20/9/18

Qué hacer en Lisboa: diez experiencias diferentes

Lisboa es una ciudad con una personalidad especial. Conviene regresar a ella de vez en cuando para ver cómo va asumiendo los cambios. Hace un mes estábamos en Lisboa y hoy os traigo un pequeño recopilatorio de qué hacer en Lisboa a través de diez experiencias diferentes.

Claro que hay que ir a los Jerónimos, pasear por la Baixa y visitar la Plaza del Comercio, pero Lisboa da para eso y mucho más. Por eso este post, para contaros 10 cosas que harán de tu visita a la capital portuguesa una experiencia si cabe aún más singular.




DIEZ EXPERIENCIAS DIFERENTES EN LISBOA


Qué hacer en Lisboa Museo Nacional de Azulejos


1. Museu Nacional do Azulejo

Sí, ya sé que no está en el centro de la ciudad, pero te aseguro que merece mucho la pena tomar un autobús y acercarse hasta el Convento de la Madre de Dios para disfrutar de este lugar tan singular.

Fue fundado por Doña Leonor, viuda del rey Joao II a principios del siglo XVI. Si el edificio merece ya por sí una visita por su singular belleza, ahora es aún más especial convertido en el Museo Nacional de Azulejo.

De arriba a abajo se recorre el origen de este arte tan vinculado a la esencia de Portugal. Especialmente particular es la vista de Lisboa en forma de mural. Data del siglo XVIII, pero es anterior al terremoto que asoló la ciudad en 1755, con lo que podemos ver una visión de lo más singular de cómo era la ciudad y lo que quedó de ella y que es perfectamente reconocible.


2. Lx Factory 


Supe de la existencia de la Lx Factory viendo una foto de Maruxaina, bloguera amiga y amante de Portugal. 

Se trata de una recuperación singular de un espacio degradado y que ha sido reconvertido en un lugar único, repleto de galerías de arte, restaurantes, tiendas artesanales, etc. 

Se encuentra en el barrio de Alcántara, bajo el puente "25 de abril" y nosotros lo visitamos de noche. Llegamos en el tranvía que se dirige a Belém y seguimos las indicaciones del móvil. Algunas tiendas estaban cerradas pero encontramos abiertos lugares como la maravillosa librería Ler Devagar o la pastelería Landeau Chocolate, donde probamos su riquísima tarta.

Lx Factory Ler Devagar



3. Un teatro romano donde menos te lo esperas

No recordaba yo que en Alfama hubiera un teatro romano. Quizás hace 18 años, la penúltima vez que estuve en Lisboa, no estuviera recuperado.

La cosa es que, subiendo las cuestas que hay detrás de la Catedral o Sé nos encontramos este espacio cargado de historia y totalmente inesperado. 

Teatro romano Lisboa

Las máscaras del teatro clásico que decoran los muros protectores te marcan el lugar. Fue construido en la época de Augusto y abandonado en el siglo IV. Apareció tras los destrozos causados en el barrio de Alfama por el terremoto de 1755 y hoy en día forma parte del Museo de Lisboa.


4. Museu Nacional de Arte Antiga

Tenía yo grandes recuerdos de este museo situado a orillas del Tajo. Así que este año hemos vuelto y lo hemos redescubierto. Está en la rua Das Janelas Verdes (¡cómo me gusta este nombre!) y desde luego merece mucho la pena dedicarle un rato.

En él encontrarás una estupenda colección de arte europeo con obras de artistas tan singulares como El Bosco, Memling o Durero. Pero también disfrutarás de pintura y escultura portuguesas. Entre todas las obras nacionales destacan los "Paneles de San Vicente", obra singular atribuida a Nuno Gonçalves y pintada a finales del siglo XV.

Paneles de San Vicente en Museu Nacional de Arte Antiga


Si quieres descansar un poco, te recomiendo que salgas al precioso jardín del museo, desde el que además tendrás una magnífica vista del Tajo.

Un remanso de paz ideal para desconectar del ajetreo lisboeta.


5.  El Mercado de la Ribera

Este clásico mercado lisboeta que se inauguró a finales del siglo XIX ha sido reconvertido en 2004 en centro gastronómico donde comer muy bien.

Podrás elegir entre comer en establecimientos de cocineros con estrella Michelín, pasando por helados especiales o comprar conservas portuguesas típicas. 



El ambiente es realmente bueno y la oferta muy amplia. En las amplias mesas corridas podrás probar alguna de las muchas exquisiteces que allí venden. Además, el horario es muy amplio, así que no hay excusa para que se te pase la hora de comer o de cenar con el estómago vacío. 


6. Buscar las curiosas estatuas que se reparten por todo el centro

Ya sabéis de mi gusto por las estatuas. No tanto por esas solemnes de reyes o grandes personajes que, por cierto, en Lisboa miran siempre hacia el Tajo; sino por las que cuentan pequeñas historias relacionadas con el lugar en el que se encuentran.

