7/1/19

Parador de Cáceres

El Parador de Cáceres es una de las joyas históricas de la red y el último que hemos visitado. Ha sido justo a finales del año pasado cuando hemos disfrutado de la bonita capital extremeña. Y ¿qué mejor manera de conocer Cáceres que alojarse en su Parador?

El casco histórico de Cáceres es peatonal, así que si quieres llegar hasta el Parador de Cáceres en coche, debes seguir cuidadosamente las indicaciones que te mandan al hacer la reserva. Si no, lo mismo acabas atrapado en sus callejuelas estrechas y sinuosas.

El Parador tiene unas cuantas plazas gratuitas en la parte de atrás y también dispone de un servicio de pago para guiarte hasta un garaje cubierto y traerte de regreso. Sea cual sea la opción elegida, conviene tener cuidado antes de adentrarse en el casco antiguo.


Fachada Parador Cáceres


No es fácil ver toda la fachada principal del Parador de un solo golpe de vista, ya que al estar en una calle estrecha y con edificios enfrente, la perspectiva se diluye. Sin embargo, el exterior señorial y blasonado impresiona y es buen ejemplo del tipo de edificaciones de finales del Medievo en Cáceres. Se levantaron innumerables casas-fortaleza que cumplían el doble papel de residencia y defensivo. Casi todas ellas contaban con torres anexas y así sucede con el Parador.

Dos de estas casas, el llamado Palacio de Torreorgaz y la Casa de los Ovando-Mogollón, Perero y Paredes, conforman el edificio del Parador.  Este se convierte así en uno de los que pertenecen al grupo Esentia, en alusión a la idea primigenia de Benigno de la Vega-Inclán de instalar alojamientos en lugares ricos de patrimonio, que a la vez se conserva de este modo.

Toda una sucesión de patios, escaleras, balconadas renacentistas, ventanas blasonadas y detalles en piedra conforman su enrevesado interior.


Habitación Parador Cáceres


El Parador de Cáceres ha sido reformado hace unos pocos años dotándole de una imagen limpia y en tonos claros, sin perder en ningún momento la esencia de los edificios históricos que lo componen. Eso sí, alejado de la decoración añeja de hace años.

Hoy en día cuenta con treinta y nueve habitaciones repartidas de manera irregular y cada una con una distribución diferente siguiendo la curiosa planta del edificio.

La nuestra era amplia y muy acogedora en sus tonos claros y daba sobre la calle de atrás. El suelo antiguo de barro cocido se cubría por gruesas alfombras, y las telas a modo de dosel contemporáneo le conferían un ambiente señorial.

La climatización y el aislamiento fueron perfectas y el cuarto de baño contaba con modernos lavabos, amplio espacio para artículos de belleza y bañera de Duravit. En el día que estuvimos de niebla y frío daba gusto entrar en el cuarto y sentir una oleada de calor. El armario era amplio y contaba con perchas suficientes y más mantas por si eran necesarias.



Patio del Parador de Cáceres

Los día de Navidad suelen aportar una magia especial a los alojamientos cuidados con esmero como Paradores. En este caso las flores de pascua amarillas y sutiles, un Nacimiento y un árbol de Navidad, además de otros adornos discretos aportaban el toque necesario y navideño.

Como me gusta hacer en estos hoteles singulares, recorrí los patios cubiertos, subí escaleras y salí al pequeño jardín al que se asoma el restaurante y que contaba con unos colores hermosos y propios del otoño.

Jardín Parador Cáceres


Como nuestra tarifa incluía la media pensión elegimos comer, mejor que cenar, ya que la gastronomía extremeña es contundente para estómagos delicados a la hora de cenar. No pudimos elegir mejor. Probamos las migas de pastoreo, deliciosamente acompañadas, el zorongollo extremeño, la pluma de ibérico y el rico "postre de las naranjas" ideado por Mario Sandoval. Pura delicia.


Menú Parador Cáceres



Postre en el Parador de Cáceres


Después de tan opípara comida sólo queda salir a la calle y pasear por la historia que en Cáceres y en su casco histórico está al alcance de la mano. Por eso, dormir en el Parador de Cáceres es claramente una opción perfecta para sentir la ciudad de cerca y notar la historia ente los muros de este alojamiento particular.

¿La hora del desayuno? Ideal para cargar fuerzas nuevamente a base de unas baterías muy ricas como son las delicias de las monjas jerónimas, vecinas en el Monasterio de Santa María de Jesús. Podrás probar los nevaditos, las pastas, los hojaldres, etc además de acompañar con quesos como la Torta del Casar o los ibéricos de la zona.

Vamos, que iniciarás la jornada con tan buena carga que no hará falta parar a mediodía y podrás seguir disfrutando de Cáceres y su entorno.


Rincones Parador de Cáceres



Lo mejor del Parador de Cáceres: sin duda, su emplazamiento en el casco histórico.

Lo peor del Parador de Cáceres: supongo que para el verano, se agradecería una piscina.


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1 comentario :

  1. Que buenos recuerdos del Parador de Caceres, estuve alojado aquí hace unos años cuando fui a la boda de unos amigos, me encanta el edificio, las habitaciones y la situación, sin duda el casco histórico de Caceres es todo un espectáculo. No probé su restaurante y por tus fotos ya estoy deseando volver y cenar aquí un día. Gracias por la info y por esos recuerdos.

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