16/11/14

Otoño en París: por la Rive Gauche

¿Por qué Otoño en París? Pues por una razón de "peso". La mayoría de las veces que he visitado París ha sido en otoño. De hecho, en todas las ocasiones menos en una, los viajes a París han coincidido en estos meses y la visión de la Ciudad de la Luz que tengo en la mente y en las fotos es siempre otoñal.

Y de todas las zonas de París mi favorita es la Rive Gauche, la Orilla Izquierda llena de paseos, de jardines y de atractivos quizá más alejados de la "grandeur" de la Orilla Derecha y sus grandes bulevares.

Por eso, empiezo hoy este recorrido sentimental y otoñal por esta orilla izquierda, inconformista y rebelde en los años 60 y siempre intelectual (con la Sorbona a la cabeza).

1. Comencemos el paseo por el Barrio Latino y alrededores en un monumento con mayúsculas: el Panteón que construido en honor de Santa Genoveva y por encargo de Luis XV al célebre arquitecto Soufflot es ejemplo y prototipo del Neoclasicismo. Con la llegada de la Revolución se secularizó y pasó a convertirse en panteón de los prohombres de Francia que están enterrados en su cripta: Víctor Hugo, Voltaire, Zola, etc.


París Rive Gauche Panteón


A la puerta del Panteón, dándose uno la vuelta puede verse la Torre Eiffel más allá de los Jardines de Luxemburgo al final de la calle. Pero eso viene luego.

Ahora que estamos en el corazón del Barrio Latino, podemos optar por acercarnos a unas calles encantadoras que se sitúan muy cerca de aquí y que pertenecen a la vecina zona del Jardin des Plantes. Es esta una zona popular, con un mercado diario muy animado en la calle Mouffetard y con la plaza de la Contrescarpe llena de restaurantes y cafés.

Después de tomar un café en esta bonita plaza podemos regresar al meollo del Barrio Latino y visitar uno de mis museos favoritos: el Museo de Cluny, una joya poco conocida situada en el antiguo palacete gótico del abad cluniacense, que tanto poder tuvo. La posibilidad de visitar una de las pocas residencias que quedan de esa época y la colección de arte medieval que alberga, sólo se ve superada por el placer que da contemplar la serie de tapices de la Dama del Unicornio, tan bellos como enigmáticos.

No debemos dejar de pasear por el Boulevard St-Michel, lleno de librerías, cafés y antiguos cines, así como por la calle St. Severin, donde se encuentra la casa más estrecha de París. El Sena con sus "quai" o muelles también atrae al paseante, que si es bibliófilo o simplemente curioso no dudará en visitar la mítica librería "Shakespeare and Co" o los puestos de "bouquinistas" con sus revistas, postales y libros antiguos.


2. El segundo paseo que os propongo, siempre por la orilla izquierda del Sena, transcurre entre uno de los jardines más bonitos que conozco y un museo extraordinario.

Comencemos el recorrido en el jardín, bueno, mejor dicho en los espléndidos y parisinos Jardines de Luxemburgo que albergan a la vez espacios para niños, decoración floral cuidada, un estanque donde hacer navegar barquitos que se pueden alquilar y el edificio que acoge el Senado de Francia. ¡Casi nada!


Paris Rive Gauche Jardines Luxemburgo



En otoño, siempre que he estado en este Jardín, las macetas enormes que adornan por doquier se dibujan en bellas tonalidades ocres y rosas. Las sillas de metal verde invitan a sentarse un rato, siempre y cuando no estén mojadas por la lluvia parisina, y la bella fuente de Médicis, construida para María de Médicis regente de Francia y oriunda de Florencia, completan el entorno de jardín, parque y compendio artístico del siglo XVII que es este lugar en pleno centro de París.


Tras disfrutar de este rincón encantador, podemos ir callejeando por los alrededores del Teatro del Odéon y de la iglesia de St. Sulpice en dirección al Boulevard Saint Germain que, junto con la iglesia homónima, da nombre a este barrio maravilloso. Los cafés que fueron famosos gracias al movimiento existencialista de los años 50 siguen hoy atrayendo a visitantes e intelectuales y especialmente famosos son el Café de Flore que se reparte la gloria con Les Deux Magots y la Brasserie Lipp. El boulevard y las calles de alrededor tienen innumerables tiendas cuidadas, con escaparates perfectamente montados y lugares tan especiales como la rue Verneuil y la propia iglesia de Saint-Germain-des-Prés.

Esta pequeña iglesia es la más antigua de París y la actual construcción proviene del siglo XI aunque con muchos arreglos posteriores. Entre otras figuras ilustres, en ella está enterrado el filósofo René Descartes.

Si desde aquí nos dirigimos hacia el Sena, pronto llegaremos a uno de los imprescindibles de París: el Museo d'Orsay, el museo que, situado en una antigua estación de tren, alberga una de las mejores colecciones de arte del siglo XIX. Es famoso por su colección de maestros del Impresionismo y del Post-Impresionismo que se ubica en los pisos superiores, pero también merece la pena darse un paseo por las obras de los pintores románticos y realistas de las primeras plantas.


Paris Rive Gauche reloj



Desde la cafetería del Museo se tiene una magnífica vista del otro lado del Sena, nada más y nada menos que los Jardines de las Tullerías y el Museo del Louvre. Pero eso ya es otro paseo.


3. Nuestro tercer y último recorrido por la Rive Gauche nos va a llevar desde los Inválidos hasta la Torre Eiffel, dos emblemas de París, muy visitados (sobre todo la segunda) y que merecen mucho la pena en toda visita parisina.

El llamado Hotel des Invalides fue encargo de Luis XIV para albergar a los veteranos de guerra, mutilados y enfermos que no tuvieran recursos. Hoy en día, la inmensa explanada junto al Sena que abarca da idea sobrada de la grandeza de los proyectos del "Rey Sol".

