16/1/23

Parador de León

El Parador de León, también conocido como Hostal San Marcos, es uno de los más emblemáticos de la red por su valor artístico y hostelero. Ha sido sometido a una reciente remodelación y se ha convertido, una vez más, en uno de los mejores del grupo Paradores. Sin duda, un revulsivo para la bella ciudad de León y una nueva excusa para viajar hasta ella. 


Parador de León: dormir entre la historia y el arte contemporáneo


Si me preguntaran qué tres visitas hacer en León lo tengo claro: la Catedral, San Isidoro y San Marcos. Y eso sin desmerecer otros lugares repletos de historia e interés ya que León es una de las ciudades con más cosas que contar de toda Castilla y León. Y eso es mucho decir.

El recorrido por el Parador de León lo vamos a afrontar desde tres aspectos diferentes: el de hotel recién remodelado, el de espacio expositivo de contrastes entre el arte contemporáneo y el moderno y, por supuesto, como monumento en sí mismo. Las tres visiones se complementan y lo enriquecen. De hecho, con la reforma actual se le ha dado el valor merecido a la impresionante colección de arte contemporáneo que atesora, pero no se dejan de lado los espacios históricos. Así que sólo desde esas tres miradas tendremos la singularidad global de este alojamiento, que es mucho más que un Parador. 


Parador de León


Dormir en el Parador de León

La recepción del Parador de León se encuentra según entras a la izquierda en uno de los muchos espacios históricos a los que se ha dotado de una nueva vida: el refectorio del convento. Podrás entrar con el coche hasta la misma puerta a través de una vía de acceso estrecha que parte de la rotonda a mano derecha del Parador. Si tienes dudas lo mejor es llamar para que te indiquen "en directo". 

Después, tras descargar el equipaje, hay que rodear el edificio para llegar al parking al aire libre y de gran tamaño con el que cuenta el Parador. No sólo tiene una gran cantidad de espacio para los huéspedes sino que también dispone de un gran terreno no edificado junto al río Bernesga. 

Nuestra habitación, situada en la segunda planta y con vista directa sobre la plaza de San Marcos, era muy amplia. Contaba con una gran cama de matrimonio con una pantalla elevada a modo de dosel. Una zona de estar junto al balcón y otra de escritorio la completaban en un juego decorativo que une lo histórico con lo contemporáneo. Obra gráfica de las últimas décadas decoraba la pared blanca de un lateral mientras que enfrente, la piedra caliza es la reina.

Contraste de materiales y de épocas que se van a encontrar a lo largo y ancho del Parador de León. Le tecnificación está asegurada en iluminación, climatización etc. De hecho, no podíamos poner en marcha la calefacción porque no habíamos dejado bien cerrado el balcón. 


Parador de León


El cuarto de baño era espectacular, amplio, con dos zonas bien diferenciadas, de agua y de tocador. Todo estaba pensado para la comodidad del huésped, aunque quizás el exceso de puertas podía hacerlo algo incómodo en algún momento. El juego de tonalidades tierra está muy presente en el baño con la pared del fondo contrastando con la bañera, que invita a un largo y tranquilo reposo. 






Parador de León, el arte contemporáneo


Ya hemos mencionado que en el Parador de León se guarda una estupenda colección de arte contemporáneo. Destaca sobremanera el impresionante techo de Lucio Muñoz que desde la remodelación cubre el moderno atrio de la cafetería. Fue un encargo realizado en 1965 para el Hostal San Marcos (el antiguo y famoso nombre del establecimiento). Al ser una petición de gran tamaño, el artista contó con la colaboración de Jaime Burguillos y de Julio López Hernández. Al estar colocado en altura hoy en día podemos contemplarlo en perspectiva y en todo su esplendor. La abstracción y la figuración se combinan en la obra de Lucio Muñoz, considerado habitualmente en el grupo del Informalismo de los años 50. 


