20/2/17

Mis imprescindibles de… Nápoles (o por qué enamorarse de esta ciudad, primera parte)

Pocas ciudades me parecen tan extraordinarias como Nápoles. Comparo, desde luego entre las que conozco. Pocas como Nápoles para conjugar lo más bello con lo más sórdido, lo más sublime con lo más humano.

Adoro Italia, aunque sólo la conozco de visita y no he vivido allí. Sin embargo, el contraste entre el norte y el sur es palpable también para el visitante. La rectitud, pulcritud y orden de las ciudades del norte no tiene nada que ver con el caos, el griterío, el bullicio y la vida de las del sur. Incluso esta Semana Santa en Bolonia, ciudad universitaria y jovial donde las haya, percibimos un orden, un algo distinto a Nápoles.






Nápoles te atrapa para bien o para mal. O la aborreces o te encanta, no hay término medio. No te deja tibia. De acuerdo que no alcanza el equilibrio perfecto de Florencia, ni la exuberancia barroca de Roma. De acuerdo que no tiene la universidad boloñesa, ni los canales venecianos... Pero pocas ciudades italianas, y mira que me encantan, me han atrapado como lo hizo Nápoles hace un par de años.

Íbamos con las prevenciones típicas, los prejuicios apuntalados a base de imágenes televisivas y literarias, y sin embargo puedo decir que volveré, cuando toque, pero volveré. A disfrutar de su caos, de sus más o menos limpias calles (según la zona en que estés), de su gente amable, de su sol, de su bellísimo paisaje, sus casas y palacios, sus terrazas y cafés, su comida, de sus antiguas vías romanas reconvertidas en calles superlativas, donde se mezcla el tendero de fruta o pescado con los tesoros artísticos de sus iglesias, en esa pura contradicción que es Nápoles.

En este post la selección de imprescindibles me cuesta, y no por falta de lugares excepcionales, sino porque separar unas cosas de otras es erróneo en el caso de esta ciudad; Nápoles es un todo, un todo contradictorio eso sí, pero hay que tomarlo como un paquete envuelto en mar y Vesubio, con aspectos más o menos agradables, y sin embargo formando un conjunto insuperable.


Sus calles

Estrechas y sucias unas, amplias y abiertas al mar otras, todas llenas de historia. Así la vía dei Tribunali, antiguo Decumano mayor de los romanos, atraviesa la zona antigua con puestos de mercado los días de diario e iglesias sorprendentes siempre.

Imprescindible Nápoles via Tribunali



Muy cerca, Spaccanapoli (algo así como "Cortanápoles"), atraviesa en paralelo a la anterior el casco antiguo, se abre en algunas plazas y se pierde al fondo en la colina del Vomero.

La vía Toledo, reminiscencia de la época española de Nápoles, y la calle de los belenistas, San Gregorio Armeno, son otros dos lugares emblemáticos que no deben faltar en ninguna visita napolitana.

Sus iglesias

Son abundantísimas en Nápoles. Puedes encontrarte toda una sucesión de ellas en muy pocos metros, como en el caso de la vía dei Tribunali, o más apartadas, pero casi todas serán interesantes. Entre todas ellas destaco unas cuantas por su especialidad:

- Santa Maria delle Anime del Purgatorio ad Arco. Detrás de este nombre se encuentra una iglesia un tanto siniestra, con profusión de detalles barrocos, con calaveras "decorando" molduras y con una planta baja en la que el culto prohibido a la "princesa" Lucía está a caballo entre lo religioso y lo pagano.

- A escasos metros, el complejo museal de San Lorenzo Maggiore alberga tesoros como la antigua neápolis griega de su subterráneo y la bella iglesia angevina, ejemplo de equilibrio.

- El Monasterio de Santa Chiara, a 5 minutos andando de las anteriores, es un remanso de paz en pleno Spaccanapoli. El claustro de azulejos, reconstruido después de los estragos de la II Guerra Mundial, es una maravilla de color y de aromas, gracias a los naranjos que combinan con las mayólicas de columnas y asientos. Es una gozada descansar del bullicio en este lugar.


Imprescindible Nápoles Santa Chiara



- La Capilla de San Severo, también en el centro histórico, es un lugar original. Creación del príncipe ilustrado Raimundo di Sangro, reúne un programa iconográfico, mistérico e iniciático fuera de lo común. Las teorías sobre lo que quiso decir con esta capilla son variadas, pero lo que es verdad es que la capilla es una obra de arte curiosísima con piezas espectaculares, como el Cristo Velado que la preside. Eso sí, controlan mucho lo de hacer fotos, es decir que no se puede.


- La Cartuja de San Martino

Lejos del bullicio del centro histórico, en el barrio del Vomero y detrás del Castillo de Sant' Elmo, se sitúa esta maravillosa cartuja, un lugar para aislarse en el silencio habitual de la orden. Una iglesia magnífica recibe al visitante que se sorprenderá más con el claustro barroco y sobre todo con las vistas de la bahía que se ven desde las estancias del prior.


