28/9/17

Arte asturiano en el Monte del Naranco

El arte asturiano encuentra su mejor localización en el Monte del Naranco, a pocos kilómetros de Oviedo. Junto con el resto de edificaciones del antiguo Reino de Asturias fue declarado Patrimonio de la Humanidad como bien cultural por la UNESCO en 1985 y ampliado en 1989 con la inclusión de la Foncalada, San Julián de los Prados y la Cámara Santa.


Hoy os traigo los monumentos del Monte del Naranco, un lugar donde la dinastía astur levantó edificios siguiendo los modelos romanos y carolingios. Obras únicas a mayor gloria de un reino.

Yo he tenido la oportunidad de visitar Oviedo en diversas ocasiones. Ya he hablado varias veces de lo mucho que me gusta Asturias y una de las razones fundamentales es por su riqueza histórico-artística.

En el Monte del Naranco podemos encontrar dos de las obras más singulares del ya por sí singular Arte Asturiano: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

Debemos trasladarnos muy lejos en el tiempo; allá por los siglos VIII y IX los reyes astures comenzaron a levantar edificios siguiendo el modelo de Leovigildo en Toledo. Los oscuros orígenes de la dinastía asturiana necesitaban justificarse de alguna manera y lo hacen entroncando con los reyes visigodos.

Así, se levantaron palacios e iglesias a la manera toledana, zona conquistada en aquella época por los musulmanes. Los reyes astures eran la única dinastía que pervivía en un terreno hostil en manos de los invasores.

Será Ramiro I quien se asiente en el Monte del Naranco y ordene levantar los edificios que hoy nos ocupan. Monumentos que serán símbolos de su corte y reinado.

Interior Santa María del Naranco


El más famosos de ellos es, sin duda, la conocida como iglesia de Santa María del Naranco. Fue en principio aula regia de Ramiro I y su figura es emblema de Asturias y de una belleza sencilla que merece visitarse con tranquilidad. Se terminó de construir alrededor del año 842.

Se trata de una edificación rectangular con dos pisos con bóvedas  que descansan sobre arcos fajones. La planta baja acoge una cripta cerrada, mientras que la superior se abre al exterior mediante galerías (también abovedadas) que permiten unas vistas impresionantes del Monte del Naranco a modo de belvedere.



Como decía antes, conviene fijarse con cuidado en la elaborada decoración de las arquerías, con columnas de capiteles corintios y jambas sogueadas de gran movimiento.

La mampostería es el material constructivo elegido, de gran solidez. Tres pequeños ventanales se sitúan sobre uno de los lados del segundo piso, a modo de un tercero que en realidad no existe. Están enmarcados por sendos medallones que penden de pilastras.


Detalle de galería Santa María del Naranco

Los medallones del interior están formados por círculos concéntricos de soga con decoración vegetal y simbología religiosa. Las pilastras de las que penden llevan también su decoración con motivos de caballeros y de monjes.

Columnas, capiteles, pilastras y medallones están decorados mediante la talla de los maestros canteros que nos dejaron testimonio de las temáticas de este arte prerrománico que es el asturiano.


Detalle de medallón Santa María del Naranco


Este bello edificio es considerado como aula palatina de Ramiro I aunque hay opiniones que creen que fue más de tipo recreativo. Podría haber tenido ambas funciones ya que simplemente se adecuaban las finalidades mediante el uso de distinto mobiliario.

A muy poca distancia, también en el Monte del Naranco, nos encontramos con la iglesia de San Miguel de Lillo (mediados del siglo IX).

De San Miguel sólo nos ha llegado la parte occidental y parece claro que tenía la finalidad de ser iglesia palatina, encargada también por Ramiro I.

Su importancia deriva de que con ella se estableció el modelo de iglesia aúlica (de la corte) levantada por los reyes  de la Península Ibérica y que se iba a seguir hasta el románico.

De planta basilical, contaba con una tribuna a los pies para uso del rey. Tenía una organización compleja realizada a base de diferentes volúmenes de las naves que se conseguían mediante bóvedas de cañón a distintas alturas y que la dotaban de gran solidez.

Como sólo ha llegado hasta nuestros días el arranque de las naves, podemos hacernos una idea de lo que pudo ser contemplando el macizo exterior, en el que destacan los pequeños vanos dobles con delicada decoración de celosía en piedra.

Las jambas de la puerta de San Miguel de Lillo destacan por su complejidad decorativa, ya que en ellas se han representado hojas a la manera de un díptico consular (placas de madera, marfil o metal con representaciones talladas o pintadas que se cerraban como un libro y fueron propias de la época romana).

Una vez más los monarcas asturianos recurrieron al modo de representación romana y, cabe la posibilidad de que la figura que aparece en ella sea la del propio Ramiro I.


Exterior de San Miguel de Lillo


En el Monte del Naranco se encuentran estas dos importantes edificaciones de la época del monarca Ramiro I, pero no muy lejos, a 35 kilómetros podemos completar la visita en Santa Cristina de Lena, también de arquitectura ramirense y con un curioso iconostasio a la manera oriental.

Las influencias de la antigüedad romana, del reino visigodo de Toledo y del contemporáneo Imperio Carolingio están presentes en el arte prerrománico asturiano, que buscaba la realización de sus símbolos monumentales a través de la arquitectura.

Datos prácticos de la arquitectura del Monte del Naranco.

Para llegar podemos tomar el autobús de la línea A2 y bajarnos en la parada "Prerrománico".

Horarios de Santa María del Naranco y de San Miguel de Lillo

De octubre a marzo:

De martes a sábado: 10:00-14:30
Domingos y lunes: de 10:00 - 12:30

De abril a septiembre:

De martes a sábado: 9:30- 13.00 y de 15:30-19:00
Domingos y lunes: 9:30-13:00

Las visitas son guiadas excepto los lunes. Y hasta el 31 de marzo estas visitas guiadas son sólo de mañana.

Precio:

Adultos: 3€

Niños de 8 a 14 años: 2€

Lunes gratis sin guía.


Muchas gracias a mis amigos Dolo y Antonio por sus fotos que han permitido poner imagen a mis recuerdos.


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