3/10/16

Topolowa Residence, Cracovia

Llegamos a la Topolowa Residence cuando ya había caído la noche en Cracovia. Y como de noche uno se orienta peor, tardamos algo en encontrarla una vez que nuestro tren del aeropuerto nos dejó en la estación. Realmente se encuentra a pocos, muy pocos minutos de la misma, con lo que es muy cómodo para hacer viajes más o menos largos desde la ciudad y esto viene muy bien.

El nombre del alojamiento hace referencia a los álamos de la calle y el edificio llama la atención por su cuidado aspecto y su señorial construcción del siglo XIX. Ha sido uno de los mejores descubrimientos en cuanto a hoteles que hemos hecho en los últimos tiempos ya que cuenta con las ventajas de los apartamentos y el tamaño y los servicios de un hotel con encanto.


Topolowa Residence dormitorio


El ambiente es sin duda lo mejor de este lugar, cuidado hasta el último detalle, y de eso te das cuenta en cuanto llamas al timbre. Al llegar nos estaban esperando, de hecho antes de salir de Madrid nos habían enviado un sms en español con las indicaciones para tomar el tren de cercanías hasta la estación y las alternativas posibles. 

Andrzej, quien habla un estupendo español y había enviado el mensaje, no estaba esa noche, pero sí Lukasz, con el que charlamos un rato antes de enseñarnos la habitación, darnos un mapa y recomendarnos un restaurante cercano y estupendo para cenar.

Una atención, como veis, muy personal y tremendamente amable. Después, subimos por la escalera (no hay ascensor) hasta el segundo piso donde estaba nuestro cuarto, un apartamento standard según la denominación del hotel, pero que de standard tenía poco. Era aproximadamente de 30 metros cuadrados divididos por un panel de madera.

En un lado estaba nuestra habitación con una cama enorme y cómoda, vestida en tonos ocres y marrones (constantes en el hotel), televisión plana colgada de dicho panel y albornoces sobre la cama.

Del otro lado, un sofá-cama grande ya preparado para Javier, otro mueble con televisión, escritorio y amplio armario con un montón de perchas.

Topolowa Residence baño


El cuarto de baño estaba en consonancia con la habitación y contaba con una gran ducha y un lavabo de lo más moderno, toallas en abundancia y productos de acogida estilosos. 

Los tonos ocres de la habitación, la tenue iluminación y el confort del suelo de madera invitaban (como así fue) a tener un sueño reparador y descansar tras el viaje. 

Por la mañana descubrimos que teníamos un balcón que daba a un gran patio interior y que, como todo en el hotel, estaba recubierto de madera. La luz entraba a raudales, por lo menos los días que estuvimos durante una primavera sin duda casi veraniega.

Topolowa Residence desayuno


El desayuno se hace en una pequeña sala que también sirve de bar por la noche y que cuenta con pocas mesas, aunque no coincidimos con casi nadie, lo que daba más sensación de estar en tu propia casa.

Un pequeño pero bien dispuesto bufé cumple con las expectativas de dulce, salado, zumos, bollería, tostadas, yogures, café e infusiones. Vamos, que no te quedas con hambre y puedes salir enseguida a pasear por Cracovia. También puedes desayunar en la terraza del patio que, en días como aquellos, luce al sol.

La situación, a 10 minutos de la Puerta de Florian, es ideal para estar muy cerca del centro aunque huyendo del bullicio. Se trata del típico alojamiento bien situado que te permite acercarte a descansar (algo que puede suceder sobre todo si vas con niños), y volver a salir sin ninguna pereza ya que el paseo es muy corto y agradable hasta el meollo de la ciudad.

Desde el hotel te ayudarán, si quieres, a preparar excursiones por los alrededores de Cracovia y te aconsejarán sobre dónde y qué comer.

Topolowa Residence patio


En cuanto al precio, la Topolowa Residence tiene poca competencia ya que desde 90€ para dos personas puedes alojarte en ella, y la facilidad de tener habitaciones para ir con niños o en grupo es amplia al tener disponibles habitaciones triples, cuádruples y apartamentos.

¡Todo un hallazgo en la bonita Cracovia!

Lo mejor de la Topolowa Residence: su ambiente, decoración, trato y localización. ¡Ah! y el precio.

Lo peor de la Topolowa Residence: por decir algo, que no tenga ascensor, aunque hay habitaciones en la planta baja.

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