Imprescindible Nápoles Cartuja


La magnífica colección de arte de la cartuja, la tranquilidad de sus estancias y un recorrido por el barrio del Vomero y sus bonitas calles arboladas hacen de esta visita una oportunidad para conocer otra cara de Nápoles. La subida a la Cartuja, y al barrio, merece la pena hacerse en el funicular que se toma junto a la via Toledo, en pleno centro de la ciudad.


Sus castillos

Son varios y situados en lugares diversos. Nos dan cuentas de la importancia estratégica y militar de Nápoles. En el centro, junto al puerto, está el Castel Nuovo, también llamado Maschio Angiovino. Su construcción se inició en el siglo XIII para dar el servicio que no podían ofrecer los otros dos castillos de la ciudad. Se eleva imponente en el centro urbano y destaca sobre todo la fachada renacentista con forma de arco de triunfo.



Imprescindible Nápoles Maschio Angiovino


En el Vomero, junto a la Cartuja antes mencionada, se eleva el Castel Sant' Elmo, que tras usarse muchos años con fines militares, pasó a ser prisión. De este modo "albergó", por ejemplo, a los involucrados en el Risorgimento y posterior Unificación italiana.


Junto al mar, en la Riviera de Chiaia (playa), en un islote rodeado por casas de pescadores, el Borgo Marinaro, está el Castel dell'Ovo. Es el más antiguo y su origen está en la villa del patricio romano Lúculo. Más tarde fue monasterio y luego ya tomó la forma de castillo que fue cambiando según sus sucesivos moradores. Tras años de decadencia, se reformó en 1975 y actualmente alberga acontecimientos culturales. El ambiente del barrio marinero es estupendo, lleno de cafés y restaurantes.


Sus plazas

No son tan abundantes ni espectaculares como en Roma. Más sutiles, incluso algunas más que plazas son ensanchamiento de una calle o confluencia de varias, que, como por casualidad han ido a juntarse y formar un lugar original. Como todo en esta ciudad.


Así, la Piazza Dante, que se abre junto a la importante vía Toledo; la Piazza Bellini, llena de estudiantes a todas horas; la Piazza del Gesù Nuovo, con la imponente fachada del Gesù Nuovo y la esquina del Monasterio de Santa Chiara...


Nápoles imprescindible plaza



En la zona noble de la ciudad, bajando por vía Toledo (y muy cerca del centro histórico), pasando junto a la Galería Umberto I, al Teatro San Carlo y frente al Palacio Real se abre la Piazza del Plebiscito. Construida por orden de Murat, cuñado de Napoleón, para reorganizar el caótico conjunto de calles que había entonces, se convirtió enseguida en centro de la vida ciudadana.

Destaca en la plaza la basílica de San Francesco di Paola, de concepción neoclásica e inspirada en el Panteón de Roma. Justo en la esquina de la plaza se sitúa el emblemático e histórico Café Gambrinus.


Y hasta aquí de momento. Nápoles tiene mucho que ver y disfrutar así que la próxima semana habrá una segunda parte con más ideas de excursiones para exprimir esta bella ciudad al máximo.

22 comentarios :

  1. Siempre me han hablado de los contrastes del norte y sur en Italia, al estilo de lo que pasa en España, pero hasta la fecha solo conozco el norte italiano y sin duda Nápoles es una ciudad que tengo ganas de conocer y ver esa otra cara del país.

    Curiosamente esta semana ambos hablado de Nápoles en el blog :D

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    1. Hola José Carlos:

      gracias por leer el blog. La verdad es que hay mucho contraste entre el norte y el sur. Creo que más que aquí. Seguro que te gusta Nápoles, si algún día vas por allí. Es un lugar muy particular, que no deja indiferente ya que hay gente a la que le puede repeler el caos de sus calles, su basura dejada por ahí en algunas zonas etc. A otras, como a mí,les fascina. Es una ciudad con muchas historias que contar, abierta y amable.

      Como digo en el post, para volver. Quizás no tardemos mucho, y en esta ocasión aprovecharemos para acercarnos a la Riviera Amalfitana, sin prisas y disfrutando de las maravillas del paisaje.

      Un saludo.

      Cristina.

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  2. Hola, Cris
    Pues nosotros sí hemos estado en Nápoles, pero....creo que es una ciudad que no conozco. Y me da pena, porque a la vista de tu post he ido recordando cosas de ella y...creo que sería un buen lugar para volver.
    Lo que no había olvidado eran sus callejuelas caóticas (muy parecidas al barrio de la Barceloneta aquí en Barcelona) y las figuritas de Belén, tan pintorescas.

    Como dices, la Costa Amalfitana es un lugar maravilloso...y ara ir sin prisas, sobre todo por las curvas y las "terribles" carreteras que casi dan miedo !!!

    Un abrazo.

