8/5/18

Benigno de la Vega Inclán, el inventor del turismo en España

Benigno de la Vega Inclán es un personaje poco conocido y muy peculiar. Hombre de mundo, gran viajero y amante del patrimonio y su divulgación, fue clarividente a la hora de dar a conocer España en el extranjero.

Puede decirse que inventó el turismo tal y como lo conocemos actualmente en nuestro país. España a principios del siglo XX era un país con pocas infraestructuras, escaso en recursos y que era mirado con cierta prevención por viajeros de otras latitudes. 

Don Benigno, desde su posición privilegiada de contactos en el mundo de la política y de la sociedad de la época, vio que que el turismo era fuente de riqueza, además de una posibilidad de conservación del patrimonio cultural español.

Así, puso en marcha diferentes y muy variadas iniciativas en una España que se estaba recuperando del desastre de 1898 y que tendría a la vuelta de la esquina tiempos convulsos. No importaba, la semilla de la que es nuestra principal industria ya estaba puesta.

Pero vayamos por partes. 

Don Benigno de la Vega Inclán retratado por Sorolla

Benigno de la Vega Inclán era un aristócrata de nuevo cuño, es decir, no de largo linaje sino de los que fueron recompensados por fidelidad a la corona en la Restauración. Su padre, Miguel, fue militar liberal y monárquico, muy relevante en la corte de Isabel II y vinculado políticamente con Cánovas del Castillo, cuyo gobierno lo premiará con el marquesado.

Su madre, Elisa Flaquer, era dama de padres catalanes vinculados con la burguesía mercantil y financiera.

Así pues, don Benigno está en contacto con las élites políticas desde su nacimiento en Valladolid en 1858. Allí estaba destinado su padre y allí vivió sus primeros años. Más tarde su vida es una sucesión de viajes y diferentes residencias, lo que lo convierte en un hombre de mundo y con la mente muy abierta.

Desde muy joven era amante del arte y, de hecho, fue alumno (aunque no aventajado) en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Allí tuvo de profesores, entre otros a Luis de Madrazo y Carlos Haes.

Las enseñanzas le servirán para ser un mediocre retratista y copista con fines mercantiles. Don Benigno pasó unos cuantos años en el mundo militar, que no le agradaba especialmente, pero que le permitió conocer un montón de lugares como Puerto Rico, Sevilla, el norte de África, etc. Todo ello enriquecía sus ansias de viajar, y de aquí y de allá iba tomando ideas que luego llevaría a cabo.

Además Benigno de la Vega Inclán vivió durante largas temporadas en París, Londres y Berlín; viajó a Estados Unidos con frecuencia donde entabló amistad con el millonario e hispanista Huntington, fundador de la Hispanic Society, y conoció de primera mano museos y colecciones.


Museo Romántico fundación de don Benigno


¿Cómo estaba la cuestión del turismo en la España de finales del XIX y principios del XX?

Pues francamente mal. España era un país por un lado poco visitado y por otro mitificado. "Culpa" de esto último tenían los viajeros del Grand Tour y de la época romántica. Era considerada una "tierra aislada y poco visitada cuyo arte lleva largo tiempo herméticamente cerrado"; así decía Richard Ford, un gran viajero inglés que se aventuró en un país difícil de conocer.

Se transmitía al exterior la imagen de lo castizo, del prototipo español (aún presente en algunas mentes), del majo y del bandolero asaltante de caminos. Se visitaba especialmente Andalucía y sobre todo Sevilla, Granada y Córdoba, debida a la fascinación del exotismo andalusí. Washington Irving, Víctor Hugo o Prosper Mérimée fueron algunos de estos viajeros, que no sin mucho trabajo recorrieron nuestra geografía y después lo contaron.

En las guías de viaje de la época se decía que España era un país con nulas infraestructuras y bastante peligroso para el viajero valiente. Aquí nuestras comunicaciones son escasas, las opiniones en las guías son malas, los barcos que llegan con turismo hasta las costas de Cádiz pasan de largo y además los alojamientos son tan malos que en su momento fueron catalogados como "malos, muy malos y peores".

Mientras tanto a principios del siglo XX y finales del XIX fuera de nuestras fronteras las comunicaciones son más o menos rápidas y evolucionan con Wagons-Lits y sus coches-cama. Nacen las primeras agencias de viajes (Thomas Cook), César Ritz crea el modelo de hotel de lujo que aún perdura y se crean clubs de excursionistas y de automovilistas.

Dicho esto, parece que todo era susceptible de mejorar, pero... hay que ponerse en la situación de hace más de 100 años, en esas mentalidades anticuadas (a nuestro modo de ver) y darse cuenta de lo que la figura de don Benigno supuso. Una influencia y unas ideas que fueron brillantes y que aún perduran.

Es en este momento cuando don Benigno de la Vega Inclán comprende que el turismo es una oportunidad para una España atrasada, decadente y pesimista. Y así, pondrá en marcha un montón de iniciativas para contrarrestar la situación.



Toledo, amada por don Benigno


¿Y cuáles fueron estas ideas de don Benigno?

Pues un montón, y se canalizaron a través de la Comisaría Regia de Turismo que se creó en 1911 y que será la encargada de "procurar el desarrollo del turismo y la divulgación de la cultura artística popular".

Don Benigno estaba a la cabeza de la Comisaría  y sus atribuciones llevaban una mezcla ineludible entre lo artístico y patrimonial y lo meramente turístico.