Y en Lisboa hay muchas de estas, seguro que me he dejado bastantes en el tintero, para una próxima ocasión.

Aquí os dejo las fotos de la fadista que hay en la entrada de la Estación del Rossío, de Chiado, el poeta Antonio Ribeiro que dio nombre al barrio y de los "calceteiros" que colocaron, y siguen cuidando, el pavimento lisboeta.

Estatuas de Lisboa: cantante de Fado



Chiado


Calceteiros


7. Una iglesia muy sufridora

El Convento de Santo Domingo, que se encuentra a dos pasos de la famosísima Plaza del Rossío, es un ejemplo de lo que supuso el terremoto de Lisboa del que ya hemos hablado. 

De origen medieval, el convento e iglesia dominica fueron casi totalmente destruidos y además hubo innumerables fallecidos debido a la gran presencia de fieles por la festividad de Todos los Santos. Al terremoto (se dieron tres temblores de gran magnitud a distintas horas) hubo que añadirle incendios y un tsunami. Cuesta comprender lo que debió suponer para la ciudad de Lisboa que quedó prácticamente destruida.

Esta iglesia dominica fue reconstruida después aprovechando lo poco que había quedado. Sin embargo, en 1959 fue de nuevo víctima de un incendio. 

Lo curioso de ella es que tras este último desastre se decidió abrirla al público mostrando todas las heridas. Ese efecto de ruina hace que sea una visita de lo más sobrecogedora en plena Baixa lisboeta.



Iglesia de los Dominicos


8. Museu Calouste Gulbenkian

Si te gusta el arte no hay excusa para dejar de lado este museo creado por el armenio Calouste Gulbenkian gracias a todas sus colecciones y sus variados gustos.

Tendrás que ir en metro hasta Praça de Espanha y allí, frente a nuestra embajada, te llamará la atención el singular edificio rodeado de jardines que no parece guardar tantos tesoros desde fuera.

Museu Calouste Gulbenkian


Prepárate para una mañana o tarde dedicada a él ya que cuenta con dos edificios: uno de arte contemporáneo y otro con arte que abarca desde el antiguo Egipto, pasando por todas las épocas: Rodin, los Pre-rafaelitas, Rembrandt o Rogier van der Weyden están presentes en este museo singular.

El jardín que lo rodea, de inspiración japonesa, es otro lugar ideal para el descanso. Una gran combinación la de los museos con jardines propios y relajantes.


9. Hacer una ruta de tiendas algo especial

Pero no para entrar en ellas solamente sino, y sobre todo, para observar las fachadas modernistas y singulares de cada una. 

En la Baixa encontrarás muchas que llamarán la atención con poco curioso que seas: desde el animatógrafo ahora peep-show, pasando por joyerías, una tienda minúscula de guantes o un restaurante muy peculiar.

Sólo hay que pasear y disfrutar de este museo modernista al aire libre. 

Tiendas Au Bonheur des dames


A Camponeza

Animatógrafo do Rossio



10. Acabar por todo lo alto

Pues sí, no debemos olvidarnos de los maravillosos miradores lisboetas. Entre todos los posibles uno de mis favoritos es el de Graça en Alfama.

Disfruta de la impresionante vista que tendrás desde él y no dudes en entrar en el precioso convento que le da nombre. Es de esos lugares casi solitarios aunque estén a dos pasos de otro muy turístico (el mirador). Puro contraste, como tantas cosas en Lisboa. 

Convento de Graça



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6 comentarios :

  1. Que viaje tan bien aprovechado Cris. La visita al Factory solo por la librería ya merece la pena.
    Tomo nota de los museos, tengo qur hacer una escapada para conocerlos.
    Un abrazo!!

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    1. Gracias María por haberme mostrado la Factory, es un lugar realmente peculiar y creativo. Los museos de Lisboa merecen la pena y hoy en día, que tan de moda está la ciudad, son un remanso de paz.

      Un abrazo.

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  2. La verdad es que no hice ninguna de esas cosas cuando visitamos Lisboa, unas por desconocimiento, otras por falta de tiempo...es bueno saber que tenemos cosas pendientes...una escusa más para volver.

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    1. ¡Claro, Héctor! Siempre es buena cualquier excusa para volver a una ciudad que cada vez está mas bonita.

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  3. Una manera muy personal de visitar Lisboa, que a nosotros, nos ha encantado. La que es una de nuestras ciudades favoritas suena muy bien respirada y contada desde otro punto de vista que no el de los sitios masificados. El museo del azulejo, no lo conocemos, tomamos nota, aunque si que hemos visto uno parecido en Oporto.
    Nos has entrado ganas de volver a Lisboa, a ver si podemos viajar pronto de nuevo.
    Un abrazo viajera,
    Eva y Carmelo

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    1. Lisboa, a pesar de estar tan aparentemente conocida, es siempre fuente de sorpresas. Y tras pasar tantos años desde la última visita, aún más.

      Os animo a volver y mirarla con ojos diferentes.

      Un abrazo a los dos.

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