Parador de León


Si nos sentamos en la cafetería y miramos a nuestro alrededor, veremos, a la manera de moderno claustro, el atrio en el que se distribuyen diferentes corrientes artísticas a lo largo de sus distintas alturas. En la primera planta veremos obra figurativa, en la segunda, abstracta y en la tercera podremos admirar pinturas de la Escuela de Madrid y de la Segunda Escuela de Vallecas. Todo un recorrido artístico por las poco conocidas (para el gran público) décadas de los 50 y 60. 

Parador de León


Entre la gran cantidad de artistas que podemos disfrutar en el Parador de León están Juan Barjola, Gloria Merino, Rafael Canogar, Vela Zanetti, Zóbel, Goñi, Martínez Novillo, Antonio López etc. El recorrido expositivo está bien pensado e iluminado, con lo que si vas de noche podrás disfrutar igualmente de este museo contemporáneo "privado". 


Parador de León arte contemporáneo



Parador de León, el monumento

Obviamente, no podemos olvidar el enorme valor histórico-artístico del Parador de León. Su monumentalidad está presente en la plaza de San Marcos y da buena cuenta del poder de la Orden de Santiago propietaria del antiguo hospital sobre el que ordenó el rey Católico, su remodelación allá por el 1515. Posiblemente, junto al Parador de Santiago de Compostela, sea el de más valor artístico de la red. 

Así pues, distintas épocas y situaciones históricas han dado lugar a este complejo edificio en el que podemos observar estilos muy diferentes. La enorme fachada plateresca fue terminada siglos después, en el XVIII, siguiendo las trazas proto-renacentistas. La iglesia gótica isabelina forma parte del Museo de León del que ya hablaremos y el claustro del convento es quizás uno de los espacios más hermosos. 

Parador de León


¡Ojo! al claustro se puede acceder sin ser cliente del Parador, pero sólo se puede salir de él con la tarjeta de la habitación, con lo que se limita a los clientes alojados. La parte más antigua del claustro es obra de Juan de Badajoz el mozo y se cubre por bóvedas tardogóticas. En una de las esquinas se puede ver un altísimo relieve de Juan de Juni que representa una Natividad con perspectiva renacentista de arquitecturas. También es obra del artista borgoñón el Calvario de la fachada del Parador y esto da buena cuenta de la importancia artística del Parador. El edificio del antiguo hospital, convento, colegio etc fue declarado Bien de Interés Cultural en 1845.


Parador de León


La parte elevada del claustro fue construida de modo clasicista entre los siglos XVII y XVIII y en algunas de las estancias superiores estuvo preso durante cierto tiempo el escritor Francisco de Quevedo. La magnífica escalera principal es otro de los elementos arquitectónicos clave, ya que permite el acceso a varias habitaciones y al ala superior del claustro al que se accede por una puerta acristalada y discreta.

La antigua sala capitular alberga hoy en día un bonito salón; pero la joya está en el techo, un magnífico artesonado mudéjar perfectamente conservado y de gran valor artístico. El Parador de León ofrece visitas guiadas gratuitas al edificio donde poder conocer parte de su historia y de su enorme valor histórico-artístico. Las cartelas te irán guiando por la colección contemporánea en este alojamiento que es mucho más que un hotel y que haría las delicias de Don Benigno de la Vega-Inclán.


El aspecto gastronómico no está olvidado en el Parador de León y se combinan el atrio con la cafetería y el restaurante junto a la terraza sobre el río Bernesga. El producto local está cuidado al máximo y podrás disfrutar de rica repostería local a la hora del desayuno en el salón Peregrino.

Obviamente, el precio del Parador de León es elevado, pero se trata de un establecimiento de cinco estrellas, cuidado al máximo. Además, siempre encontrarás ofertas y promociones adecuadas para que te animes a visitar este singular Parador histórico.

Lo mejor del Parador de León: su emplazamiento en el antiguo convento de San Marcos y sus cuidados interiores.

Lo peor del Parador de León: por decir algo, el precio, pero como ya hemos visto, compensable a través de distintas ofertas. 

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