Aquí van algunas de sus ideas, muchas de ellas puestas en marcha desde la Comisaría Regia de Turismo en un periodo de tiempo breve.

- La mejora de red viaria, claramente deficiente. Esto dependía más de otros ministerios, pero se  puso de manifiesto.

- La creación de rutas turísticas para los viajeros que llegaban a la bahía de Algeciras en cruceros y que sólo paraban a repostar. La idea era dar a conocer a estos turistas, muchos de ellos americanos, las bellezas de la zona. Para ellos se crearán rutas por tierras de Málaga y Cádiz especialmente.

- Visado para dichos turistas de crucero y así facilitarles las visitas.

- Creación de folletos, muchos de ellos redactados por el propio Benigno. Así por ejemplo las rutas de Washington Irving o la posibilidad de realizar visitas a las bodegas de Jerez.

- Mejorar la carretera Toledo-Madrid con el fin de facilitar las visitas a la ciudad imperial. Aquí puso especial empeño tras la creación del Museo del Greco, iniciativa del propio marqués.

- Trayectos de trenes en la línea Algeciras-Madrid-Barcelona, de esa manera el viajero no se quedaría únicamente en el sur de España.

- En el ámbito de las infraestructuras hoteleras cabe destacar tres iniciativas:

   1. La necesidad de crear hoteles de lujo capaces de alojar con todo tipo de servicios a huéspedes destacados. Por aquella época sólo el norte de España tenía establecimientos de calidad, ya que los turistas viajaban a darse "baños de ola".

Don Benigno intervino directamente en los proyectos del Alfonso XIII en Sevilla y del Palace de Madrid.

2. En Sevilla precisamente, tras la recuperación del Barrio de Santa Cruz, se crea una tipología de alojamiento para estancias largas. Los llamarán hospederías y estarán decorados con mobiliario castellano.

La primera hospedería se levanta en Sevilla cerca del Callejón del Agua, y don Benigno la financió de su bolsillo. Sin embargo este proyecto se quedó en nada, al no ser del interés del Estado, a pesar de ser rentable.

3. Sí salió adelante el emblema de la hostelería española que hoy celebra su 90 aniversario: Paradores de Turismo.

La idea era crear alojamientos para dar servicio, por un lado, a automovilistas que viajaban largas horas en trayectos infinitos y también crear alojamientos en lugares menos visitados promocionando a la vez su entorno.

La salvaguarda del patrimonio también estaba garantizada a través de la recuperación e intervención en edificios históricos para usos hoteleros.

Así, de esta doble manera nacieron los dos primeros paradores de turismo: el de Gredos y el de Mérida. Los dos fueron iniciativa de Benigno de la Vega Inclán. El primero se estableció cerca del coto de caza del rey Alfonso XIII y se inauguró en 1928. De esta manera se dio a conocer la zona y se crearon caminos para llegar hasta ella.

Se crearon circuitos turísticos en torno al Parador de Gredos que incluían parte de las provincias de Ávila y Cáceres, llegando hasta Yuste, a la manera que el marqués entendía que debían ser no sólo alojamientos sino también revulsivos para la economía de la zona.


Parador de Gredos
Imagen de Wiki Commons.

Como primer parador-monumento se adelantó el de Oropesa, en la provincia de Toledo, pero ya no fue iniciativa de don Benigno, al que se le retrasó muchísimo la obra del Parador de Mérida. Debía estar terminado para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 y no se inauguró hasta el año 1931.

La Comisaría Regia fue sustituida con Primo de Rivera por el Patronato Nacional de Turismo, y don Benigno fue relevado de sus funciones.

Además de estas múltiples aportaciones en el campo del Turismo, el marqués de la Vega Inclán fue un hombre interesado por la divulgación histórico-artística. Amante de Toledo, fue quizás una de las personas que más participó en la rehabilitación de la figura de El Greco. Lo dio a conocer fuera de España favoreciendo, aunque parezca contradictorio, la venta de sus obras en el extranjero. Todo esto a la vez que creaba el Museo y Casa del Greco.

De igual manera fue suya la creación del entonces llamado Museo Romántico, gran parte de las obras en él expuestas fueron donación suya.
 
Murió don Benigno en el año 1942, alejado de sus tareas enciclopédicas, entre sus libros y sin descendencia, muy preocupado por la situación de España tras la Guerra Civil.

Sin duda, fue un mecenas atípico, muy vinculado a la Institución Libre de Enseñanza y amigo de gente tan importante como Sorolla, Marañón o Cossío.

Lleno de ideas e iniciativas, algunas se quedaron en el tintero pero otras, especialmente en el campo del turismo y de la divulgación del patrimonio español, fueron el germen de una industria de la que hoy nos beneficiamos todos.

Si visitáis el Museo del Romanticismo (antes Romántico) en Madrid, el busto que hay a mano izquierda, justo al lado de la escalera, de Mariano Benlliure, lo representa.

Justo es hacerle un pequeño saludo a modo de homenaje.



Busto de don Benigno en el Museo del Romanticismo


2 comentarios :

  1. Preciosa lectura. Tengo una duda que no soy capaz de verificar... El señor huntington del que habla es el ferroviario?

    Gracias

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    1. Hola Diego: gracias por el interés en este post, algo erudito y quizás fuera del interés de mucha gente. Este Huntington era el hijo del ferroviario, en efecto, del fundador de los ferrocarriles Central Pacific Railroad. Su nombre era Archer Milton Huntington y se dedicó al mecenazgo artístico, la arqueología y la bibliofilia, entre otras labores intelectuales.

      Un saludo.

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