peque seguro que iba con los ojos bien abiertos en todo momento. Londres merece una y mil visitas :-)

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.