Este edificio alberga varios museos, como el del Ejército y el de Plans-Reliefs. A la iglesia del Dome, que corona la construcción con su cúpula dorada, se accede por la parte de atrás, por la Avenue de Tourville. Encargo también del mismo monarca al arquitecto Masart, se iba a reservar para uso exclusivo del rey y serviría como su mausoleo. Tras la muerte de Luis XIV se abandonó esta idea y en 1841 Luis Felipe decidió que serviría para acoger los restos de Napoleón y otros grandes militares franceses.


Paris Rive Gauche vista



En los alrededores de los Inválidos se encuentran varios edificios reseñables  que pueden interesar al visitante: el Hotel Matignon, residencia oficial del primer ministro de Francia, con el jardín privado más grande de París; la Asamblea Nacional, junto al Sena, actualmente Cámara Baja del Parlamento francés; por último, el interesante Museo Rodin, que se sitúa en la que fue residencia del gran escultor, quien a su muerte donó al estado francés el edificio con las obras expuestas.

Podemos llegar hasta la Torre Eiffel caminando por la orilla del Sena y admirando los bellos puentes que, como el de Alejandro III unen el lado izquierdo del río con el derecho; también podemos callejear por calles residenciales tranquilas y con tiendas curiosas y cuidadas. Este barrio o distrito, el VII, destaca por ser una zona elitista y de las más caras de la capital, y no es de extrañar que aquí vivan personalidades conocidas de la vida sociopolítica francesa.

Si nos animamos a ir por la "parte de atrás", tendremos la magnífica vista que de la Torre Eiffel nos ofrece, de repente, la explanada del Campo de Marte.



Paris Rive Gauche Torre Eiffel



La gran dama de hierro francesa fue fuente de polémica entre los personajes más tradicionales durante su construcción. Muchos abominaron de esta construcción de hierro y algunos como Paul Verlaine daban un rodeo "para no verla".


La visita a la Torre es casi ineludible, aunque un poco pesada por las enormes colas que hay que hacer. Incluso aunque se lleve la entrada comprada con antelación, cosa que recomiendo, hay que hacer cola, menos, pero también lleva un buen rato de espera. Como las veces que he ido hacía bastante frío y viento, en alguna de las plataformas más altas era casi imposible dar toda la vuelta.

Los próximos visitantes tendrán la oportunidad de sentir el vértigo que proporciona el suelo de cristal que han inaugurado recientemente en la primera planta.

Para terminar este recorrido por la Rive Gauche recomiendo, si estamos en la Torre Eiffel, cruzar el Sena hasta la Plaza del Trocadero. Allí, en el Palacio Chaillot, las vistas más famosas de París nos están esperando.


Datos prácticos:

- Para movernos por París: la tarjeta "Paris Visite" nos ahorrará dinero y colas para tomar el metro, el bus y el RER (cercanías). Las distancias a veces se hacen muy muy largas en esta gran ciudad. La tarjeta es válida para 2, 3 y 5 días y se activa desde el primer momento que se usa. Se compra en las estaciones de metro, aeropuertos y oficinas de turismo.


- Para visitar museos y otros monumentos ahorrándonos colas y dinero: la Paris Museum Pass merece la pena, ya sólo por evitar las largas filas que se forman a la entrada de museos como el de Orsay o el Louvre. Se puede comprar on-line, así como en todos los monumentos que abarca. Hay entrada preferente para los portadores de esta tarjeta, que puede ser de 2, 4 ó 6 días. De los monumentos recorridos en este post entrarían en esta tarjeta los siguientes: el Panteón, el Museo de Cluny, el Museo d'Orsay, los Inválidos y sus distintos espacios y el Museo Rodin. La Torre Eiffel va aparte.

- Recomendaciones para viajar con niños a Parísen este post podréis encontrar varias ideas útiles para hacer a los pequeños viajeros más amena la visita parisina.

8 comentarios :

  1. me encanto este post, paris es para escribir muchos post, por cada rincon tienes historias, monumentos y arte amo Paris

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    1. Gracias Ale. No me extraña que ames París, yo también. Hay gente a la que no gusta y quizá sea verdad que tiene una cara "oculta" al visitante más cutre, más sórdida, pero...¿qué gran ciudad no la tiene?
      Volvería una y mil veces a París...

      Un abrazo.

      Cristina.

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  2. Preciosas fotos de un lugar que tiene un encanto especial en otoño. Me ha gustado mucho tu post, es muy interesante y con tips muy útiles :-)

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    1. Gracias Mauxi. Ja, ja y además es verdad que tiene encanto en otoño, salvo la primera visita que hice hace muchos años en Semana Santa, el resto han sido en otoño, así que es la perspectiva que tengo de París. ¡y me encanta!

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  3. Ainssss el otoño, sus colores, esa especie de niebla... me encanta!
    Cualquier ciudad en otoño es mágica pero Jó! como luce París. Tendré que ir porque la visité en primavera y ya me encantó.

    Saludotes!

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    1. París luce preciosa en cualquier época pero en otoño todo tiene una pátina especial con esos colores, las hojas caídas y....el frío, la lluvia y el cielo nublado, eh? Todo no va a ser igual de bonito. Ja, ja . Pero es verdad París es París.

      Un saludo.

      Cristina.

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  4. Me encanta París y yo siempre he estado en primavera. Cada vez hay algo nuevo que me sorprende. Así que habrá que volver para recorrer los paseos que nos aconsejas, pero en otoño ;) Saludos

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    1. Pues yo tendré que ir en primavera para verla de otro lado!!

      Gracias Miryam.

      Un saludo.

      Cristina.

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