20/1/15

Museo del Pueblo Noruego


El Museo del Pueblo Noruego es lo que podemos llamar un museo etnográfico y social. Si lo que queremos es aprender acerca de la vida del pueblo noruego a través de los siglos y de sus tradiciones, forma de vida y edificios, este es el lugar adecuado.

La entrada a este peculiar museo se sitúa a apenas 100 metros de la de otro lugar más que recomendable: el Museo de los Barcos Vikingos. Se encuentra enseguida y desde el minuto primero en el que se traspasa el torno, se vuelve para atrás por lo menos un siglo.

Es el museo al aire libre más grande de Europa y también el más antiguo, ya que se fundó en 1894 por Hans Aall. Era la época del resurgimiento del sentir nacionalista noruego que se plasmó también en otras artes, como en la música de Grieg.

A través de una gran plaza señorial con edificios diversos y una fila de árboles podemos iniciar nuestra andadura por este lugar que se disfruta doblemente: no sólo por lo que vas viendo sino también por lo agradable del paseo.


Plaza central del Museo del Pueblo Noruego
Plaza central del Museo.

En uno de los edificios de la plaza pudimos ver dos exposiciones muy interesantes: una sobre la vida en la Laponia noruega a lo largo de los siglos; ropa, fotografías, objetos originales e incluso grabaciones nos introdujeron a un pueblo que vivió durante un tiempo minusvalorado y al que ahora se quiere rehabilitar y dar todo su valor. La otra exposición era de objetos cotidianos y se centraba especialmente en juguetes de distintas épocas.

Tradiciones laponas
La vida religiosa en Laponia a principios el siglo XX.

Tras ese recorrido por la historia en un espacio cerrado, comenzó nuestro paseo en un día de junio especialmente brillante y caluroso. Entre árboles verdes subimos por un sendero, y de vez en cuando aparecían edificios de madera a los que nos asomábamos o entrábamos: esa era la gracia, cada uno tenía una finalidad diversa que había que descubrir con curiosidad, pasando al interior. Así sucedió por ejemplo en una antigua escuela con sus bancos, una estufa, una enorme pizarra, etc.

Un poco más arriba de la escuela, siguiendo las indicaciones del camino, se llega a una de las joyas del museo: la iglesia de Gol.


Iglesia de Gol
Ante la magnífica Iglesia de Gol.

Esta preciosa iglesia de madera se construyó en 1200 en Hallingdal y es una de las pocas que quedan de este peculiar estilo escandinavo en toda Noruega. El interior asombra por la oscuridad y la placidez. Unos bancos permiten la tranquila observación, y eso hicimos nosotras. Así, sin prisa, se descubren innumerables pinturas en la oscura madera, representaciones bíblicas sencillas, algo ingenuas y muy descriptivas. Una verdadera maravilla.

Ya cuesta abajo, por caminos y entre vegetación llegamos a una zona de granjas y de entornos rurales. Entre los más sorprendentes se encuentra el grupo de Setesdaltunet, zona del sur de Noruega, y que agrupa unas cuantas construcciones de madera, con los tejados sembrados de hierba y abiertas al público dos de dichas edificaciones.

Las escaleras de los edificios son buen lugar de reposo y parón en el recorrido por este museo mágico.

Setesdaltunet
Conjunto de edificios de Setesdaltunet.

Una de las cosas más interesantes del museo es, como ya he mencionado, que algunos edificios están habitados. En el interior de alguna de estas casas antiguas te encuentras sorpresivamente (a veces dando un pequeño respingo) en la penumbra una figura vestida con traje tradicional y realizando tareas propias de siglos anteriores: hilanderas, panaderas, guías de carruaje, etc.


Hilandera
Hilandera en el interior de una casa tradicional. 

Con la chica que hilaba en el interior de una casa tuve ocasión de hablar y fue realmente agradable. La cama de madera, sobre tarima, estaba pintada con vivos colores que formaban tramas geométricas y había una cuna que se mecía desde el techo. Recuerdo que hacía mucho calor, alimentado por las brasas de la gran chimenea.

En el paseo podemos encontrarnos también con ejemplos de patios rectangulares que se encuentran en la zona de Hallingdal. Aquí el edificio más antiguo data del siglo XVII.

Una gran explanada llama la atención al visitante. Se sitúa en la zona de granjas del museo y suele acoger espectáculos de danza y celebraciones como la del solsticio de verano.

Gamlebyen
Señoriales edificios entre rosales en la zona de Gamlebyen.

Tras el recorrido "rural" pasamos a una zona urbana: Gamlebyen. Esta parte se ha creado con edificios de la antigua Cristianía (Oslo) y también de otras poblaciones. Aquí nos podemos encontrar diversos edificios: desde un antiguo banco, pasando por una gasolinera típica de la década de 1920 o bien una mansión dieciochesca. Nos gustó mucho la tienda de "coloniales" que parece un "portal en el tiempo"; allí compramos un regaliz riquísimo.

Tienda de coloniales
Interior de la tienda de coloniales. Preciosa, ¿verdad?.

Finalizó nuestro recorrido por el Norsk Folkemuseum en la plaza central, donde lo habíamos iniciado un buen rato antes. Sin duda, fue una de las visitas más interesantes de nuestro ajetreado fin de semana en Oslo y no puedo dejar de recomendarla, ya que de un modo casi inadvertido se aprende mucho de un país tan distinto al nuestro como es Noruega. Y eso es viajar, en este caso en el tiempo.



Datos prácticos del Museo del Pueblo Noruego

Cómo llegar: en verano, nosotros tomamos el transbordador, desde el muelle que está delante del ayuntamiento de Oslo, hasta Bydgoy. Otra opción es coger el autobús número 30.

Horario de visitas:

Invierno: de lunes a viernes entre las 11:00 y las 15:00. Fines de semana entre las 11:00 y las 16:00.
Verano: 10:00-18:00 todos los días.

Precio: adultos 120 NOK y niños 40 NOK (menores de 6 años gratis).





2 comentarios :

  1. Que morriña me está entrando, estuve en la entrada pero no pudimos entrar porque mi marido se encontraba fatal y volvimos al hotel... pero al menos me quedo con vuestra visita virtual :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vaya por Dios!...Ya tenéis una razón para volver a Oslo.

      Un abrazo.

      Cristina.

      Eliminar

Muchas gracias por dejar tu comentario en Ida y Vuelta.