28/2/14

Parador de Alcalá de Henares

Una de las cosas que más me llama la atención de un edificio antiguo es cuando se cambia su función original. La intervención contemporánea y cómo se realiza me parece ya de entrada valiente. Si además se logra una adaptación perfecta y una integración en el entorno ejemplar, entonces hay que quitarse el sombrero.
Y eso es lo que ha pasado en el Parador de Alcalá de Henares. Alcalá necesitaba un parador y en 2008 se inauguró en el antiguo convento-colegio dominico de Santo Tomás de Aquino, justo enfrente de la Hostería del Estudiante.

En vez de recurrir al clásico estilo castellano-añejo de bargueños y armaduras por doquier, se contrató al estudio de arquitectos madrileños Aranguren y Gallegos que le dio esa impronta contemporánea y confortable que lo hace tan atractivo.

Parador de Alcalá de Henares jardín


Dicho proyecto recibió un importante premio de arquitectura que otorga el MOMA de Nueva York a los proyectos más innovadores.


Parador de Alcalá de Henares claustro

Nuestro cuarto era amplio, lleno de detalles tecnológicos de control de luz y decorado con tonos neutros un tanto fríos. La cama, cómoda y amplísima. El baño, igualmente grande y con todos los detalles necesarios.

Hemos vuelto al Parador de Alcalá hace un par de días, en noviembre de 2017, y nuestra habitación, la 129, situada en la planta primera es bastante más amplia que la que tuvimos hace 7 años.

Dormitorio habitación 129


Contaba con una entrada separada del resto de la habitación por una puerta corredera y un pequeño vestidor a mano izquierda. Después se pasaba a la habitación, con zona de lectura y paneles japoneses en el ventanal que daba a uno de los patios en retícula del ala de nueva construcción.


Un panel abierto diferencia los espacios de dormitorio y cuarto de baño. Este era muy amplio con doble lavabo y zona de aguas con ducha, bañera y ventana, lo que le proporcionaba un montón de luz natural. El bidet y la taza del wáter estaban separados en un pequeño cubículo con puerta de cristal.




Perspectiva de la habitación 129 Parador de Alcalá


La joya del parador es el Spa, situado en la antigua capilla y con un ambiente húmedo y oscuro. Se distribuyen los espacios mediante caracolas traslúcidas donde se sitúan cabinas y duchas. Bajo un enorme cilindro de cromoterapia a modo de chimenea se ha colocado la piscina de hidromasaje. El contraste entre la oscuridad, el olor de los aceites y los colores de este espacio convierten al spa del Parador de Alcalá en uno de los spas más originales que conozco.

En el aspecto gastronómico hay que destacar que el parador cuenta con dos espacios. En el propio edificio el restaurante ofrece comidas a la carta y un menú infantil muy cuidado. En torno al claustro se desayuna como cabe esperar de un parador de esta categoría, es decir, muy bien.


Dulces en el desayuno del Parador de Alcalá


Los dulces alcalaínos, como la costrada o las rosquillas tontas y listas, están presentados como perfecto acompañamiento a la hora del desayuno en un bufé de calidad y del que sales preparado para afrontar el nuevo día.

Frente al Parador se encuentra la Hostería del Estudiante, adosada al Patio Trilingüe del edificio histórico de la Universidad de Alcalá. Es uno de los restaurantes clásicos de la ciudad que hace gala de una carta tradicional y con reminiscencias cervantinas. Además, como curiosidad, hay que añadir que la Hostería fue el segundo establecimiento de la cadena Paradores, tras la apertura en Gredos del primero allá por 1929. La Hostería era pues, un parador gastronómico, sin alojamiento.


Jardín tallado Parador Alcalá

Para finalizar el recorrido, merece la pena subir a la terraza del primer piso donde se encuentra un jardín tallado cuidadísimo que cubre la retícula de patios que reparten las habitaciones del ala nueva del edificio.


Parador de Alcalá de Henares entrada



En resumen, si viajas a la bonita Alcalá de Henares, te recomiendo alojarte en el Parador. Céntrico, cuidado y con espíritu contemporáneo que contrasta con la ciudad complutense.



Lo mejor del Parador: la situación junto a la Universidad, el ambiente y el spa.

Lo peor del Parador: a algunos les puede parecer demasiado frío aunque las tapicerías en tonos cálidos y las confortables alfombras le han dado un toque cálido con el que no contaba en 2010 cuando fuimos por primera vez.

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