25/4/21

Parador de Sigüenza, Guadalajara

El Parador de Sigüenza conserva la esencia de lo histórico en cada rincón. Según vas llegando a la villa medieval que lo acoge lo ves en la cima, dominando todo el pueblo.

Así, desde su atalaya las vistas que ofrece son únicas, y además del merecido descanso, el viajero podrá sentirse parte de la historia.

Dormir en el Parador de Sigüenza



Sigüenza es de una esas poblaciones que abundan en España, ricas en patrimonio histórico-artístico y que se conservan tan bien que te molesta ver coches o cualquier otra señal del paso del tiempo.

El Parador de la localidad se levanta sobre un antiguo asentamiento celta y se comenzó a construir en el siglo XII. En él vivieron visigodos, musulmanes y reyes. Acogió entre otros muchos personajes, a Juana la Loca, al cardenal Cisneros o a los padres de la primera, los Reyes Católicos.

Como podremos llegar en tren o en coche hasta Sigüenza, en el segundo caso, te diré que la explanada de delante del alojamiento sirve de parking improvisado. Después, tendrás que tomar la maleta y arrastrarla por los adoquines centenarios para pasar la puerta que conduce a la recepción, tras subir unos cuantos escalones. En breve llegarás a uno de los paradores históricos más emblemáticos.

Paradores siempre supone un revulsivo para la economía del lugar en el que abre sus puertas y así sucedió en Sigüenza. Sin duda y a pesar de algunos posibles peros "restauradores" el gran castillo episcopal en el que hoy podemos descansar ha llegado a nuestros días gracias a la labor de Paradores. 

Exterior del Parador Sigüenza

Desde el rincón que ocupa la recepción se ve, a través de una enorme cristalera, el patio de armas. Alrededor de este se reparten las habitaciones, unas con vistas al interior y otras al precioso paisaje, mucho más montañoso de lo que yo pensaba, que rodea a Sigüenza.

La nuestra era muy amplia, con una enorme cama y decoración en tonos claros. El discreto dosel le daba aire palaciego y los gruesos muros con el suelo de barro hacían que el ambiente fuera fresco, aún sin el aire acondicionado. Esto se agradecía especialmente teniendo en cuenta que era pleno julio.


Habitación Parador Sigüenza

Por ponerle un pero a la habitación, creo que el cuarto de baño, aunque cumplía con todo lo necesario, está un poco pasado de moda. A cambio, y como gran ventaja, un amplio balcón nos ofrecía una estupenda vista de los montes circundantes y de parte del edificio del Parador.


Actualización 2021: 

En este singular año de pandemia hemos vuelto a Sigüenza durante Semana Santa. Como en esta ocasión viajábamos con nuestro no tan pequeño hijo necesitábamos la consabida cama supletoria. Nos adjudicaron una habitación superior con bonita cama de dosel y amplia zona de estar en la que se abría el sofá-cama. 

Este era lo suficientemente grande para un muchacho de 14 años alto y además nos permitía movernos con comodidad alrededor ya que era una estancia amplia. 



Parador de Sigüenza


Los 900 años de historia del lugar se aprecian especialmente en rincones únicos, como la pequeña capilla románica a la que se llega siguiendo las indicaciones en los a veces intrincados corredores del Parador.

En el Patio de Armas se sitúa una agradable terraza en la que tomar algo viendo atardecer sobre los gruesos muros. Durante los primeros meses de 2021 se ha restaurado en parte y, como se puede ver en la imagen, luce impresionante. 


Parador de Sigüenza


Si tu habitación se encuentra en el primer piso, y si no también, te recomiendo que busques la estrecha puerta que da a la parte alta de la minúscula capilla románica del castillo. Ahora se encuentra desacralizada y se utiliza para ceremonias de corte medieval o como salón de banquetes privado. Sea como sea tiene un encanto especial y si realizas la visita guiada de la localidad con Jorge, podrás entrar a verla con calma.


Parador de Sigüenza


Si en todos los hoteles me gusta curiosear y pasear por todas partes, en los Paradores esto es obligatorio. Y así, en este de Sigüenza verás que las alturas de los pisos son singulares y tendrás que subir o bajar escalones. Además descubrirás -anímate a abrir las puertas- salones tan magníficos como el llamado del trono.

Inmensas chimeneas lo presiden a cada lado, sustentado por columnas majestuosas. No es difícil imaginarse paseando en el frío invierno seguntino a personajes de nuestra historia.  La decoración, con toques castellanos, acompaña y los espacios, que son enormes, dan buena cuenta de la importancia del lugar.


Salón Parador de Sigüenza

En la cafetería podrás tomar tapas y raciones, pero será en el bonito comedor donde disfrutarás de los desayunos de la casa. Como casi siempre en Paradores, en el de Sigüenza podrás degustar dulces típicos de la zona entre otras delicias.

A la hora de comer, el menú del Parador ofrece buena relación calidad-precio con una cocina esmerada. Migas, cabrito asado al horno, huevos fritos de corral, bacalao, borrachitos seguntinos, etc. están entre las muchas delicias que ofrece la cocina del Parador de Sigüenza.

Restaurante Parador Sigüenza


Actualización 2021:

En nuestra primera estancia en el verano de 2017 no estaba abierto a los huéspedes el enorme salón de Doña Blanca. Ahora, en 2021 sí y la verdad es que impresiona por sus dimensiones y por la triste historia asociada a él.

Se dice que en una pequeña celda señalada en la pared fue cautiva Doña Blanca, esposa del monarca Pedro I El Cruel, quien haciendo honor a su nombre, tras desposarla siendo una niña, enseguida la repudió para marchar con su amante a tierras de Andalucía dejándola a buen recaudo en distintos castillos. Entre otros, este de Sigüenza.

Parador de Sigüenza



Por si todo esto fuera poco, el establecimiento ofrece muchas actividades culturales durante todo el año. Son imaginativas y van de acuerdo al calendario, con lo que los muchos visitantes de la zona tienen un aliciente más para venir hasta aquí (por ejemplo, noches de jazz o veladas literarias para conocer a importantes escritores).

Vete a Sigüenza, alójate en este lugar lleno de historia y no olvides pasearte por el pueblo de día y de noche. En línea recta desde el alcázar-castillo llegarás a la plaza mayor y a la imponente Catedral. Después, la gastronomía completará un día inolvidable.


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Lo mejor del Parador de Sigüenza: el emplazamiento histórico, la ambientación y la gastronomía.

Lo peor del Parador de Sigüenza: se echa de menos una piscina en verano y los baños podrían ser más modernos.

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