31/7/17

Oedo Onsen Monogatari: nuestra experiencia en un onsen

Nuestra experiencia en el Oedo Onsen Monogatari, el parque temático dedicado a los baños termales que está situado en la isla de Odaiba, en Tokio, no pudo ser mejor.

Queríamos tener la experiencia de un onsen o baño público japonés, pero no nos cuadraba demasiado ir en busca de alguno más auténtico y vecinal o viajar más o menos lejos hasta un onsen situado en medio de la naturaleza. Nuestra quincena no daba para tanto, así que cuando vimos este lugar no dudamos en acercarnos a terminar nuestro segundo día en Tokio relajándonos allí. Esta fue nuestra experiencia.


Los jardines con baños para pies


Llegamos a Odaiba, la isla artificial situada en la bahía de Tokio en un barco futurista que nos llevó desde Asakusa por el río Sumida. Una vez allí dedicamos la tarde a ver el "skyline" de la ciudad, la pequeña playa artificial y alguno de los muchos centros comerciales que hay en la isla.

A eso de las seis de la tarde comenzamos a andar en dirección a Oedo Onsen Monogatari y tras un paseíto y saltarnos la entrada (ejem), por fin llegamos.

Lo primero fue quitarnos los zapatos y dejarlos en una taquilla, ya que todo el mundo va descalzo o con calcetines en el suelo de tatami o piedra del lugar. No había problema, como hacía calor daba gusto. Después, tras una cola larga pero organizada en la que había más japoneses que turistas (un alivio, porque dudábamos de que fuera una turistada total), en la caja nos dieron una pulsera con un código de barras y una llave de otra taquilla.

En ese momento no había que pagar nada, simplemente se irían cargando los gastos hechos a la pulsera del código de barras. Muy cómodo y bien pensado.

Tras esa fila, tocaba hacer otra para coger un yukata y un obi o cinturón del modelo que eligiéramos y así pasearnos por el onsen tras habernos quitado la ropa. Daba poco tiempo a elegir pero al final nos apañamos combinando colores y tejidos. Fue muy divertido.

En la fila para elegir yukatas


Los baños, como casi todos los onsen, están separados por sexos pero en el jardín, con pequeñas piscinas de baños de pies, todo el mundo va junto. Así que, tras entrar en las siguientes taquillas, desnudarnos y ponernos los yukatas, nos volvimos a juntar para salir al jardín.

Daba gusto pasear entre la vegetación, cruzando puentes y eligiendo un hueco en los distintos pediluvios. Las piedras de algunos de ellos eran realmente incómodas, aunque se supone que sirven para dar buenos masajes. La verdad es que nunca he podido con ellas, así que simplemente nos sentamos con los pies en el agua templada del manantial que surte al Onsen Monogatari y que se extrae a 1400 metros de profundidad en la propia bahía de Tokio.

Pediluvios en Oedo Onsen Monogatari


El jardín estaba sutilmente iluminado por guirnaldas de luces y había dependencias diversas para ampliar el tratamiento de pies, por ejemplo con la ictioterapia que te retira las células muertas a base de la succión de peces. Nosotros no lo hicimos.

Tras un buen rato allí, tocaba separarnos e irnos a la zona propiamente de baños. Justo antes de la entrada había otras taquillas (ya íbamos por la tercera) para dejar el yukata, el cinturón y tomar las toallas (que salvo una pequeñita había que guardar también allí).

Como habíamos leído (y mi marido probado hace muchos años en su primer viaje a Japón) las normas de conducta en un onsen, estábamos sobreaviso. Lo primero de todo, tras quedarnos cada uno por nuestro lado desnudos y con la pequeña toalla, era entrar en los baños y dirigirnos a los cubículos de las duchas para lavarnos a conciencia.

Allí, tranquilamente nos limpiamos bien, yo con agua templada porque el ambiente estaba caldeado del agua de las piscinas, sentados en nuestros taburetes y tras el aclarado concienzudo, ya estábamos listos para entrar en las aguas termales.

Lo estupendo del Oedo Onsen Monogatari es que puedes ir probando gran cantidad de tipos de baños: desde muy calientes, hasta fríos, con jacuzzi (pero de verdad, muy agitado) y exteriores, a los que daba gusto salir porque, aunque caliente, te refrescabas al aire libre de la noche. Había incluso un baño de seda o Kinu-no-yo que descontracturaba y suavizaba la piel.

También había grandes barriles de madera, en la zona al aire libre, que yo no probé. Lo malo de entrar yo sola al de mujeres es que me aburrí un poco, hay que reconocer que es más divertido hacerlo acompañado, aunque por otro lado, no estaba mal cerrar los ojos y desconectar un rato o simplemente observar los usos de las japonesas en un onsen.

A pesar de que habitualmente suele estar la gente bastante en silencio, había algún grupo infantil algo vociferante y descontrolado, aunque en general la gente estaba allí para relajarse y disfrutar. Al principio (los primeros minutos), da algo de corte ir totalmente desnudo, pero como todo el mundo va igual, pues te acostumbras en un pis-pas.

Tras recorrer casi todas las piscinas y salir al baño exterior un par de veces, sin reloj, ni haber quedado con los chicos, decidí salir del onsen, más que nada por lo acalorada que estaba. Otra vez a las taquillas a secarme y ponerme el yukata. Curiosamente, ellos también salieron casi a la vez ya que el peque estaba algo acalorado de tanta piscina a 40 grados.

Plaza del Oedo Onsen


Tras pasar un rato en una sala de sillones relax con gran riesgo de dormirnos y amanecer allí (está abierto de 11:00 a.m. a 9:am del día siguiente), nos fuimos a la zona central que recrea Shitamachi, un barrio del antiguo Edo (Tokio).

Allí hay muchas tiendas y sitios para comer y entretenerse un buen rato. Así hicimos y tomamos un menú de cena que no estaba ni mucho menos mal de precio.

El lugar estaba de lo más animado y no hubiera estado mal alargar la velada, pero estábamos cansados de todo el día sin parar. Como está cerca del aeropuerto de Haneda vimos a muchas personas ir con maletas, suponemos para viajar horas después e ir relajados tras los baños.

Decoración de ídolos y sombrillas


Tras cenar nos dimos otra vuelta por la plaza central y curioseamos las tiendas, después nos volvimos a separar para irnos a los vestuarios y entonces sí que pasamos por caja para pagar todo junto: las entradas al Onsen y la cena. Muy cómodo.

Habíamos visto que salía un autobús gratuito a la estación de Shinagawa (había otros a diferentes destinos de Tokio) y tuvimos que esperar un buen rato al último de esa noche. Si no, la estación de tren Telecom Center de la línea Yurikamome está andando a muy pocos minutos y es otra buena opción para ir y volver.


Precios del Oedo Onsen Monogatari:

- tarifa adulto: 2.612 yenes, 200 yenes más sábados y domingos. Aproximadamente 20€
- tarifa niños: 1.058 yenes. Aproximadamente 10€

La tarifa incluye: el yukata, las toallas, los jabones para lavado, el uso de las taquillas, los sillones de la zona de relax y todos los baños (excepto tratamientos de spa individuales, masajes y demás que están señalados perfectamente).

Horario: de 11: 00 am a 9:00 a.m del día siguiente. Un día al mes cierra a las 23:00 para mantenimiento.

Para llegar: tren línea Yurikamome, parada Telecom Center o Tokyo Teleport de la línea Rinkai.

Advertencia: si tienes tatuajes visibles no podrás entrar en los baños.

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