5/2/18

Ieronimus, recorre las torres medievales de la Catedral de Salamanca

Visitar Ieronimus es ver las Catedrales salmantinas desde un punto de vista único y singular. El conjunto formado por las torres se aprecia desde la distancia según vas llegando a Salamanca. El perfil salmantino del río Tormes, las torres de la Catedral, Clerecía y San Esteban conforman ese paisaje urbano de siglos de historia.

Ieronimus es una visita muy recomendable que ha ido creciendo a lo largo de los años y ha recuperado espacios únicos desde los que tener una visión especial no sólo de la sede catedralicia, sino de toda la ciudad. 

Hoy os lo muestro para que lo tengáis en cuenta a la hora de visitar Salamanca, y si sois de allí y no lo conocéis, os animéis a hacer este peculiar recorrido.

Catedral Vieja



La entrada a Ieronimus hay que buscarla cerca de la cuesta de Tentenecio, por una pequeña y discreta puerta abierta en la llamada Torre Mocha.

Esta entrada se abrió en el siglo XVII para permitir el acceso al personal de la Catedral y se llama Estancia de la Mazmorra porque antes fue prisión inaccesible desde el exterior. Aquí está la taquilla y una pequeña tienda de recuerdos.


Torre del Gallo y Torrel del reloj Ieronimus


Según empezamos el recorrido pasamos por la Estancia del Carcelero ya que se supone fue habitada por el vigilante de la prisión catedralicia. Mi padre aún recuerda de cuando era pequeño estas habitaciones que visitó alguna vez y que eran habitadas por los campaneros y demás personal de la Catedral.

Vista desde la Sala del Alcaide


Desde la Sala del Alcaide tenemos una de las vistas interiores más bonitas de la Catedral Vieja de Salamanca. Desde los pies de la nave románica, se abre un balcón en altura que permite apreciar las tres naves románicas y, al fondo el maravilloso retablo tardogótico de Fernando Gallego (autor también de nuestro peculiar "Cielo").

El Alcaide salmantino asistía a los oficios religiosos desde este palco privilegiado, de ahí su nombre. Mientras que esta sala está dedicada a la música en la Catedral, la de la Torre Mocha ofrece parte del archivo catedralicio a los visitantes.

Desde el interior de esta torre (que no se llegó a desmochar nunca, ya que era de tipo defensivo desde un principio de su construcción), tenemos el primer acceso privilegiado que nos ofrece Ieronimus: salir a su terraza.

El antiguo Palacio Episcopal en la plaza de Plá y Deniel y mirando entre las almenas a la izquierda el río Tormes, el campo a lo lejos, son algunas de las vistas únicas que tendremos desde esta terraza singular. La enorme Torre de las Campanas se levanta amenazante si subimos la vista y un poco hacia atrás la del Gallo nos ofrece toda su singularidad románica.


Recorrido de Ieronimus


Pasando por la Sala Alta, en la que nos cuentan la situación de las estancias antes de su restauración, llegamos a las pasarelas que nos permiten acercarnos a la Torre del Gallo, por su veleta, y que pertenece a los singularísimos Cimborrios del Duero (tal y como estudié hace tiempo en los que entran los de Zamora, Toro y Plasencia), que cuentan con influencia bizantina en su construcción.

Además de ver de cerca esta torre singular y decorada con escamas, podemos "ver" la planta de la Catedral Vieja desde arriba, apreciando volumétricamente lo que muchas veces es difícil de observar en planta dibujada. Las tres naves con la central más elevada se ven perfectamente, mientras que apreciamos la obra de la Catedral Nueva, pegada a la Vieja.


Gárgola y ábside de la Catedral Vieja



Catedral Nueva


Desde estas pasarelas exteriores tenemos también acceso al triforio o galería de la Catedral Nueva en una vista algo vertiginosa pero espectacular del templo que tantos estilos conoció en su construcción.

La sensación de estar en un sitio único se incrementa con la amplitud espacial del templo, sus columnas, la anchura de las naves, la vista de los dos órganos enfrentados y del coro, así como de las marcas aún presentes del devastador terremoto de Lisboa de 1755. Diversas grapas de hierro impiden que las piedras se separen demasiado, mientras que algunos sillares aparecen rodeados por grietas de impresión.


Catedral Nueva, detalle de medallón


Si, además, tenéis la suerte de realizar esta visita en día soleado las vidrieras lucirán brillantes y la sensación de ingravidez provocada por la luz tamizada será aún más sorprendente.

Tras rodear las tres naves accederemos a otras terrazas exteriores que nos van a proporcionar una vista muy diferente de la ciudad de la Catedral.


Catedral Nueva desde la galería


Entre elementos decorativos góticos (pináculos, gárgolas, arbotantes etc.) llegaremos a un espectacular observatorio sobre la Plaza de Anaya salmantina a nuestra derecha, los Dominicos más allá,  la iglesia de San Sebastián enfrente (parroquia de la Catedral), la calle de la Rúa directa a la Plaza Mayor y, a nuestra izquierda las no menos impresionantes torres de la Clerecía (que también hay que visitar).

¡Ah!, tampoco debemos olvidarnos del singular claustro de la Universidad, que se divisa perfectamente desde esta terraza.

Difícilmente podréis tener una vista más bella de Salamanca, que desde este lugar. Sólo por ello merece la pena subir a Ieronimus.

Al regresar de vuelta, os recomiendo subir a las distintas estancias de la Torre de las Campanas. Las llamadas Sala de la Bóveda, la del Reloj y la que acoge el conjunto de Campanas se visitan poco a poco usando el acceso en ascensor de una sola dirección. Hay que tener paciencia, ya que cada pocos minutos el elevador realiza el recorrido bien de subida, bien de bajada.

En la parte más alta de la Torre se encuentran las campanas y desde ella, asomándonos podremos circunvalar toda la ciudad salmantina.


Vista desde lo alto de la Catedral Nueva


Información práctica sobre Ieronimus

Entrada por la Torre Mocha.

Horario:

Enero y febrero: de 10:00-18:00

Marzo a diciembre: de 10:00- 20:00

Precio: 3.75€ por persona

Consultar horario de visitas nocturnas en la oficina de turismo.

4 comentarios :

  1. Muy interesante! Hermosas fotos. Lástima no haberlo sabido antes... estuvimos en setiembre pasado. Quizá otra vez!
    Me queda la duda acerca del nombre... es una visita adicional? Raro que no nos enteramos... pero Salamanca es tan vasta que dos o tres días no alcanzan!

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  2. ¡Que pasada Cristina!

    He viajado 3 o 4 veces Salamanca a lo largo de mi vida y jamás he hecho esta visita y, por lo que veo, lleva ya unos cuantos años. Siempre me ha alucinado eso de recorrer los monumentos desde un punto de vista diferente y es que además las vistas son increíbles. Esta me la apunto y ojalá lo hagan algún día con la Catedral de Burgos.

    Un saludo ;)

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  3. Muy interesante las info, hay unas vistas muuuuuuy interesantes para hacer fotos :) un saludo

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  4. Si que tiene contenido la catedral de Salamanca :) Estuve por ahí hace mucho tiempo, creo que va siendo buen momento para volver. Bueno, cuando mejore el tiempo jaja. ¡Un saludo!

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