28/2/14

Parador de Alcalá de Henares

Una de las cosas que más me llama la atención de un edificio antiguo es cuando se cambia su función original. La intervención contemporánea y cómo se realiza me parece ya de entrada valiente. Si además se logra una adaptación perfecta y una integración en el entorno ejemplar, entonces hay que quitarse el sombrero.

Y eso es lo que ha pasado en el Parador de Alcalá de Henares. Alcalá necesitaba un parador y en 2008 se inauguró en el antiguo convento-colegio dominico de Santo Tomás de Aquino, justo enfrente de la Hostería del Estudiante.

En vez de recurrir al clásico estilo castellano-añejo de bargueños y armaduras por doquier, se contrató al estudio de arquitectos madrileños Aranguren y Gallegos que le dio esa impronta contemporánea y confortable que lo hace tan atractivo.



Parador de Alcalá de Henares jardín


De los interiores del parador recuerdo especialmente dos espacios, el gran claustro con una terraza siempre dispuesta para tomar algo y los inmensos y anchísimos pasillos que distribuyen las habitaciones mediante paneles de madera.

Parador de Alcalá de Henares claustro




Nuestro cuarto era amplio, lleno de detalles tecnológicos de control de luz y decorado con tonos neutros un tanto fríos. La cama, cómoda y amplísima. El baño, igualmente grande y con todos los detalles necesarios.

La joya del parador es el Spa, situado en la antigua capilla y con un ambiente húmedo y oscuro. Se distribuyen los espacios mediante caracolas traslúcidas donde se sitúan cabinas y duchas. Bajo un enorme cilindro de cromoterapia a modo de chimenea se ha colocado la piscina de hidromasaje. El contraste entre la oscuridad, el olor de los aceites y los colores de este espacio convierten al spa del Parador de Alcalá en uno de los spas más originales que conozco.

Parador de Alcalá de Henares habitación


En el aspecto gastronómico hay que destacar que el parador cuenta con dos espacios. En el propio edificio el restaurante ofrece comidas a la carta y un menú infantil muy cuidado. En torno al claustro se desayuna como cabe esperar de un parador de esta categoría, es decir, muy bien.

Frente al Parador se encuentra la Hostería del Estudiante, adosada al Patio Trilingüe del edificio histórico de la Universidad de Alcalá. Es uno de los restaurantes clásicos de la ciudad que hace gala de una carta tradicional y con reminiscencias cervantinas.

Parador de Alcalá de Henares retícula y patio


Para finalizar el recorrido, merece la pena subir a la terraza superior, donde se encuentra la piscina y que permite observar un jardín de piedra cuidadísimo que cubre la retícula que forman las habitaciones vistas desde el exterior.

Parador de Alcalá de Henares entrada




En resumen, si viajas a la bonita Alcalá de Henares, te recomiendo alojarte en el Parador. Céntrico, cuidado y con espíritu contemporáneo que contrasta con la ciudad complutense.


Lo mejor del Parador: la situación junto a la Universidad, el ambiente y el spa.
Lo peor: a algunos les puede parecer demasiado frío.

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