    Ana

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    1. Hola Ana:
      desde luego que para volver. Nosotros íbamos con prejuicios pero nos encantó y creo que es un destino al que seguramente regresaremos. La verdad es que Italia, toda ella, tiene mucho que ofrecer al viajero y siempre merece un retorno.

      Un abrazo.

      Cristina.

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  3. No conozco el sur de Italia aunque me llama mucho la atención, leyendo tu artículo creo que me encantaría, esos contrastes que mencionas, calles estrechas, ropa tendida... eso para mí tiene un encanto especial. Tengo muy presente tu artículo para cuando pueda ir a Nápoles, saludos viajeros.

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    1. Hola Raúl: creo que te gustaría. Es una ciudad sobre la que se tienen muchos prejuicios. No creo que sea más violenta que otras, ni más sucia que otras. Lo que sí tiene es una historia magnífica y envidiable, unas calles llenas de arte, una gastronomía excepcional y gente abierta y simpática. Aparte de una localización maravillosa junto al mar.

      Un saludo y anímate con Nápoles.

      Cristina.

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  4. Me encanto este post! En poco mas de un mes estare visitando Capri y la costa amalfitana y me han dado ganas de llegar hasta Napoles! Gracias por compartirlo.

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    1. Hola Andrea: me alegro de que te haya gustado el post. Qué suerte que en nada estés por allí. Capri es una gozada, pero algo irreal con tantas boutiques de moda caras... Nápoles es pura contradicción. Si tienes oportunidad, acércate hasta allí, disfrútala sin prejuicios y luego dime qué te ha parecido.

      Buon viaggio!

      Cristina.

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  5. Al igual que tu adoro Italia y me encanta como describes esta ciudad, que por cierto es una de las que me faltan.

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    1. Gracias Verónica. A Nápoles hay que ir, y yo tengo que volver. Volver a pasear sus calles, sus plazas, sus iglesias a cada cuál más diferente, su paseo junto al mar...Me encanta. Y además debo una visita a la Costiera Amalfitana, así que espero no tardar en "acercarme" por allí.

      Un saludo.

      Cristina.

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  6. Felicitaciones por esta entrada. Creo que has logrado transmitir muy bien todos los contrastes que definen a Nápoles. Por lo que relatas, o la amas o la odias, pero definitivamente no te dejará indiferente.

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    1. Gracias María. Exacto, es así. Muy contradictoria pero muy bella. Su esencia la hace especial y su localización única. Tiene aspectos terribles, pero, ¿qué ciudad no los tiene?

      Un saludo.

      Cristina.

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  7. Me vienen de maravilla tus recomendaciones porqué por Semana Santa estaremos 6 días por aquella zona.

    Saludos

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    1. Me alegro, María Teresa. De eso se trata, que de sea útil. Espero que te guste tanto como a mi.

      Un saludo.

      Cristina.

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    1. Gracias Evangelina. Encantada de que te guste.

      Un saludo.

      Cristina.

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  9. Que maravilla. tengo unas ganas de ir a Napoles que no veo el momentos. Es uno de los lugares destacados de mi "lista"

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    1. Nápoles es maravilloso, Salvador. Sobre todo si uno viaja hasta allí libre de prejuicios, con la mente abierta y el espíritu dispuesto a aprehender de una ciudad de tanto contraste.

      Te encantará.

      Un saludo.

      Cristina.

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  10. Coincido con tus impresiones. Estuve hace pocos días y me resultó encantador ese caos, esa mezcla de gritos, bocinas, ropa colgada, fervor religioso y futbolìstico, rica comida! Creo que hay gente que se desencanta porque llega con expectativas equivocadas. Es una ciudad única, que no se olvida. Y ver el Vesubio allí, de fondo, custodiando la ciudad... termina de darle el toque dramático. Muy lindo tu blog. Saludos,
    Erica

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    1. Muchas gracias Erica. mira qué casualidad que hayas estado hace poco. Las expectativas haya que dejarlas a un lado cuando se trata de Nápoles. Hay que dejarse sorprender, y seguro que el viajero lo hará en cada esquina.

      Me alegro de que te haya gustado el blog.

      Un saludo y espero que sigas visitándolo.

      Cristina.

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  11. Leído!! juraría que releído. Tengo el pálpito de que Nápoles también se convertirá en unas de mis ciudades favoritas porque siento debilidad por este tipo de ciudades de contrastes y decadentes. Me queda muy poco para pasear por sus calles y ya estoy impaciente. Me ha encantado la entrada, aunque aun no la conozco creo que tendré tus mismas sensaciones. Un abrazo!!

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    1. Pues claro que lo mismo lo leíste cuando lo publiqué la primera vez. Ahora lo he rehecho y acortado que era demasiado largo. En la segunda parte están otras visitas en los alrededores de la ciudad y alguna que otra singularidad napolitana.

      Sé que te vas a enamorar de la ciudad, ya me dirás cuando vuelvas.

      Un abrazo.

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Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.