7/7/16

Basílica de Santa María, Cracovia

El edificio más bello de Cracovia y uno de los más emblemáticos es la basílica de Santa María que se alza en un lateral de la Plaza Mayor del Mercado y compone  junto al Mercado de Paños y la torre del ayuntamiento un perfil único de la ciudad.

Cracovia fue capital del país y eso se nota en un centro histórico amplio y rico que pertenece al Patrimonio de la Humanidad y que merece ser visitado con calma para disfrutar de cada edificio y de cada rincón.

Hoy os traigo un resumen de lo que podréis encontrar si os acercáis a esta joya del gótico, visita que os recomiendo encarecidamente en todo viaje a Cracovia.


Santa María Cracovia vista
Vista de Rynek Glowni, la Plaza Mayor del Mercado al atardecer.

En un principio la Basílica de Santa María fue un edificio románico que cambió al gótico a mediados del siglo XIV cuando se iniciaron las nuevas obras por iniciativa de los vecinos de la ciudad y para rivalizar con la catedral, que se encuentra en el recinto del castillo de Wawel.

Si solamente nos quedáramos en el exterior podríamos observar un templo construido fundamentalmente en ladrillo y con detalles tan asombrosos como el Calvario que aparece en uno de sus ábsides o el pórtico barroco en la entrada principal que da a la Plaza del Mercado. Fue añadido en el siglo XVIII y por él entramos para hacer la visita. O eso pensábamos porque realmente estaba celebrándose misa y unos cuantos guardias de seguridad impedían el paso más allá de los últimos bancos y desde luego, de fotos, nada.

Así pues, nos fijamos un poco y vimos que la venta de entradas para hacer la visita turística está justo frente a la entrada de visitantes, en el lateral y allí fuimos para hacernos con los tickets y esperar al momento de entrar.

Mientras esperamos pudimos rodear la Basílica y observar las dos torres que guardan la entrada. La más alta, rematada por una serie de pináculos y una corona, recibe el nombre de Hejnal, por el famoso toque de trompeta que suena cada hora en directo desde lo alto en memoria de un trompetista medieval que murió abatido por el enemigo mientras tocaba la señal de alarma.

Si escucháis dicho toque, oiréis que termina abruptamente tal y como debió suceder al morir a causa de una flecha tártara.


Santa María Cracovia exterior


A los visitantes mediterráneos acostumbrados a la pureza de la piedra en nuestros templos, en los que predominan los tonos uniformes sólo animados por el colorido de las vidrieras, el interior de la Basílica de Santa María puede abrumar por tanta decoración.

El templo es de tres naves con bóveda de crucería gótica y multitud de detalles artísticos que llaman la atención por lo que se agradece la visita pausada. La bóveda y las capillas se terminaron en el siglo XV y a lo largo de los siglos fueron añadiéndose obras de mayor o menor importancia, testimonio de los diferentes estilos artísticos.

Santa María Cracovia interior
Nave central de la Basílica de Santa María.

Los cuadros barrocos que adornan las capillas tienen considerable valor, así como el púlpito y, sobre todo el Sagrario que, con forma de templo renacentista se sitúa en el lado derecho de la nave principal. Es obra del Giovanni Maria Padovano y fue realizado en torno a 1552.

La pintura polícroma de los muros, que tanto color aporta, es muy posterior y fue realizada por Jan Matejko a finales del siglo XIX en un estilo muy próximo a las "arts and crafts" inglesas.


Santa María Cracovia detalle
Pinturas murales de finales del siglo XIX y detalle en ménsula.
En un templo de estas características yo recomiendo tomar la visita con calma, sentándose en los bancos de la nave central y mirando mucho para arriba y a los lados para descubrir esa infinidad de detalles que sólo en lugares así pueden darse.

Así veremos retratos de donantes en los lugares más insospechados y, aunque no entendamos el polaco (si es que hay inscripciones), veremos que eran personajes importantes por las ropas, que tanto marcaban el estatus social en la época.

Santa María Cracovia donantes
Monumentos renacentistas de donantes en la Basílica de Santa María.
Tras la visita a las naves, conviene no olvidar el presbiterio donde se encuentra la mayor joya de esta obra de arte: el magnífico retablo de Veit Stoss dedicado a la Virgen María.

El día que hicimos la visita, lo vimos primero cerrado (y ya es una maravilla) y cuando estábamos terminando el recorrido de las naves oímos por los altavoces una fanfarria que anunciaba la apertura del retablo con largas pértigas. Así que volvimos al presbiterio de nuevo para contemplar esta obra única del gótico tardío.

Se trata del retablo más grande de este estilo en Europa y fue realizado por el maestro de Nüremberg entre los años 1477 y 1489 gracias a la aportación económica de la burguesía de la ciudad de Cracovia.

Mide 11x13 metros y las figuras pueden llegar hasta los 2,7 metros. En la base aparece la genealogía de la Virgen y cuando se abre aparecen los llamados misterios gozosos de María, desde la Anunciación hasta Pentecostés en un recorrido escultórico único.

En el centro, la escena de la Dormición de la Virgen sorprende por la calidad y la capacidad de expresión de las tallas que aparecen dispuestas casi de manera teatral. Una obra realizada para narrar y conmover a los visitantes que podían admirarla desde la sillería gótica.

En lo más alto (y en restauración) se sitúa la Coronación de María y cuando el retablo está cerrado se explican los misterios dolorosos.


Santa María Cracovia retablo Voss
Retablo de Voss una vez abierto.

Así pues, si vais próximamente a Cracovia no dejéis de entrar en este magnífico templo y hacedlo pagando los 10 zlotys porque merecerá la pena. La apertura de la obra magna de Stoss se realiza cada día a las 11:50 (nosotros la vimos de casualidad). Recordad que durante la celebración de la misa no se puede hacer visitas turísticas.

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