22/8/19

Cool Rooms Atocha Hotel, Madrid

El Cool Rooms Atocha hotel de Madrid es una de las mejores opciones para alojarte en la capital y pertenece a una nueva hornada de alojamientos que están abriendo en los últimos años en el centro de la ciudad.

El pasado mes de junio, en plena ola de calor, pasamos un fin de semana en el Cool Rooms Atocha y nuestra experiencia no pudo ser mejor. 


Dormir en el Cool Rooms Atocha, delicadeza en el bullicio de Madrid


Llegamos a Madrid en tren, con lo que aún es más conveniente este hotel que se encuentra a poca distancia de la estación de Atocha.

Sin embargo, yo había tenido un poco de mala pata días antes y andaba con una pierna escayolada por un hueso roto. Así que nos ahorramos el paseo y fuimos en VTC  hasta allí. Se encuentra en plena calle de Atocha, y por tanto muy a mano de lugares emblemáticos como la Plaza Mayor, la Puerta del Sol o el Retiro.

Es un barrio bullicioso este de las Letras, que se va llenando de establecimientos hoteleros modernos, pero que convive con hostales de otras épocas y personajes del Madrid más castizo. 

El Cool Rooms Atocha se sitúa en el número 34, en una casa palacio de 1852 que ha sido reformada con innegable gusto. 

El personal de recepción fue amable en todo momento y nos acompañaron a nuestra habitación, en la planta tercera.


Nuestra habitación del Cool Rooms Atocha


¿Qué se puede decir de nuestra habitación en el Cool Rooms Atocha? Pues que es una de las más bonitas habitaciones de hotel en que me he alojado... ¡y son muchas!

En primer lugar, nos sorprendió el tamaño; hay veces que los espacios no son generosos, no era este el caso; nada más entrar había una zona de estar con gran mesa de mármol y sofá (que sería la cama de Javier y ya tenía sus sábanas y toallas dispuestas). En la mesa, un bonito detalle de bienvenida en forma de bolas de chocolate.

La cama era enorme, con buenos puntos de luz para lectura, colores tenues en el cabecero y las almohadas y una banqueta a los pies para dejar la ropa.

Dos discretos armarios panelados completaban el equipamiento de la habitación, junto con una mesa con agua fresca, cafetera, etc.


Detalle de bienvenida Cool Rooms Atocha


El cuarto de baño era tema aparte. En ningún hotel hemos tenido uno tan grande, la verdad. De hecho contaba con tres ventanas que le proporcionaban gran luminosidad y se volcaban sobre el patio interior al que daba nuestra habitación. Un amplio patio ajardinado en el que se encuentra la alberca-piscina del hotel.

Pero a lo que vamos, el baño contaba con un enorme espacio central y un espejo con lavabo ancho y más que suficiente para nosotros tres. Además, los productos de acogida de Molton Brown se repartían en las repisas y en la parte de abajo del mueble-lavabo se encontraba el secador y hasta unas planchas para el pelo de la marca GHD.

Un jarrón con flores frescas daba el toque de color. En el lado opuesto a las ventanas estaba la zona de la ducha, forrada de mármol y con doble habitáculo para que dos personas se pudieran duchar tranquilamente y aparte el váter en otro espacio.



Baño del Cool Rooms Atocha Madrid


La tarea de restauración del Cool Rooms Atocha llama la atención por su calidad. Da gusto descubrir los espacios de esta casa decimonónica que contaba con su entrada de carruajes, imponente, y que terminaba en lo que ahora es el jardín.

Este espacio se agradece especialmente en días tan calurosos como los que pasamos, y allí podrás tomarte una copa o desayunar por la mañana.

Nosotros lo disfrutamos la primera tarde antes de salir a cenar, pero sobre todo la tarde del segundo día, cuando a la vuelta de nuestras visitas por el centro histórico, teníamos aún varias horas antes de la salida de nuestro tren.

Con la escayola, las muletas y los 40 grados yo iba a aguantar poco, la verdad, así que les dijimos en recepción si habría algún inconveniente para usar la piscina esa tarde en la que ya no éramos clientes alojados. No hubo inconveniente y, aunque con cierta envidia de ver a los chicos darse un baño, también agradecí poder descansar en las tumbonas en ese espacio de silencio en mitad del bullicio de Madrid.


Jardín del Cool Rooms Atocha Madrid


A la hora de comer el primer día estuvimos en el llamado 34 Pinchos, un bar asequible y con una buena carta mediterránea y muy sabrosa y que pertenece al hotel. El desayuno, sin embargo, deja bastante que desear tanto en variedad como en calidad de los productos, y no pasa de discreto.

Así pues, si estás pensando viajar a Madrid este verano o cuando sea, te recomiendo este alojamiento exclusivo por su tamaño pequeño y bien pensado, que si bien no es barato (ya no quedan hoteles "baratos" en el centro de Madrid), te ofrecerá una gran experiencia.

Un hotel ideal para una escapada de adultos, aunque, como habéis visto, admiten a niños y se portan estupendamente con ellos.


Lo mejor del Cool Rooms Atocha: su decoración y gusto en el detalle.
Lo peor del Cool Rooms Atocha: los desayunos, tienen bastante que mejorar.


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